3.9.06

Amoblados
Como era temprano y salíamos de una reunión cerca de Cerrito y Arenales, acompaño a D. a mirar muebles por esa zona donde hay, en sólo 3 cuadras, cerca de 20 mueblerías fashion. Quiere redecorar el living así que busca sillones, mesas y sillas. No puedo creer los precios que hay. A medida que vamos recorriendo más lugares, me voy poniendo de mal humor sólo de ver esas sillas de diseño absurdo que valen más de 2.000 pesos cada una.
El vendedor de uno de esos locales cool habla de estética, funcionalidad y maderas traídas de Ecuador. D. se sienta en las sillas, cruza las piernas y sonríe como un idiota. El vendedor lo agarra del brazo y lo lleva a recorrer el local, haciéndolo sentarse por todos lados. Habla de Bauhaus mientras señala una silla de bordes rectos. Luego se aleja unos pasos. D. se sienta en la silla de tonos pastel. ¿Bauhaus con tonos pastel?, pienso al borde del exabrupto.
-Levantate de ahí, nabo. Eso no es una silla: te has sentado sobre una aberración estética.
Miramos otras cosas. Los precios son de no creer: una mesa de comedor, $ 4.600. Una silla de fórmica y cuero, $ 1.800. Un cenicero horrendo cuesta $ 450: por el pavor que provoca en el fumador, la empresa que lo diseñó debería estar auspiciada por Lalcec.
D. prueba otra silla que cruje cuando él se sienta. Lo último que escuchamos antes del crujido fue la expresión “materiales nobles” de parte del vendedor. Me acerco a mirar más precios: calculo que D. tendrá que hipotecar su casa para pagar el amoblamiento del living.
El tipo que vende es un espécimen de los que por actitud, tono de voz y nivel discursivo parecen decir “vendo muebles pero me eduqué en el Northlands y soy socio del náutico de San Isidro”.
El vendedor me pregunta algo, alargando las vocales y pronunciando con delectación las sílabas graves de cada palabra. Cuando estoy por pedirle prestado un diccionario sanisidrense-castellano, interpreto que me consultó si me interesa algo a mí también. Me ofrece racks contenedores de CDs que valen casi como un equipo de alta fidelidad de Bang & Olufsen. ¿Prefiere algún estilo en particular?, me pregunta. Le digo que ando buscando algo donde pueda guardar mi colección de CDs de Pibes Chorros. El tipo duda un momento y luego sigue con lo suyo.
Camino entre los muebles, mirando más precios: una mesa de hierro de las que se ponen en los patios, $ 1.200. Un centro de mesa de vidrio, $ 700. Un revistero de aluminio, $ 450. Eso sí: las miradas de odio que me dirige el vendedor no tienen precio.

30 Comments:

Blogger Amperio said...

Daniel, ¿me encarga un revistero conceptual? Es para nuestro loft peronista. Elíjalo Ud., compañero.

9:25 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

la cultura se desarrolla gracias al gusto fashion, siempre fue asi, y si pudiera me los compraria todos

10:03 a. m.  
Blogger Mantis said...

Mire que curioso, Daniel, yo conozco a uno que se comrpó la bilioteca para poder guardar sus libros de pibes chorros (no se los voy a nombrar porque usted sabe quienes son).

Y usted, déjese de joder, Amperio, que me sube el azúcar. Yo tengo en el galpón un revistero medio cansadito que no uso, dígale a Turienzo que se pegue una vuelta por casa, y si le gusta se lo lleva. Una manito de barniz y como nuevo.

10:05 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Lu: Si fuera por mí, lo hubiera llevado a Don Torcuato, donde están las fábricas de muebles que venden al 30% del valor en mueblerías. Claro que comprar allá no es fashion.
Amper: Por ser usted, voy a pedirle que le pongan el escudo peronista al revistero, y de regalo se lleva un cenicero cool con la cara de Evita.
Angeles: Ser fashion es estar en las antípodas de la cultura. A menos que hables de la cultura del consumo.
No conozco a ningún fashion que escuche a Schumann ni lea a Proust. Eso sí: en sus casas tienen unos ceniceros con toda la onda.

10:10 a. m.  
Blogger Ruth said...

Coincido que me parecen gastos superfluos, puesto que uno no paga el material, ni siquiera el diseño, sino la zona en que lo compra. Pueden conseguirse las mismas cosas en otro lado.
De todos modos, no veo la contradicción entre "tener onda" (en el sentido de comprarse ceniceros de $450) y leer a Proust. Cierto es que no tengo conocimiento empírico de dicho segmento... pero si a mí me sobrara la plata, no dejaría de leer lo que leo y sí, probablemente, si me gustara una mesa de $4.000, me la compraría. ¿Por qué no?

10:17 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Minerva: Estoy de acuerdo en lo que decís. Lo que no acepto es lo de Ángeles, que la cultura se desarrolla a partir de lo fashion. Lo fashion no es ni siquiera una sub-cultura, sino que para mí es anti-cultura, en la medida que te despoja de auténticos bienes culturales (léase libros, música, cuadros) y los reemplaza por ceniceros y revisteros de diseño.

10:33 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

no oiste hablar del arte por el arte, ni del gusto burgues?
es verdad que tiene que ver con el consumo, como decis, con quienes compran y que compran, asi se desarrollo la cultura hasta ahora, beibi

11:42 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

La cultura vinculada al consumo, o la cultura "mainstream" hace casi un siglo que dejó de representar un aporte genuino a la cultura.
Si no hubiera cultura alternativa o minoritaria no existirían las cosas más interesantes de la actualidad, ni los libros de Kafka (que vendió 14 ejemplares de uno de sus primeras obras) ni Bob Dylan (a cuyos primeros recitales no iba nadie). Eso, para darte dos ejemplos situados en polos opuestos.
Lo que decís es válido para el arte hasta el siglo XV inclusive, porque permitió el surgimiento de artistas como Fragonard, Watteaw y Turner, pero se perdió irremediablemente con la revolución industrial.
El arte ya no funciona así desde hace casi un siglo y medio, beibi.

11:53 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

hace mucho que no vas a las galerias?
todo bien dany, igual me gustaria comprarme todos esos muebles :)

3:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

hace mucho que no vas a las galerias?
todo bien dany, igual me gustaria comprarme todos esos muebles :)

3:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

hace mucho que no vas a las galerias?
todo bien dany, igual me gustaria comprarme todos esos muebles :)

3:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

hace mucho que no vas a las galerias?
todo bien dany, igual me gustaria comprarme todos esos muebles :)

3:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

sorry, estoy en la calle y esta maquina anda relenta, me borras los que sobran? gracias

3:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Angeles: Estuve en la galería de Daniel Maman la semana pasada. ¿Vos hace mucho que no releés a Hauser?. Todo bien, si la discusión es sobre muebles, no mezclemos el arte con ella. :D

3:20 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

hauser? prehistoria
ahora se usa Gombrich



pd.no se pueden borrar los que se repitieron?

4:08 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ahhh, eso explica todo. Vos sos de la escuela Gombrich (tomos llenos de ilustraciones donde despacha a Picasso en una página y media); yo prefiero la obra de Hauser (tres larguísimos tomos de explicaciones historiográficas y sociológicas). Las cátedras mas rigurosas de Hist. del Arte se basan en Hauser: preparar un examen citando a Gombrich te puede costar la carrera.
Aunque por lo que me han comentado, a Gombrich se lo lee mucho en Palermo Soho. :D

4:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

no, yo soy de la prilidiano :D

4:47 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Touchè. :D

5:40 p. m.  
Blogger Romina Zanellato said...

... desde que te leo que te quejas del horroroso mundo fashion. creo que la salida más fácil para ese problema es simplemente alejarse... no?



y sí, yo creo en eso de que la simpleza está la belleza.
y también en que aunque algunos digan... el reggea es belleza y no monotía, pero eso nada tiene que ver con esto.
saludos!

8:50 p. m.  
Blogger Romina Zanellato said...

bueno. ooooooootra vez.

y sí, yo creo en eso de que EN la simpleza está la belleza.
y también en que aunque algunos digan... el reggea es belleza y no monoTONía, pero eso nada tiene que ver con esto.

8:51 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Estoy juntando fuerzas para alejarme. Estoy ahorrando plata para alejarme. Estoy poniendo distancia de cierta gente para alejarme de manera irreversible.
Desde hace un par de años, no hago otra cosa que putear en silencio, escribir a escondidas y planear la forma de alejarme.
Y también, a veces escuchar algo de reggae, aunque no sea mi género predilecto.

9:10 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Ah, me olvidaba. También hago algo más: cagarme de risa de ellos, a veces en su cara y a veces en mi blog.

9:22 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

En la UBA tambipén se lee a Gombrich, pero se lo articula con la base Benjamin- Adorno. A Hauser no se lo nombra prácticamente, a menos que para hacer historiografía. Lo que se ven básicamente son discursos, sin intención de catapultar UN autor. Como dice Derridá, cada discurso tiene significación personal que lo separa del resto de los discursos existentes. Por lo tanto, no difiere de otros en cuanto discurso y adquiere significado propio, es decir, vale por sí mismo¨

1:20 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

no, nunca leí a gombrich, era solo para llevar la contra, mientras cursaba la carrera, hauser era bibliografía obligada en todos los años,pero bastante pobre, si no complementás con otros textos más específicos, de todos modos hauser se refería al arte fashion, perdón, burgués

4:07 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Luli: citale a Gombrich a Oliveras en un final de Estética y después me contás.
Angeles: Hauser es un texto integrador, a partir del cual obviamente tenes que analizar desde Hegel hasta Gadamer y Cacciari.

8:47 a. m.  
Blogger Mantis said...

Yo, ni Gombrich ni Hauser. Mi historiador del arte y diseñador de interiores se llama Pascual, era amigo de mi viejo y tiene una carpintería.

A veces, cuando compro en el frigorífico de al lado, también le llevo el bife de chorizo entero, con hueso y todo, para que le dé con la sierra, entre tablón y tablón.

9:24 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Decile a Pascual que un pintor inglés del siglo XX llamado Francis Bacon pintaba retratos de medias reses colgando de un gancho. Le va a encantar saber que cada uno de esos cuadros hoy vale como 15 millones de dólares. Y que pruebe a retratar alguna tira de asado. Por ahí, quién te dice...

10:04 a. m.  
Blogger Mantis said...

Con ese apellido daba más para retratar lechones. Pero tras ver un par de imágenes, yo no sé incluso si el que aparece entre las dos "mediareses" no es el mismísimo Pacual.

11:40 a. m.  
Blogger atandocabos said...

Paso, y quisiera intentar separar la cría de los chanchos, que sino.
Permiso, Dani...
Una cosa es diseño y otra es arte, ángeles.

La cultura y lo fashion van por distintos carriles. Pfff. Una cosa es el sillón Rietveld o el de Breuer, otra es el arte y otra son los objetos sin diseño; y por supuesto otro es lo fashion que mal se le dice: diseño.
Un buen diseño se nota, pero hay que saber descubrirlo y tal vez sin darse cuenta (un buen juego de cubiertos finlandés).

El diseño nace del desprendimiento de expresiones artístas, difícil es definir un origen único, pero podríamos tomar como convención el momento en que se empezaron a producir en serie (revolución industrial). Por lo que une, no unilateralmente, al diseño con el consumo. Indispensable, claramente. Sino de qué viviría.
Hasta ciertos objetos de la Bauhaus, por más que fueran series muy bajas de producción y hechas más "artesanalmente" se comercializaron (ojalá tuviera una original. Por amor, que nada tiene que ver con lo snob ni fashion).

Pero lo que no significa ni justifica pagar huevadas por objetos que no tienen diseño, ni el engaño de ciertos negocios, ni quien mezcla diseño con fashion Palermo.
Así como hay textos que retumban en nuestro interior hay objetos que te hacen sonreir el alma.
un beso.

1:27 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

vic dijo "Una cosa es diseño y otra es arte, ángeles."
te juro que a veces me cuesta catalogar entre esos dos terminos, y eso que no soy diseñadora ;)
saludos

10:14 p. m.  

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