<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262</id><updated>2011-09-17T10:54:04.273-03:00</updated><title type='text'>Sur Interior</title><subtitle type='html'>UN BLOG SUBJETIVO, CONTEMPORÁNEO, ARTIFICIOSO Y, A VECES, TAMBIÉN CULTURAL</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>91</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-1084887636025050817</id><published>2007-05-19T10:36:00.000-03:00</published><updated>2007-05-19T10:39:01.937-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Casi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Centenares de páginas leídas en diagonal. Docenas de páginas escritas a la sombra de la urgencia y el descuido. Rallies cotidianos por el microcentro y alguna maratón por zona oeste. Seminarios de asistencia obligatoria y un libro de Beckett escondido en el interior de la carpeta llena de cifras.  En medio de la vorágine, en subtes, taxis, filas de banco y salas de espera, breves oasis de música. Bowie (el eterno, el inoxidable, el deslumbrante Bowie) y las sonatas de Schumann. O Jefferson Airplane y la voz de Grace Slick, mi último enamoramiento repentino. Noches gélidas -por razones ajenas al clima-, mañanas de  mal humor y agenda recargada, tardes de introspección y caminatas bajo las arboledas de Núñez. Unos ojos verdes que perseguí y se me escaparon, tal vez ignorando cuánto hubiera estado dispuesto a dar por ellos.  En fin, casi nada digno de contar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-1084887636025050817?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/1084887636025050817/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=1084887636025050817&amp;isPopup=true' title='53 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/1084887636025050817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/1084887636025050817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/05/casi-centenares-de-pginas-ledas-en.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>53</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-9000832803217444503</id><published>2007-04-03T09:47:00.000-03:00</published><updated>2007-04-03T09:57:46.880-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;2 de abril, 1982&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;De todas las historias referidas a la guerra, pocas me parecieron más demostrativas que ésta del costo humano que significó aquel delirio.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;El relato -que circuló años después- dice que un joven soldado que regresaba de las Malvinas al término de la guerra llamó a su madre desde su regimiento en Palermo y le pidió permiso para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en el interior. Se trataba -según dijo- de un conscripto de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra y que además estaba ciego. La madre, feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro: el supuesto compañero era él mismo, que se había valido de aquella historia para averiguar cuál sería el estado de ánimo de su madre al verlo llegar despedazado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-9000832803217444503?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/9000832803217444503/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=9000832803217444503&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/9000832803217444503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/9000832803217444503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/04/2-de-abril-1982-de-todas-las-historias.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-3821168090057352076</id><published>2007-03-11T12:40:00.000-03:00</published><updated>2007-03-11T12:42:50.360-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Review&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los meses de enero y febrero casi no cuentan. El año empieza en marzo, y comienza cuando inauguro una nueva agenda de trabajo. Antes de guardar la anterior la releo un poco y repaso algunas de las cosas que pasaron. Durante mucho tiempo creí que empezar un nuevo ciclo significaba hacer un repaso de todas las cosas que había aprendido. Ahora no estoy tan seguro de ello, pero no puedo evitar pensar que en los 12 meses que pasaron vi cómo se cayeron algunas ilusiones y cómo dejé caer otras. Descubrí que tenía reservas de paciencia que desconocía. Me di cuenta de que era posible perder muchos miles de pesos en un mal negocio sin preocuparme por casi nada, o a lo sumo por tener que aflojar por algún tiempo con la compra compulsiva de libros. Vi que podía pasar cuatro años sin tomar una gota de alcohol, pero que en una mala noche podía asaltar la heladera y bajarme dos botellas de vino y una de champagne que estaban ahí desde hacía mucho. Me di cuenta de que no la quiero pero que me gusta más de lo que reconozco, y de que ella tampoco me quiere, pero insiste en verme porque la hago reír. Observé que alguna gente es capaz de cometer las peores bajezas con la mayor naturalidad del mundo, y que esa gente me da miedo. Noté una vez más que la generosidad suele venir de donde menos la esperamos. Comprobé que las mentiras me siguen poniendo violento. Descubrí un par de cosas nuevas en  música, y algunos libros que sé que voy a seguir releyendo siempre. Vi cómo era tener un blog y escribir públicamente cosas que no le contaría a nadie, y comprobar con asombro que la gente lee y comenta. Aprendí que la web está llena de gente que escribe mejor que yo, y que sin embargo esa gente tiene cosas más importantes para hacer que escribir. Miré con ojo crítico las miles de fotos que he sacado y descubrí que ninguna vale nada. Y recordé que al empezar este año pedí, como si fuera un regalo del cielo, un poco más de soledad y silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-3821168090057352076?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/3821168090057352076/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=3821168090057352076&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/3821168090057352076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/3821168090057352076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/03/review-los-meses-de-enero-y-febrero.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-7618505806340803366</id><published>2007-03-07T12:00:00.000-02:00</published><updated>2007-03-07T18:13:38.144-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;News&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Hace años que soy adicto a los medios. Desde la compra compulsiva de diarios y revistas hasta saltar de CNN a BBC y de TN a Crónica, y de tener puesta AM América las 24 horas a tener centenares de links en la PC a los sitios del New York Times, el Washington Post, Le Figaro, El País de Madrid, el London Times y los sitios de Time y Newsweek. Cuando me suscribí al servicio online de un diario moscovita empecé a sospechar que estaba llegando demasiado lejos. ¿Para qué una suscripción a Moscow Times?. Si se desata una guerra mundial es una buena fuente alternativa, explicaba impávido.&lt;br /&gt;Hoy mientras trabajo hago cada media hora un chequeo general de noticias vía internet. Me entero de choques de trenes en Finlandia, robos a bancos en Escocia, tomas de rehenes en Pakistán, golpes de estado en Africa y estrenos de películas en Los Angeles. Sé que, en sí mismas, las noticias no me importan. Sólo son un medio para comprobar -desde una oficina donde suena interminablemente el sonido del teléfono y el tableteo del teclado- que, del otro lado de las ventanas, el mundo todavía puede ser un lugar emocionante.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-7618505806340803366?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/7618505806340803366/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=7618505806340803366&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/7618505806340803366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/7618505806340803366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/03/news-hace-aos-que-soy-adicto-los-medios.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-117154293041475310</id><published>2007-02-15T10:33:00.000-02:00</published><updated>2007-02-18T20:45:39.950-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt; Volver&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Reabrieron el Británico. Luego de ocho meses de silencio y ausencia, el café volvió a abrir, y todos los que constituían su público -vecinos de cabello canoso y diario izquierdista bajo el brazo, bohemios, vagabundos sin ocupación ni domicilio fijo, caminantes nocturnos, suicidas en potencia y poetas en acto- nos asomamos en tropel a ver si ese Británico era “el” Británico. El ambiente interior sigue igual, aunque con una diferencia: lo que antes era la devastación del tiempo ahora tiene la prolija respetabilidad de lo antiguo. Lustraron mesas y sillas, arreglaron los baños, iluminaron mejor el salón y mantuvieron el esquinero de madera que separaba el reservado que discriminaba entre el “salón familiar” y los clientes furtivos, que se escondían ahí, al abrigo de las miradas ajenas, a mantener charlas indecentes con mujeres ajenas. En un invierno de hace algunos años, iba a ese rincón vacío a leer las novelas de Onetti, que era lo más obsceno que podía hacer por entonces.&lt;br /&gt;El nuevo dueño del bar tuvo la marketinera idea de invitar con un café gratis a todos los que fueran el día de la inauguración. Aunque no fui, al día siguiente me llegaron los comentarios: el hombre es un jubilado que juntó sus ahorros para jugárselos en este negocio, como una forma de preservar un rincón histórico de Buenos Aires. Me pregunto si esa historia también será parte de un operativo de marketing. Me comentan que Manolo, el gallego que manejó el bar durante más de 40 años, estuvo en la reinauguración.&lt;br /&gt;Pregunto qué pasó con el gato que en invierno se recostaba contra las piernas de los clientes. Una vez descubrí al gato mirando con atención el televisor donde pasaban un viejo video de Ray Charles: desde ese día conjeturé que le gustaba el gospel. Me dicen que al gato se lo llevó a su casa una vecina.&lt;br /&gt;Podría haber sido peor. A fin de cuentas, en esa esquina podrían haber puesto un McDonalds. Y quizás al gato, con un poco de suerte, en su nuevo hogar hasta le pongan buena música.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-117154293041475310?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/117154293041475310/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=117154293041475310&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117154293041475310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117154293041475310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/02/volver-reabrieron-el-britnico.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-117009649313105141</id><published>2007-01-29T16:37:00.000-02:00</published><updated>2007-01-29T16:48:13.170-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Dixit&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tanto joder y al final lo habíamos logrado. Estábamos presos por pintar carteles y por cantar la marcha socialista. Cuando llegamos a la seccional el comisario no estaba y el sub no sabía qué hacer con nosotros. Nos pasaron a las celdas pero dejaron las puertas abiertas porque no había lugar para todos.  Allí estuvimos haraganeado y charlando hasta que nos empezó a dar hambre.  Juntamos lo que teníamos entre todos y un cana nos fue a comprar pan y matambre.  Comimos sentados en el piso y tratamos de esclarecer a dos pibes que estaban presos por pungas; pero no daban bola y dejamos el asunto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como a las seis entró a cuidarnos un cana jovencito. Mirá, me dice, mirá a ese suertudo, y señala con el mentón a un cana viejo que estaba en un rincón del patio donde todavía había sol, despatarrado en una silla. Ese sí que tiene suerte, le faltan pocos días para jubilarse, ¿te das cuenta?. Y a mí todavía me faltan treintaicinco años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eso dijo y yo me quedé como si me hubiera dado un palo en la cabeza. El pobre se dolía de su juventud y quería ser viejo, ahora mismo quería tener sesenta años con tal de jubilarse pronto. Quedé duro. Yo tenía dieciséis y era inmortal y tenía toda la eternidad de luchas y revoluciones por la causa sagrada del proletariado.   &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al rato llegó el comisario y después de algunas discusiones cómicas y algunas tomaduras de pelo, nos largó.  Pero el daño estaba hecho: yo había visto a un tipo que se lamentaba de ser joven.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(Adaptado de un texto de H. Yánover)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-117009649313105141?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/117009649313105141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=117009649313105141&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117009649313105141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117009649313105141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/dixittanto-joder-y-al-final-lo-habamos.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116964613307437093</id><published>2007-01-24T11:40:00.000-02:00</published><updated>2007-01-24T11:42:13.096-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Cartesiano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Se pasa la vida reivindicando la duda. Y lo hace con tal certeza que confunde".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(H. Yánover)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116964613307437093?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116964613307437093/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116964613307437093&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116964613307437093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116964613307437093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/cartesiano-se-pasa-la-vida.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116886602457302247</id><published>2007-01-15T10:59:00.000-02:00</published><updated>2007-01-15T11:00:24.596-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;2007&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Un partner de la editorial que nos ha robado durante todo el año me envía una tarjeta diciendo que está muy feliz de trabajar con nosotros y que me desea lo mejor para el año que comienza. Las fiestas de fin de año han tenido un efecto devastador en mi ánimo, y he tenido que armar una lista de excusas verosímiles para zafar de las ocasiones que no son estrictamente indispensables.  Desde problemas de salud hasta viajes inexistentes, y desde cierres de edición hasta parientes enfermos, cuidando de no darle a la misma persona dos excusas demasiado parecidas en la misma semana.&lt;br /&gt;Paso el 24 y el 31 solo en casa, luego de una compleja arquitectura de mentiras que hace creer a todos que estoy festejando con otro grupo.  Como toda familia posmoderna, la mía está dividida en dos facciones: la facción A detesta a la B, y es suficiente hacerle creer a la primera que pasaré las fiestas con la segunda y viceversa.  Como las odio a ambas el trámite no me trae problemas de conciencia.  S. me invita a cenar con ella y sus padres, pero le digo que iré a una quinta, a un asado con mi amigo Guille y su grupo de vándalos ilustrados. A su vez, Guille cree que pasaré con M., que volvió esta semana de Chile.&lt;br /&gt; Con el teléfono desconectado, ceno en paz, miro películas, escucho a Pink Floyd y oigo que allá abajo la ciudad festeja. Desde la ventana se ve la costa de Colonia: unas pequeñas luces que estallan sobre la ciudad, como burbujas en una copa de champagne,  indican que también allí están tirando fuegos artificiales.&lt;br /&gt;Paso los días de calor leyendo vorazmente, hundido en un sopor donde se mezclan la sensación térmica y las páginas de Mann, Tolstoi, Steinbeck y Faulkner. Releo libros ya leídos, descubro novelas nuevas, subrayo frases, me dejo llevar por el texto, olvidando técnica y estilo. Bajo cantidades industriales de música por internet. Miro cine europeo hasta la madrugada. Le pido a S. que nos veamos sólo los sábados. No escribo en mi blog ni leo los de otros, con la excepción del de una redactora del New Yorker que me fascina y me repele a la vez.&lt;br /&gt;Tiro a la basura tres docenas de tarjetas de navidad, la mayoría sin abrir. Recuerdo algunas de las frases que me han enviado en estos días.  Año Nuevo, vida nueva, pienso. Como toda frase de sabiduría popular, una gran mentira.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116886602457302247?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116886602457302247/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116886602457302247&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116886602457302247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116886602457302247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/2007-un-partner-de-la-editorial-que.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116652961396110461</id><published>2006-12-19T09:59:00.000-02:00</published><updated>2006-12-19T10:10:11.956-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Historias mínimas (II)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A dos cuadras de mi casa están los restos de lo que fue el centro de detención ilegal conocido como “Club Atlético”. Hace un par de años se descubrieron, bajo un terraplén, los cimientos y las paredes de ese campo de concentración, donde fueron torturadas y asesinadas decenas de personas. Cuando la noticia salió en el diario, una mujer se presentó en el lugar y se quedó parada en la vereda, mirando cómo avanzaban las excavaciones. Iba todos los días temprano a la mañana y se quedaba hasta la tarde de pie en la vereda, inmóvil y en silencio, mirando con anhelante interés cada carretilla de tierra que sacaban del lugar.&lt;br /&gt;El diario Clarín le hizo una nota. La mujer contó que su hija de 19 años había sido secuestrada en 1976, y que pocos días después ella pudo saber que estaba detenida ahí, donde funcionaba una dependencia de la policía. Fue a preguntar por la chica y le permitieron pasar a verla durante unos minutos. Relató que la había encontrado en unos cubículos oscuros, tirada en el suelo de cemento, dormida o desmayada. La tomó de un pie y la sacudió suavemente. La chica se despertó y antes de reconocer a su madre gritó que por favor no le pegaran más. La chica llevaba pocos días ahí adentro, pero su madre se aterró al ver las huellas del maltrato. Hablaron unos minutos antes de que a la mujer le ordenaran marcharse. Antes de irse preguntó en la guardia cuándo podría llevarse a su hija. Le dijeron que si “no tenía nada que ver” iba a tenerla de vuelta en su casa en una semana. Al día siguiente volvió a la dependencia con algo de ropa y comida, pero ya no la dejaron ingresar ni le permitieron dejar las cosas que había llevado. La próxima vez que volvió le negaron que la chica estuviera ahí y la echaron. Eran los comienzos de la dictadura y la magnitud del terror todavía era desconocido. Las madres aún eran crédulas cuando les decían que a sus hijos se los llevaban por averiguación de antecedentes, y aceptaban que les dijeran que en pocos días volverían. La mujer nunca volvió a ver a su hija.&lt;br /&gt;Cuando se inició la excavación, regresaba todos los días tratando de encontrar en las paredes alguna inscripción, algún mensaje, algo que la chica hubiera querido decirle antes de morir. “Estoy segura de que me dejó algo escrito: ella no puede haber muerto sin dejarme algunas palabras escritas en alguna parte”, le contó al periodista que la entrevistó. Por esos días, de las entrañas del horror brotaron restos de ropas y huesos humanos, y también se desenterraron las paredes de lo que habían sido las celdas. Por cansancio, por piedad, por aburrimiento, los obreros que trabajaban ahí dejaban pasar a la mujer a echar un vistazo en las ruinas que iban excavando.&lt;br /&gt;Leí la crónica con curiosidad al principio -pasaba caminando por el lugar casi todos los días- y luego con profundo dolor. Me sacudió pensar que cualquier tarde, cuando pasara a tomar el subte, iba a encontrarme con esa mujer parada en la vereda. Pensé si me acercaría a decirle algo, si le daría un abrazo en silencio, o si me limitaría a mirarla de lejos. Supe que ante el abismo de ese dolor, no hubiera podido hacer nada, ningún gesto de solidaridad ni de simpatía, ninguna palabra que me permitiera decirle que su historia me dolía a mí también. Estuve muchas semanas sin pasar por esa vereda, para evitar cruzarme de frente con tanta tragedia, porque la visión de esa mujer silenciosa y de pie en la vereda me hubiera dolido más de lo que hubiera podido soportar. Las excavaciones siguieron hasta terminar y nunca supe si la mujer encontró algún mensaje. Cada vez que paso por ahí -los trabajos han terminado hace mucho y veo un monolito de homenaje puesto por organizaciones de derechos humanos- deseo fervientemente que aquella mujer haya encontrado algo, alguna palabra que tanto tiempo después pueda pronunciar para evocar a su hija.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116652961396110461?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116652961396110461/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116652961396110461&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116652961396110461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116652961396110461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/12/historias-mnimas-ii-dos-cuadras-de-mi.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116584339083463851</id><published>2006-12-11T11:21:00.000-02:00</published><updated>2006-12-11T11:23:10.883-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Revancha&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Luego de pasar un mes escribiendo artículos sobre balances corporativos, termino soñando con hileras de números y cuadros de resultados financieros.  No he visitado este blog en varias semanas, ni he salido a hacer fotos, ni he desperdiciado horas vagando por San Telmo. Apenas, de vez en cuando, sacaba el libro de relatos completos de Virginia Woolf de un cajón de mi escritorio y leía, entre dos informes, un cuento. Casi a escondidas, como un adicto que se esconde en el baño para darse un saque.&lt;br /&gt;Chequeo cifras de balances: números asépticos, ordenados, previsibles. Columnas de cifras desangeladas que son el esqueleto financiero de multinacionales  sin rostro.  Porcentuales límpidos, que hablan de posiciones teóricas en un mercado virtual. Las carpetas -de presentación severa, opaca, rigurosa, con profusión de azules y grises, encuadernadas en tapas costosas que huelen a tintas importadas- se apilan en mi oficina mientras pienso que en esos millares de páginas no hay nada remotamente humano. &lt;br /&gt;Casi a medianoche, luego de trabajar un día entero, releo los textos en pantalla y envío por mail las correcciones al equipo de diseño. Cierro los archivos, guardo la versión final de la nota y despejo el escritorio de papeles. Abro el anillado de la carpeta donde se encuentra el último balance que utilicé.  Quito las 600 páginas de números y me acerco a la ventana con ellas en la mano. Miro hacia abajo y verifico que por la calle no pasa nadie.  Arrojo las hojas al vacío. Me quedo observando cómo flotan en el aire, se dispersan y caen de a una, lentamente, alejándose en la brisa nocturna. Algunas caen en unos charcos de agua barrosa. Como una íntima venganza, me divierte imaginar que en sus páginas las cifras ya no se ven tan asépticas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116584339083463851?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116584339083463851/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116584339083463851&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116584339083463851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116584339083463851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/12/revancha-luego-de-pasar-un-mes.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116359451144007171</id><published>2006-11-15T10:40:00.000-02:00</published><updated>2006-11-22T17:32:08.190-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Historias mínimas (I)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Paso por la esquina donde hasta el 2002 tuve mi oficina y veo que demolieron un viejo caserón que estaba junto al edificio donde trabajaba y desde donde veía unos patios llenos de plantas, un techo de tejas y un gato gris que se paseaba y me dirigía miradas desdeñosas desde abajo cuando yo le chistaba. En esa esquina ahora sólo hay un vallado publicitario y -sospecho- el foso para los cimientos de una próxima torre. Me pregunto qué habrá sido del gato.&lt;br /&gt;Había llegado a caerme bien, y eso que los gatos no son de mi predilección. A la tarde lo veía subir al tejado y quedarse inmóvil, mirando pasar la vida un par de metros más abajo, estratégicamente situado en un ángulo desde donde dominaba todo lo que ocurría en la casa y en la vereda, por donde circulaban los transeúntes sin saber que, por encima de su cabeza, la fría mirada de un gato los observaba.&lt;br /&gt;Lo veía desde mi despacho en la editorial. Con el tiempo me acostumbré a cerrar la puerta de mi oficina y asomarme a la ventana para llamar su atención. El gato apenas me dirigía alguna mirada. Pensé en tirarle algo de comer. Recordé que en un cajón de mi escritorio tenía, como siempre, un paquete de Oreos.&lt;br /&gt;La primera vez que le tiré una galletita se asustó. Se levantó y fue a continuar sus reflexiones unos metros más allá, desde donde me dirigía miradas cólericas. Al día siguiente, cuando volví a tirarle galletitas, se levantó y, desperezándose, se acercó a olerlas. Dignamente, sin dejar de mirarme de reojo, mordisqueó una. Un día después, cuando le arrojé las Oreos, me observó con calma y luego se levantó a comer las galletitas que le habían caído más cerca. Desde entonces, cada tarde a eso de las cuatro me asomaba. Él a esa hora ya estaba sentado en su rincón del tejado, mirando hacia arriba y esperando la hora del maná.&lt;br /&gt;En esa época siempre guardaba un paquete de Oreos en un cajón. Pensé en comprarle las Oreos bañadas en chocolate, pero imaginé que tendría, como todo gato, un espíritu conservador. Cada tarde cerraba la puerta de mi oficina a la misma hora, abría la ventana y me asomaba en su busca. La gente que trabajaba conmigo pensaría que me encerraba a controlar las finanzas de la editorial, a dormir una siesta, a conversar telefónicamente con mi novia o a visitar páginas porno en internet. Nunca se enteraron de que me encerraba a compartir mi paquete de Oreos con el gato del vecino. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116359451144007171?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116359451144007171/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116359451144007171&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116359451144007171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116359451144007171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/11/historias-mnimas-i-paso-por-la-esquina.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116229939566120212</id><published>2006-10-31T10:54:00.000-02:00</published><updated>2006-11-01T13:22:05.510-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ficcional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al despertar se queda mirando el techo y durante unos instantes intenta recordar en qué país está. Las sábanas de lino egipcio huelen débilmente a lavanda y ve sobre la cómoda de la suite dos botellas de champagne francés sin abrir y un gigantesco ramo de flores con una tarjeta enorme. Toma nota mentalmente: dio órdenes de que no le subieran regalos a la habitación del hotel, así que alguien deberá responder por el descuido.&lt;br /&gt;Empieza a incorporarse mientras recuerda algunos momentos de la noche anterior. La chica con la que durmió y a la que trató bastante mal, la top model de formas perfectas que eligió luego de ver su foto en bikini en la tapa de la edición francesa de Vogue. Mientras se viste recuerda la expresión taciturna de la chica cuando le dijo, a las 3 de la madrugada, que debía marcharse. Luego, el operativo habitual: llamar a seguridad, pedir un auto discreto, sacarla por la puerta trasera del hotel, esquivar a los paparazzi.&lt;br /&gt;Minutos antes había notado con frustración que ese cuerpo perfecto de 19 años se le ofrecía sin reservas y él apenas podía poseerlo. Había tomado las pastillas, seguía con el tratamiento de inyecciones, se hacía aplicar las ampollas de hormonas que le traían de Asia a 7.000 dólares por unidad. Y era una paradoja que mientras los cuerpos jóvenes y perfectos seguían viniendo a él, su propio cuerpo prefería un colchón mullido, sábanas de lino y una buena sesión de masajes antes que la belleza sobrenatural de una top model adolescente.&lt;br /&gt;Camina descalzo sobre la alfombra hasta el pequeño escritorio de la suite. Por los ventanales se ve la playa de Copacabana pero apenas la mira. Observa distraídamente los papeles sobre la mesa: informes de dos juicios contra la ex discográfica que manejan sus abogados desde Londres, una demanda por paternidad desde Suiza y la confirmación de que su contador asentó el último pago por regalías -16 millones y medio de dólares- que serán transferidos a su cuenta personal de Luxemburgo. Levanta el teléfono y marca el número que dice “personal assistant”. Con un gruñido informa que se levantó y corta antes de oír la respuesta. Sabe que su llamado pondrá en marcha una compleja maquinaria que se organiza en torno a sus deseos. En la cocina del hotel comenzarán a prepararle el té de Tailandia que toma desde hace 20 años, los encargados del room service separarán su ejemplar del Times londinense que llegó por vía aérea en la madrugada, su personal trainer tomará el ascensor para presentarse diez minutos después en su puerta, su secretario reunirá la correspondencia del día y los recortes de los diarios brasileños que hablen de la banda (incluyendo traducción de los artículos), en una carpeta le presentarán, impresos en papel celeste, los mails más importantes que recibió en las últimas horas.&lt;br /&gt;Va al baño y comprueba con fastidio que está ojeroso y tiene mal aliento. Es algo peor que eso: tiene aliento a viejo. Hace meses que le viene pidiendo a su equipo de médicos algo para solucionarlo. Le cobran fortunas para mejorar el color de su piel, para filtrarle una vez por año la sangre, para mejorar la elasticidad de los músculos y la fortaleza de sus huesos, y para prevenir la caída del pelo. Pero ese aliento a hombre viejo lo persigue. Piensa que las modelos adolescentes que le piden un beso de lengua perciben, antes que el contacto de sus labios, ese olor a viejo.&lt;br /&gt;Se sienta en un sofá frente a la ventana. Le duele la espalda y las articulaciones de las rodillas. Tiene en la cabeza la primera frase de una canción pero su suite no tiene piano: otro descuido que le hará pagar caro a alguien. Sobre la mesa ratona hay dos libros que está leyendo: la biografía de Mao y un estudio de las letras de Dylan. También, una agenda negra con teléfonos de dealers, actrices porno, prostitutas de lujo y proveedores de los caprichos más bizarros.&lt;br /&gt;Escucha ruidos en el pasillo. Gente que se apura, que habla en voz baja, oye órdenes que se pronuncian en un idioma que desconoce. Imagina su té, sus diarios, su agenda del día, su carpeta de prensa y sus mails privados. Es un día difícil: al anochecer van a dar un concierto para un millón de personas, le duelen las articulaciones, anoche no pudo tener sexo, su aliento agrio lo deprime y no tiene ninguna gana de hacer la teleconferencia prevista para el mediodía, con su equipo de abogados y contadores para organizar las finanzas de la gira.&lt;br /&gt;Golpean débilmente la puerta: dos toques que identifican a su asistente personal. Grita ”yeah”, se levanta del sillón con un suspiro e intenta darse ánimos pensando que esa noche un millón de gargantas van a gritarle “sos lo más grande del mundo, Mick”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Este domingo a las 21 hs. National Geographic emitirá un especial sobre el concierto de los Stones en Brasil, el mayor en la historia del grupo y uno de los más importantes en los registros del rock. Tal vez el gran Mick empezó así ese día histórico. Ojalá lo haya empezado mejor. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116229939566120212?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116229939566120212/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116229939566120212&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116229939566120212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116229939566120212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/ficcional-al-despertar-se-queda.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116215850419953328</id><published>2006-10-29T19:47:00.000-02:00</published><updated>2006-10-29T19:48:24.203-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Apuntes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me quedo mirando hasta la madrugada un documental sobre el Guernica de Picasso y cuando me duermo los rostros distorsionados del cuadro ilustran una extraña pesadilla en la que intento sostener un libro de Lacan que se me deshace en las manos. ¿Por qué de Lacan y no de Faulkner, que es lo que estoy leyendo?.&lt;br /&gt;En la mesa de luz tengo un libro de 500 páginas titulado “Por qué Freud estaba equivocado”. Es cool descreer del psicoanálisis.  Pero también es cool tener una amante bisexual, afeitarse el pecho, usar cosmética masculina y tener al menos tres eventos por mes en el Yacht de Puerto Madero.&lt;br /&gt;Estos son días de mucho trabajo y de íntima inquietud. La parte diurna de mi vida ha caído bajo la dictadura de la razón. Por las noches tengo pesadillas monstruosas. Las considero la copia en negativo de lo que pienso durante el día. &lt;br /&gt;La veo a F. y hablamos de cine, de oportunidades perdidas, de discos viejos. Le cuento que estoy haciendo un seminario en la UCA y se ríe al saber que por las noches voy a un curso donde se cruzan filosofía, mística y teología. Estas noches salgo del seminario y camino por Puerto Madero recordando frases que escuché en clase. La palabra poética como hecho trascendente, la mística de lo sobrenatural, la poesía de Sor Juana y las búsquedas del cristianismo.  Una vez más compruebo que voy a un ámbito religioso en busca de belleza poética. Me incomodan los posters de Juan Pablo II en los pasillos, la turbia amabilidad del personal no docente, los severos trajes azules del profesorado.  No hay caso: soy un irremediable producto de la UBA que sólo se siente cómodo en las aulas desordenadas y vocingleras, con profesores melenudos y paredes llenas de consignas políticas.&lt;br /&gt;En el fondo del aula nos sentamos los descreídos, los escépticos, los huérfanos de toda creencia. Mirando alternativamente al pizarrón y a la ventana donde se ve el reflejo de la luna, tomando nota de nombres sueltos (Kierkegaard, Hölderlin, Santo Tomás), escuchamos hablar de las diferentes versiones del cielo y el infierno. Oigo hablar de budismo, cristianismo e hinduismo y tomo notas en mi cuaderno. Escribo una lista de libros para leer, averiguo por autores adicionales, pienso en nuevos cursos. Sin querer reconocerlo   busco, entre esos polvorientos libros religiosos, la belleza eterna de los relatos antiguos y quizá alguna certeza que me sirva para atravesar las tormentas.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116215850419953328?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116215850419953328/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116215850419953328&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116215850419953328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116215850419953328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/apuntes-me-quedo-mirando-h_116215850419953328.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116186992528104224</id><published>2006-10-26T11:37:00.000-02:00</published><updated>2006-10-26T12:25:36.433-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Heart of stone&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Paso la tarde en la oficina mirando la lluvia por la ventana y bajando videos de recitales de los Rolling Stones en YouTube. Hay joyas increíbles; incluso algunas imágenes del trágico recital de Altamont en 1970, cuando el grupo toca una soberbia versión de “Sympathy for the devil” mientras los Hell´s Angels apuñalan a un espectador frente al escenario y a la vista de todos, incluso de la banda.&lt;br /&gt;Miro algunas canciones de un recital realizado en Estocolmo hace varios años. Reconozco el decorado del Vodoo Lounge Tour, el primero que vi de los Stones, en 1995. Luego de esa primera vez, los vería cuatro veces más en vivo. En esa oportunidad había ido con M. a verlos a River. Hacía poco que habíamos empezado a salir: yo la había dejado a A. luego de varios meses de noviazgo y M. abandonó a su novio a la semana de conocernos.&lt;br /&gt;Esa vez fuimos al estadio River al atardecer y entramos directamente al campo. En pleno recital, bailamos abrazados, tomamos cerveza, revoleamos las camperas y nos besamos interminablemente. Cuando Jagger cantó “Out of tears” la situación llegó al clímax. Ese tema significó un beso de tres minutos y medio, sus manos dentro de mi remera, su cuerpo sintiendo el ímpetu del mío, la semioscuridad, el calor, el perfume de dos cuerpos anhelantes, la piel encendida y las palabras dichas al oído, mezclándose con las estrofas de la canción.&lt;br /&gt;Escucho ese tema once años después y reconozco en la pantalla el decorado del escenario, recuerdo la voz y el piano, el vestuario de Jagger, esa letra que habla de amores contrariados, de ausencias, del paso del tiempo. Desde ese instante, la canción se convirtió en uno de nuestros recuerdos fundacionales, casi una clave secreta que atesoramos a partir de ese día.&lt;br /&gt;Me pregunto si M. sentirá lo mismo cada vez que la escucha. Sé de ella que está en pareja, que le va bien en su carrera (escucho su apellido con bastante frecuencia), que sigue siendo una chica simpática, inteligente y sensible, y que sigue tan linda como antes. La última vez que la vi (cuando nos cruzamos casualmente por la calle, cuando nos contamos qué era de nuestras vidas y luego acordamos no tratar de volver el tiempo atrás), me dijo que había algunos lugares a los que evitaba regresar porque le traían demasiados recuerdos, ciertos errores que se esforzaba por no repetir, algunas frases que todavía le resonaban. Me pregunto si además habrá una canción que prefiere no escuchar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116186992528104224?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116186992528104224/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116186992528104224&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116186992528104224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116186992528104224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/heart-of-stone-paso-la-tarde-en-la.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116155148631962893</id><published>2006-10-22T19:10:00.000-02:00</published><updated>2006-10-22T19:11:26.346-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Surreal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Leo a Cheever y siento que el mundo entero a mi alrededor se ha teñido del clima irreal de sus narraciones. En conversaciones casuales escucho historias sobre gente que esconde secretos terribles, que oculta hábitos excéntricos, que toma decisiones trágicas o patéticas, o que desaparece de su casa por varios días sin dar explicaciones.  &lt;br /&gt;Aprovecho el sol del domingo para ir con mi libro a tomar sol y leer a la costanera. En un banco cercano hay un hombre de unos cuarenta años sentado junto a un bidón de agua mineral de cinco litros. Mira el horizonte en silencio y de vez en cuando toma un trago de agua. Junto a él se sienta una mujer de unos sesenta años. Mientras leo, deseo fervientemente que no se pongan a conversar: quiero leer en silencio y desde donde estoy seguramente su conversación va a filtrarse entre las frases del libro. Como si me hubiera oído, el hombre saluda a la mujer y pronto están enredados en una charla anodina sobre la belleza del día.&lt;br /&gt;-Yo nací en un lugar así -dice el hombre, señalando la arboleda y el río-. Bah, algo parecido. Soy nacido en el Delta.&lt;br /&gt;Interrumpida mi lectura, pienso con fastidio que se trata de una comparación rebuscada y me detengo en la notoria falla de la frase “soy nacido en”.&lt;br /&gt;-¿Usted cómo se llama, señora? –pregunta el hombre.&lt;br /&gt;-Susana.&lt;br /&gt;-Acuérdese, Susana, de que ha conocido a un buen hombre.&lt;br /&gt;Dejo de leer y miro en detalle por primera vez al sujeto. Al hacerlo, me cruzo con la mirada de extrañeza y desconfianza de la mujer. Él no parece borracho, está correctamente vestido, pero es evidente que algo en él funciona mal. La mujer apenas responde y se levanta precipitadamente de su asiento.&lt;br /&gt;Que no se le ocurra hablar conmigo, pienso. Afortunadamente mi banco está lejos, aunque por las dudas preparo mi mochila para irme si se empeña en conversar.&lt;br /&gt;Escucho que el hombre hace un sonido extraño, parecido a un suspiro entrecortado. Levanto la vista y lo observo por segunda vez. Está llorando.  Saca el celular de su cintura y llama a un número. Habla atropelladamente y en voz baja. Oigo “no sirvo para nada” y “es demasiado tarde”. Corta y sigue llorando. Es una imagen extraña: un hombre robusto de unos cuarenta años, bien vestido y con un celular caro, sentado junto a un bidón de agua, con la cara enrojecida mientras las lágrimas corren por su rostro.&lt;br /&gt;Un grupo de gente (dos matrimonios de mediana edad) viene a sentarse cerca, sin mirarlo. El hombre deja de llorar y mira al piso. Los matrimonios hablan en voz fuerte a su lado: comentan anécdotas de bingo y se ríen.  El hombre permanece en silencio, hasta que poco después se sientan junto a él dos mujeres de unos sesenta años. Él las saluda y de inmediato empieza a conversar, una vez más, sobre lo lindo que está el día. Vuelve a decir que nació en el Delta. Cuenta que tiene once hermanos y, casi sin transición, dice que su mujer acaba de dejarlo y que vino ahí a matarse. El sobresalto de las dos viejas es perceptible. Hablan con él de Dios y le repiten varias veces que no piense cosas raras. Miran a su alrededor, como buscando apoyo para el caso de tener que enfrentar una situación difícil. Yo permanezco con la cara hundida en mi libro, simulando no haber oído nada. Leo con absorbente interés mi colección de historias de Cheever, como si no hubiera notado que justo al lado mío  está ocurriendo una de ellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116155148631962893?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116155148631962893/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116155148631962893&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116155148631962893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116155148631962893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/surreal-leo-cheever-y-siento-que-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116122146536271147</id><published>2006-10-18T23:29:00.000-02:00</published><updated>2006-10-18T23:31:05.390-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Peligro de gol&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Detesto con toda el alma a las minas futboleras. Verlas con gorritos, vinchas y remeras de su club preferido mientras vociferan los insultos del más grueso calibre hacia los árbitros me parece una negación visceral de su femineidad. No entiendo cómo hay pibes que tienen novias futboleras. Se me ocurre que es algo  parecido a salir con un camionero: mismo vocabulario, mismo primitivismo intelectual, idénticas reacciones antediluvianas frente al televisor.&lt;br /&gt;Me pregunto si una chica aceptaría salir con un tipo que, por ejemplo, coleccionara Barbies.  Todo el mundo le diría que su novio, si no se la come, lleva los cubiertos en el bolsillo. Sin embargo, una mina capaz de dirigirle al equipo contrario puteadas que harían enrojecer a un estibador portuario, que amenaza al árbitro con arrancarle los testículos con los dientes, cocinarlos a la plancha y dárselos a comer al perro, que intenta prender fuego un estadio mundialista con miles de hinchas adentro, y que grita un gol hasta escupir los pulmones, es perfectamente tolerable. Para algunos.&lt;br /&gt;Yo salí con una sola mina a la que le gustaba el fútbol. Y salí con ella únicamente porque era el clon más perfecto de Pamela Anderson que se podía conseguir en el hemisferio sur. Además me limité a salir hasta que pudimos -digámoslo así-  concretar un par de goles y en cuanto el marcador estuvo a mi favor, quedó fuera de torneo. La rubia era de Boca, así que supongo que luego mi identikit habrá llegado a las manos de la Doce, que todavía me debe andar buscando.&lt;br /&gt;Recuerdo ese trámite con íntima felicidad. Y pienso si se justificará repetirlo, mientras una de mis veinteañeras favoritas me dice cuándo la acompaño a la cancha a ver a Independiente y yo me pregunto cómo se verá su abundante delantera mientras ella salta festejando un gol.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116122146536271147?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116122146536271147/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116122146536271147&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116122146536271147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116122146536271147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/peligro-de-gol-detesto-con-toda-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116074415437265234</id><published>2006-10-13T10:54:00.000-02:00</published><updated>2006-10-13T10:55:54.403-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¿No pero Sí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Conversamos con mi amigo M. sobre las negativas de las mujeres. Él anda detrás de una que le ha dicho que no por tercera vez aunque sospecha (o desea) que en eso haya un sí encubierto. ¿Cómo saber cuándo una mina es literal y cuándo no lo es?. Sostengo que esa discusión me parece absurda:&lt;br /&gt;-O la mina es literal al decir no, y no vale la pena seguirla, o acostumbra decir no cuando piensa en un sí, y entonces es una histérica. Ninguno de los dos casos merece que la sigas.&lt;br /&gt;-Vos no entendés la psicología femenina.  Dicen que no para hacerse desear más, de manera que es apenas un recurso para reforzar su sí.&lt;br /&gt;Recuerdo que casi todos los casos de violencia hacia las mujeres empezaron con mujeres diciendo que no y tipos interpretando que sí. Y pienso en el caso inverso: cuando una mina piensa en un no pero accede -por cansancio, aburrimiento o simple cálculo- y te tira un sí, aunque todo su cuerpo es una enorme negativa.&lt;br /&gt;Recuerdo a una chica con la que salí un par de meses hace muchos años. Había elevado la “histeria estratégica” al nivel de arte.  Cada discusión terminaba con ella rompiendo la relación, decisión que  cancelaba un par de horas después mediante un llamado telefónico meloso y de alto voltaje erótico. Con ella, uno nunca sabía si tenía novia o había dejado de tenerla un par de horas antes, dados sus imprevisibles cambios de humor. Lo hizo un par de veces, hasta que decidí que no iba a dejarle pasar la próxima.&lt;br /&gt;Fue suficiente con una pequeña discusión para que ella terminara decretando la disolución de la historia.  Con entusiasmo mal disimulado le tomé la palabra. Cuando llamó para reconciliarse era tarde.  Se quedó pensando que la había abandonado por el tono de nuestra última pelea. Nunca supo que la había dejado por idiota.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116074415437265234?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116074415437265234/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116074415437265234&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116074415437265234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116074415437265234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/no-pero-s-conversamos-con-mi-amigo-m.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116057730975744263</id><published>2006-10-11T12:33:00.000-02:00</published><updated>2006-10-11T12:35:09.800-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Dualidades&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Mientras voy a un reportaje leo una fantástica entrevista a John Irving. El remise avanza por avenidas arboladas hacia Vicente López y yo miro de reojo la tormenta que comienza a armarse en el horizonte.  Imperceptiblemente, voy metiéndome en la charla de Irving y sin darme cuenta termino leyéndolo entre sonrisas en el asiento trasero del auto. Sus novelas me gustan, pero no lo conocía como un conversador tan agudo y divertido.&lt;br /&gt;Debería estar leyendo los reportes de cifras de la empresa que voy a entrevistar, debería estar preparándome para hacerle un gran reportaje a un CEO que tiene dos títulos de Harvard y es famoso en el mercado por su habilidad.  Ni siquiera he chequeado mi lista de preguntas, así que posiblemente termine preguntando obviedades.&lt;br /&gt;A través de la ventanilla abierta entra el viento perfumado por las hileras de paraísos y de jazmines. El aire ingresa violentamente y se embolsa en la parte trasera del auto, alborotando los papeles de mi portafolios. Retengo algunas frases del libro. Luminosas, inteligentes, elegantes. &lt;br /&gt;Cuando el auto dobla en una esquina alcanzo a ver el río y poco después nos detenemos frente a un edificio de vidrio y metal.  Empiezan a caer las primeras gotas de lluvia cuando entro a la recepción. Me miro de reojo en el espejo del ascensor mientras subo: no me he mojado casi nada al entrar y el traje oscuro se ve impecable. Minutos más tarde, en una gran sala de reuniones con vista al río, estaré hablando de inversiones y tendencias de mercado. Abstraído en sus propias palabras, mi entrevistado jamás imaginará que mientras lo escucho en silencio tengo la vista fija en el horizonte que se oscurece a sus espaldas, y la cabeza llena de frases de un remoto novelista norteamericano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116057730975744263?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116057730975744263/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116057730975744263&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116057730975744263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116057730975744263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/dualidades-mientras-voy-un-reportaje.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116035720769107506</id><published>2006-10-08T23:24:00.000-02:00</published><updated>2006-10-08T23:26:47.730-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sábado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La consigna es elemental, pero este fin de semana está dedicado a recuperar un par de cosas simples. Consiste en recorrer con todo el tiempo del mundo las librerías de Corrientes y encontrar un libro bueno-bueno por diez pesos o menos. El atardecer veraniego es perfecto para el plan.&lt;br /&gt;Camino lentamente entre las mesas de libros, revuelvo las estanterías, me detengo a leer contratapas, voy desde Libertad hasta Callao, yendo por la vereda de los números pares, regresando por la vereda impar. Me quedo conversando con tres o cuatro libreros sobre los temas de siempre: qué se vende, cuál fue el chasco del mes, qué catálogos se están poniendo interesantes. Uno de ellos, que recibía mis libros, me pregunta cuándo vuelvo a editar.&lt;br /&gt;Miro la efervescencia cultural de Corrientes. La gente entra a los teatros, sale de los cines, recorre librerías, se sienta en un café a leer. Pregunto por una traducción de Joyce y un tipo que está haciendo cola para pagar se me cuelga a hablar sobre traductores. La noche está llena de minifaldas, de chicas bronceadas, de perfumes sutiles.&lt;br /&gt;Miro libros con la consigna en la cabeza para no caer en la tentación. Encuentro un libro de ensayos de Jonathan Franzen a $ 12, la biografía de Proust escrita por Maurois a $ 15, un Van Gogh editado por Taschen a $ 80. Sé que en la semana voy a volver para arrasar con todo eso, pero no me aparto de la idea original. Hasta que encuentro una edición de The Paris Review sobre la nueva novela norteamericana. Diez pesos. Bingo.&lt;br /&gt;Por la tarde hablé con A. y le propuse no vernos este sábado. Le digo que nada nos obliga a vernos todos los fines de semana. Luego del comentario se despide y corta abruptamente.  Vuelvo a casa feliz con mi libro y más feliz aún con la idea de que voy a encerrarme en soledad. Es bueno comprobar que algunas cosas siguen como antes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116035720769107506?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116035720769107506/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116035720769107506&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116035720769107506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116035720769107506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/sbado-la-consigna-es-elemental-pero.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115996916595100097</id><published>2006-10-04T11:38:00.000-02:00</published><updated>2006-10-04T11:39:25.976-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Fuera de foco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los tacos te incomodan, el vestido ajustadísimo no te deja respirar y el escote que se ofrece al mundo entero como una promesa te avergüenza un poco. Estás ahí pero tu cabeza está en otra parte, y mirás para todos lados, no tanto buscando a quién saludar sino buscando una puerta por donde huir. A tu lado pasan Iván de Pineda, Suar, el notero de CQC y un tipo que lleva el logo de Telefé en la solapa. Pasan, miran, murmuran. Disimulás la incomodidad: a fin de cuentas estás para eso. La transacción que te asignaron es esa: proporcionarle algo de belleza a la fiesta y recibir con rostro agradecido los comentarios entre vulgares y agresivos de quienes te miran.&lt;br /&gt;Tu amiga, que es más desenvuelta y habla más, cuenta que te llamás Camila, estudiás Medicina y tenés 21. Vos sonreís y parecés de 17.  Conversás sin preguntarme dónde trabajo ni qué puesto ocupo.  Tampoco verificás que saco y camisa estén bien combinados ni me relojeás la marca del celular que (no) uso.  Decís que luego del evento te volvés a Flores y yo -luego de horas de oír hablar de Nordelta- súbitamente recuerdo que existen otros barrios y vive gente en ellos.  En las últimas horas, (cuando todo el mundo vive en Nordelta o está mudándose allí) había empezado a dudar de la existencia del tejido urbano.&lt;br /&gt; J. anda por ahí, correteando contactos útiles a los cuales sacarles el compromiso de un negocio y persiguiendo chicas a las cuales sacarles alguna transacción más efusiva.  En el escenario, los pibes tecno de BajoFondo  Tango Club masacran a Piazzolla. Algunas chicas, que no saben quién fue Piazzolla, pero que también ignoran qué es BajoFondo Tango Club los miran con veneración. &lt;br /&gt;Vos agarrás una copa de champagne y me decís que es la sexta. Preguntás si se te nota. Sin esperar respuesta señalás mi copa de agua y comentás que eso es lo que deberías estar tomando.  La noche va a terminar de manera surrealista: volviéndome a mi casa con cuatro botellas de champagne francés que me gané en un sorteo absurdo, buscando taxis para cinco colegas borrachos, abandonando en la barra por simple aburrimiento a la mina con la que había ido a la fiesta, tratando de encontrar en el amontonamiento a una rubia con aspiraciones de top model que me miró un par de veces (y sin poder hallarla), mirándole de reojo las lolas a Verónica Lozano, bajando las escaleras de mármol completamente sobrio pero mareado por la música y la charla, mirando el cielo húmedo y nuboso, preguntándome dónde estarías en ese momento, con tanto champagne encima y tanta soledad en la mirada, pensando que me estoy diluyendo entre caviar y botellitas de Evian,  caminando algunos metros por Libertador en la dirección equivocada y pensando con amargura que era de esperar, porque todo en esa noche ocurrió en la dirección equivocada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115996916595100097?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115996916595100097/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115996916595100097&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115996916595100097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115996916595100097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/fuera-de-foco-los-tacos-te-incomodan.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115977298419162923</id><published>2006-10-02T05:04:00.000-02:00</published><updated>2006-10-02T08:47:04.110-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lunch&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Salimos del almuerzo de American Express con M. y D. Lugar muy cool de San Telmo, menú impecable, discurso plomizo del CEO. Ojalá algún día la oratoria de estas empresas esté a la altura de su catering, comentamos al salir. Como es temprano, decidimos irnos a tomar algo a Puerto Madero. Al llegar insisto en que nos sentemos en una mesita al sol. Nos ponemos al día en los chismes de la industria (los problemas financieros del diario Perfil, el próximo lanzamiento secreto de Clarín, la verdad sobre el gerente de Comunicaciones Corporativas que acaba de renunciar a su cargo en una multinacional), y pronto nos ponemos a hablar de minas. Las que circulan en el &lt;em&gt;mercado paralelo&lt;/em&gt;, aquellas casadas o comprometidas que son conocidas por su afición a la trampa. Como me mantengo fuera de ese mercado, escucho en silencio y me asombro de los nombres que oigo. Con aprehensión, temo escuchar en ese circuito el nombre de A., una chica que trabaja en una agencia de publicidad y que me tiene fascinado desde la primera vez que la vi. Por suerte, no aparece en la lista, aunque me aclaran que ésta no es exhaustiva ni mucho menos. Esto es el mercado de carne de Liniers -dice M.- mirás la mercadería en oferta, elegís y te la llevás.&lt;br /&gt;La charla me provoca cierta tristeza. Me quedo en silencio mirando los autos que pasan, el agua marrón del dique y los árboles a lo lejos. Cuando ya son las cuatro de la tarde nos despedimos y cada uno vuelve a su oficina. Yo tengo una reunión cerca de Corrientes, de modo que me voy caminando por Puerto Madero hacia el centro. Paso por el comedor de Castells. Están repartiendo algo, aunque hay poca gente. Al pasar junto a ellos los miro. Una chica de delantal blanco y guantes de nylon que me ve observarlos se me acerca con una canastita y me ofrece una torta frita. Sonríe.&lt;br /&gt;Dudo un instante, pero agarro una y le doy las gracias. Me voy comiéndola mientras camino, y pienso que tiene un sabor muy parecido a las que preparaba años atrás mi abuela. También pienso, con algo de culpa, que cuando la chica se me acercó creí que iba a insultarme. Repentinamente decido que si otro día vuelvo a pasar y la veo, la saludo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115977298419162923?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115977298419162923/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115977298419162923&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115977298419162923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115977298419162923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/lunch-salimos-del-almuerzo-de-american.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115936052816204301</id><published>2006-09-27T09:34:00.000-03:00</published><updated>2006-09-27T09:36:33.923-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Instantánea &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Releo a Piglia y me siento ligeramente imbécil. Aunque &lt;em&gt;ligeramente&lt;/em&gt; es un eufemismo vago para lo que me provoca ese texto donde brillan, aisladas, algunas frases en un argumento desvaído que leí por primera vez hace nueve años, y que ahora releo salteado entre reuniones, viajes en subte y salas de espera.&lt;br /&gt;Mientras escucho un teórico deleznable en la facultad, anoto cosas que necesitaré recordar en la entrevista que tengo que hacer mañana. Repito mentalmente: ir con el tema conocido de antemano, hacer preguntas inteligentes (?), escuchar con educación y portarse con urbanidad aunque oiga las peores incoherencias. Y luego, escribir con precisión, rigor y elegancia. Puf.&lt;br /&gt;Al terminar la clase, miro a una veinteañera de cuerpo espectacular. De cara es bastante básica, pero no puedo creer el cuerpo. Lo veo y no lo creo: fascinado por las proporciones, el tono de piel, el volumen y las formas, me acerco y conversamos de trivialidades. Inevitablemente, mantengo el diálogo con sus lolas, no con ella. Me gustaría desnudarla y hacerle fotos. O no precisamente para hacerle fotos. (Aunque sí, también podría hacerle retratos en blanco y negro, con luz difusa y fondo blanco: tiene un tono de piel maravilloso y unas formas impresionantes que me hacen pensar en los desnudos de Tina Modotti).&lt;br /&gt;La mina me mira, pero (fuck!) yo no parezco provocar un efecto similar en ella. No importa: que me den media hora de charla y soy capaz de convencerla de que ella ha nacido para mí y que yo he vivido todos estos años esperándola a ella.&lt;br /&gt;Repaso mentalmente los compromisos de mañana. Se hace tarde y la mina no parece convencida de que ha nacido para mí. O si lo está, no va a dejarse ganar con sólo 15 minutos de charla sobre la bibliografía de la materia. Me caigo de sueño, es tarde y tendría que irme a dormir. Así que vuelvo a casa abrigando la tibia esperanza de volver a encontrármela la semana próxima, escribo un post desganado y lamento que al día siguiente voy a pasármela de reunión en reunión y sin tener entre mis recuerdos del día anterior un roce con una hermosa veinteañera que resultó más escéptica de lo deseable. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115936052816204301?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115936052816204301/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115936052816204301&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115936052816204301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115936052816204301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/instantnea-releo-piglia-y-me-siento.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115892812845814845</id><published>2006-09-22T09:26:00.000-03:00</published><updated>2006-09-22T09:28:48.480-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Hay que dejar las mujeres hermosas para los hombres sin imaginación”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Marcel Proust)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115892812845814845?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115892812845814845/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115892812845814845&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115892812845814845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115892812845814845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/perdn-hay-que-dejar-las-mujeres.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115880870886669045</id><published>2006-09-21T00:17:00.000-03:00</published><updated>2006-09-21T11:18:45.136-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Perradas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En la planta baja del edificio donde trabajo vive un viejo que tiene un perro simpatiquísimo, que viene a saludarme cada vez que me ve. (El perro, no el viejo). Cuando me inclino a acariciarlo, me quiere mordisquear la corbata. Y cuando le digo “hola, petiso” se para en dos patas, intentando ponerme las manos en las solapas. Aunque siempre ignoré al dueño del perro, la amistad que hicimos entre su mascota y yo lo obliga a saludarme de vez en cuando, aunque en general no nos damos mucha bola. La cosa es con el perro.&lt;br /&gt;Pero ayer cuando salía de la oficina veo que mi amigo viene acompañado por una hermosa veinteañera. Me pregunté si sería la hija del jovato mientras veía al perro tironear de la correa a lo largo del pasillo, venir hasta mí y saltarme encima. La chica se ríe cuando nos ve saludarnos. Le caés bien, dice. Juego un poco con él y entretanto intercambiamos algunas frases de circunstancia con la mina. Rápidamente nos despedimos y mientras me alejo, decido que voy a comprar alguna golosina para perros y voy a llevarla siempre en el bolsillo. Uno nunca sabe. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115880870886669045?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115880870886669045/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115880870886669045&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115880870886669045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115880870886669045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/perradas-en-la-planta-baja-del.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115874430900534688</id><published>2006-09-20T06:21:00.000-03:00</published><updated>2006-09-20T19:55:02.256-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Más de Eco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"La superstición trae mala suerte".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Umberto Eco)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115874430900534688?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115874430900534688/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115874430900534688&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115874430900534688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115874430900534688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/ms-de-eco-la-supersticin-trae-mala.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115855220369643195</id><published>2006-09-18T01:01:00.000-03:00</published><updated>2006-09-20T00:11:29.163-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lecturas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Antes era indeciso. Pero ahora…ya no estoy tan seguro”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Umberto Eco)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115855220369643195?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115855220369643195/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115855220369643195&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115855220369643195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115855220369643195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/lecturas-antes-era-indeciso.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115829293811936472</id><published>2006-09-15T00:59:00.000-03:00</published><updated>2006-09-18T19:22:07.790-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Manías&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me creía bastante normal hasta que empecé a sumar detalles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-En el edificio donde tengo mi oficina hay un larguísimo pasillo entre el ascensor y la puerta de calle: cuando no hay nadie lo atravieso corriendo, y si tengo puestos zapatos de suela lisa hago los últimos metros patinando.&lt;br /&gt;-Cuando me deslumbro con una canción puedo escucharla 18.360 veces seguidas.&lt;br /&gt;-En mi mochila siempre hay una Rhodesia, un paquete de Carilina sin abrir y varios cartuchos de tinta para la lapicera.&lt;br /&gt;-Si en el edificio me cruzo con un vecino que lleva un perro, lo más probable es que lo ignore a él y acaricie al perro.&lt;br /&gt;-Me gustan las Agustinas, las Paulas y las Marielas. Las Rominas me caen -todas- realmente mal.&lt;br /&gt;-Alguna vez me dijeron que mi número de la suerte era el nueve, así que siempre intento armar sumarios editoriales con nueve secciones fijas. Me gusta viajar en vehículos cuyas patentes terminen en 9 o irme de vacaciones en esa fecha. También, durante mucho tiempo puse mi despertador a las 7 y 2 minutos, que sumados dan nueve.&lt;br /&gt;-Cuando escribo en mi computadora, sólo puedo hacerlo en tipografía Apple Garamond: cuando me paso a una computadora nueva, lo primero que hago es instalar “mi” tipografía.&lt;br /&gt;-Al interrumpir la lectura de un libro, nunca pongo un señalador marcando la página: memorizo el número de página donde dejé de leer.&lt;br /&gt;-Cuando armo un equipo de trabajo, elijo gente que escuche la misma música que yo: por alguna razón creo que nos vamos a entender. He descartado diseñadoras con carpetas excelentes sólo porque escuchaban a Arjona.&lt;br /&gt;-Intento desentrañar la personalidad de una persona analizando los adjetivos que utiliza.&lt;br /&gt;-Ordeno mi biblioteca según las afinidades de sus autores: Sartre, Beauvoir y Camus, por ejemplo, están juntos. Supongo que los autores que compartieron bares, cafés y cabarets, también deben compartir un estante.&lt;br /&gt;-Cuando duermo solo, no puedo dormirme en el silencio. Tampoco con música de fondo. Programo el televisor para que se apague en 30 minutos, pongo el segmento financiero de CNN y me duermo escuchando las noticias económicas de la jornada.&lt;br /&gt;-Aprovecho que -cuando estoy en jeans y zapatillas- puedo pasar fácilmente por el cadete de mi editorial para charlar con los motoqueros como un empleado más, incluso criticando a la revista.&lt;br /&gt;-Odio los celulares. Hace años que me niego a usarlos, nunca quise comprarme uno, y me deshice rápidamente de los dos que me regalaron.&lt;br /&gt;Y hay más. Imaginen el resto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115829293811936472?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115829293811936472/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115829293811936472&amp;isPopup=true' title='22 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115829293811936472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115829293811936472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/manas-me-crea-bastante-normal-hasta.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115805424528402159</id><published>2006-09-12T06:41:00.000-03:00</published><updated>2006-09-18T09:16:05.206-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lecturas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Ser maduro es algo muy difícil de lograr. Mucho más fácil es saltar de una infancia a otra”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Francis Scott Fitzgerald)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115805424528402159?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115805424528402159/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115805424528402159&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115805424528402159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115805424528402159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/lecturas-ser-maduro-es-algo-muy-difcil.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115794730000524025</id><published>2006-09-11T00:59:00.000-03:00</published><updated>2006-09-14T09:46:34.776-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ficcional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los pasos se escucharon acercándose hasta que repentinamente estuvieron demasiado cerca y sintió que alguien levantaba la tapa del libro que estaba leyendo, la miraba y comentaba:&lt;br /&gt;-Muy bien. Alguien que es algo más que una cara bonita.&lt;br /&gt;Luego la dueña de los pasos dio media vuelta y se alejó mientras él se quedaba mirándola, todavía asombrado por lo que acababa de suceder. Ella había desaparecido por el pasillo de la agencia de publicidad y él, que estaba esperando en uno de los sillones de recepción, leyendo a Pavese y mirando con impaciencia el reloj, empezó -por primera vez- a reírse de lo que había sucedido y del descaro de esa chica, la asistente del director de planeamiento, con la que había arreglado la reunión y a la que veía en persona por primera vez luego de haber hablado telefónicamente varias veces.&lt;br /&gt;No es linda. De rostro irregular y figura contundente, no tiene más remedio que cultivar una estética alternativa, con pantalones amplios, medias fluorescentes, saquito tejido y camisa de cuello ancho. Es la clase de chica a la que no le queda más remedio que ser simpática, divertida y desenvuelta, la que levanta por buena onda lo que no levanta por belleza física. Luego, dirá que estudia cine y admira a Truffaut: cartón lleno.&lt;br /&gt;Cuando él pase a la oficina donde tendrá la reunión, ella va a mirarlo a través de los vidrios. Cuando la reunión concluya, va a acompañarlo por un largo pasillo hasta la puerta. Ahí es donde va a decirle que estudia cine y le preguntará si vio “Tarnation”. Va a hablarle de un ciclo de cine en el San Martín y luego, con tono casual, estará ofreciéndole su número de teléfono.&lt;br /&gt;Cuando él busque un papel para que anote, ella sacará un marcador del bolsillo y le dirá:&lt;br /&gt;-Dame la mano.&lt;br /&gt;Y le escribirá, como si ambos tuvieran 10 años de edad, su teléfono y su nombre sobre el dorso de la mano. Luego de despedirse, él se irá pensando qué hace esa chica trabajando ahí, con sus pantalones de los años ‘70, su amor por Truffaut y sus anteojitos de poeta existencialista.&lt;br /&gt;Inevitablemente, pensará que cinco años antes hubiera salido con esa chica. Y que dos años antes la hubiera llamado, aunque sea para tomar algo o ir al cine en plan de amigos. Hoy, llega apurado a su casa, va al baño y se lava las manos con jabón, hasta borrar cualquier vestigio del número escrito en su piel.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115794730000524025?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115794730000524025/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115794730000524025&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115794730000524025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115794730000524025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/ficcional-los-pasos-se-escucharon.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115771213929815033</id><published>2006-09-08T07:41:00.000-03:00</published><updated>2006-09-08T07:42:19.326-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sobre gustos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría darte muchos besos en la parte más tropical de tu cuerpo.&lt;br /&gt;Me gustaría verte llegar, vestida sólo con tu sonrisa, y que sepas que te espero con las peores (mejores) intenciones.&lt;br /&gt;Me gustaría escucharte suspirar hondo.&lt;br /&gt;Me gustaría saber que te hice profundamente feliz por un rato.&lt;br /&gt;En vez de eso, te digo: me gustaría compartir un café con vos así me explicás tu proyecto académico.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115771213929815033?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115771213929815033/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115771213929815033&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115771213929815033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115771213929815033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/sobre-gustos-me-gustara-darte-muchos.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115762096798506126</id><published>2006-09-07T06:21:00.000-03:00</published><updated>2006-09-07T06:22:48.016-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Evento&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El salón de actos de Cancillería huele a perfumes caros y, ligeramente, a naftalina. Muchas viejas con tapados de piel, algunos jovatos con el sombrero en la mano, mucho lector de La Nación, mucho jubilado de privilegio, algún crítico de arte y varios artistas plásticos en busca de una beca.&lt;br /&gt;De pie en el fondo, miro el salón buscando a L., a quien quiero encontrar. También busco entre la gente, con una ligera inquietud, a M., a quien quiero evitar. Descubro a lo lejos al presidente de un banco, a un senador y a una mujer que escribe y que he visto en Canal á aunque no puedo recordar su nombre.&lt;br /&gt;Mientras escucho los discursos (al canciller Taiana le vendría bien un media trainning que mejore su oratoria y un asesor que le recomiende corbatas más sobrias) miro los cuadros de García Uriburu colgados detrás de los disertantes.&lt;br /&gt;Súbitamente recuerdo que no estoy en el evento como periodista sino como editor, es decir en rol meramente decorativo. Dejo de prestar atención a los discursos y me distraigo. Miro el salón deteniéndome en las puertas antiguas, los pisos de maderas nobles, las arañas antiquísimas. Cuando toma la palabra un miembro de la cancillería brasileña, salgo para ir al baño. Sólo es una excusa para recorrer el Palacio San Martín, ese magnífico edificio construido a principios de siglo, lleno de escaleras de madera, pasamanos de hierro forjado y pesadísimas puertas de cedro.&lt;br /&gt;Caminando pasillos y abriendo puertas espejadas, llego a un baño del primer piso. Me miro en el espejo. Siempre me sorprende ver mi imagen en esos contextos. Miro el saco negro, la camisa blanca, la cara inexpresiva. Me pregunto si el que me mira desde el espejo es el mismo que, con una remera desteñida, pasó el fin de semana tirado en el sillón, leyendo la biografía de Bob Dylan.&lt;br /&gt;Salgo del baño, camino hasta la mesa de acreditaciones y pido la carpeta de prensa con la información del evento. Me dirijo a la salida y, mientras bajo las escaleras hacia la calle, escucho a mis espaldas un rumor de aplausos en el salón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115762096798506126?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115762096798506126/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115762096798506126&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115762096798506126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115762096798506126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/evento-el-saln-de-actos-de-cancillera.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115753845967169610</id><published>2006-09-06T07:25:00.000-03:00</published><updated>2006-09-06T07:27:39.693-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lecturas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Mucha gente dice que el matrimonio acaba con el romance. Estoy de acuerdo: cada vez que tengo un romance, mi esposa trata de acabar con él”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Groucho Marx)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115753845967169610?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115753845967169610/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115753845967169610&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115753845967169610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115753845967169610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/lecturas-mucha-gente-dice-que-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115733298755349049</id><published>2006-09-03T22:22:00.000-03:00</published><updated>2006-09-03T22:23:07.556-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Amoblados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Como era temprano y salíamos de una reunión cerca de Cerrito y Arenales, acompaño a D. a mirar muebles por esa zona donde hay, en sólo 3 cuadras, cerca de 20 mueblerías fashion.  Quiere redecorar el living así que busca sillones, mesas y sillas. No puedo creer los precios que hay. A medida que vamos recorriendo más lugares, me voy poniendo de mal humor sólo de ver esas sillas de diseño absurdo que valen más de 2.000 pesos cada una.&lt;br /&gt;El vendedor de uno de esos locales cool habla de estética, funcionalidad y maderas traídas de Ecuador. D. se sienta en las sillas, cruza las piernas y sonríe como un idiota. El vendedor lo agarra del brazo y lo lleva a recorrer el local, haciéndolo sentarse por todos lados.  Habla de Bauhaus mientras señala una silla de bordes rectos. Luego se aleja unos pasos. D. se sienta en la silla de tonos pastel. ¿Bauhaus con tonos pastel?, pienso al borde del exabrupto.&lt;br /&gt;-Levantate de ahí, nabo. Eso no es una silla: te has sentado sobre una aberración estética.&lt;br /&gt;Miramos otras cosas. Los precios son de no creer: una mesa de comedor, $ 4.600. Una silla de fórmica y cuero, $ 1.800. Un cenicero horrendo cuesta $ 450: por el pavor que provoca en el fumador, la empresa que lo diseñó debería estar auspiciada por Lalcec.&lt;br /&gt;D. prueba otra silla que cruje cuando él se sienta. Lo último que escuchamos antes del crujido fue la expresión “materiales nobles” de parte del vendedor.  Me acerco a mirar más precios: calculo que D. tendrá que hipotecar su casa para pagar el amoblamiento del living.&lt;br /&gt;El tipo que vende es un espécimen de los que por actitud, tono de voz y nivel discursivo parecen decir “vendo muebles pero me eduqué en el Northlands y soy socio del náutico de San Isidro”.&lt;br /&gt;El vendedor me pregunta algo, alargando las vocales y pronunciando con delectación las sílabas graves de cada palabra. Cuando estoy por pedirle prestado un diccionario sanisidrense-castellano, interpreto que me consultó si me interesa algo a mí también. Me ofrece racks contenedores de CDs que valen casi como un equipo de alta fidelidad de Bang &amp; Olufsen. ¿Prefiere algún estilo en particular?, me pregunta. Le digo que ando buscando algo donde pueda guardar mi colección de CDs de Pibes Chorros.  El tipo duda un momento y luego sigue con lo suyo.&lt;br /&gt;Camino entre los muebles, mirando más precios: una mesa de hierro de las que se ponen en los patios, $ 1.200.  Un centro de mesa de vidrio, $ 700. Un revistero de aluminio, $ 450. Eso sí: las miradas de odio que me dirige el vendedor no tienen precio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115733298755349049?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115733298755349049/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115733298755349049&amp;isPopup=true' title='31 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115733298755349049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115733298755349049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/amoblados-como-era-temprano-y-salamos_03.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115710754630801634</id><published>2006-09-01T07:42:00.000-03:00</published><updated>2006-09-01T07:45:46.336-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Más Lecturas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En vano he esperado durante años y años la felicidad. Al final llegó y se sentó cariñosamente en mi cama. Tenía el cutis moreno, manos de dedos largos y delgados, piernas de gacela y pies ágiles.&lt;br /&gt;-Oh, ¿eres realmente tú, por fin, la felicidad tanto tiempo ansiada?&lt;br /&gt;-Mañana te escribiré si en verdad lo soy o no. Tú mismo lo juzgarás.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente encontré un papelito que decía: “Adiós, hasta nunca”.&lt;br /&gt;O sea que sí, efectivamente, había sido la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Peter Altenberg)&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115710754630801634?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115710754630801634/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115710754630801634&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115710754630801634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115710754630801634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/ms-lecturas-en-vano-he-esperado.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115702058207506669</id><published>2006-08-31T07:33:00.000-03:00</published><updated>2006-08-31T07:41:18.883-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lecturas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;"Se puede confiar en las malas personas: no cambian jamás".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(William Faulkner)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115702058207506669?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115702058207506669/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115702058207506669&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115702058207506669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115702058207506669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/lecturas-se-puede-confiar-en-las-malas.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115674237609607969</id><published>2006-08-28T02:18:00.000-03:00</published><updated>2006-08-31T07:40:19.446-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Diez años después&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;A veces el pasado regresa de la peor manera. No vuelve para ayudar a entender ni para revivir las cosas buenas, sino para hacer ver que uno ha sido un imbécil o, sencillamente, un cobarde.&lt;br /&gt;En estos días converso bastante con L., que trabaja conmigo desde hace un par de meses. Como este mercado es chico, él y yo hace diez años trabajábamos en otra editorial dedicada al mismo segmento. Charlando mientras almorzamos luego de una reunión, me cuenta cosas de los tiempos en que trabajaba en la otra empresa. Fatalmente, terminamos pasando revista a las minas del staff. Surge el nombre de Paula N.: soy cauto en mis comentarios porque la mina me gustaba aunque siempre lo disimulé.&lt;br /&gt;Por entonces yo recién ingresaba en la veintena y era un posadolescente silencioso y huraño que prefería leer todo el día antes que hablar con nadie. Escribía en el suplemento literario del diario y en varias revistas, y aunque mi nombre se publicaba en varios lados, en esa época era tan tímido que hubiera querido ser invisible. Yo era el editor de la sección bibliográfica de la revista, de modo que iba a la redacción una vez por mes, entregaba mi artículo, recogía la correspondencia que llegaba a mi nombre, retiraba mi cheque y me iba luego de una reunión de cinco minutos con el director periodístico.&lt;br /&gt;Paula tenía un par de años más que yo, era diseñadora gráfica, estaba a cargo de la parte visual de la publicación y había desarrollado toda la estética de un programa de televisión donde a veces la nombraban. Se había comprado una gran moto roja que dejaba estacionada en la puerta del edificio donde funcionaba la editorial. Tenía esa combinación de piel trigueña, ojos verdes y cabello rubio que siempre me fascinaron, mostraba mucha personalidad para vestirse y se reía con unas carcajadas sonoras que se escuchaban en toda la redacción. Demasiado hermosa y con demasiada onda, pensé. De inmediato decidí ahorrarme un porrazo así que preferí ignorarla. Me limitaba, cada vez que iba, a mirarle disimuladamente las piernas (siempre usaba minifaldas) pero creo que jamás la miré a la cara.&lt;br /&gt;L. se acuerda de ella. Luego de un par de datos irrelevantes, comenta al pasar:&lt;br /&gt;-A esa la tenías en bandeja y nunca le diste bola.&lt;br /&gt;-No me jodas, boludo.&lt;br /&gt;-En serio. Compraba La Nación los domingos para leer tus notas. Después hablaba de ellas en la oficina. En los dos años que trabajaste para la revista, no le hablaste nunca. En la oficina la discusión era si vos eras antipático o solamente tímido.&lt;br /&gt;Su comentario me arruina el día. Imprevistamente, me hace ver algo que hubiera preferido ignorar. Es inevitable pensar en lo que pudo haber pasado y en lo distintos que pudieron ser aquellos días en que preferí vivir leyendo y escribiendo. Pienso cuánto Dostoievski y Camus menos hubiera tenido. Por cada libro que no hubiera leído entonces, ahora tendría un recuerdo de ojos verdes, pienso. Los libros hoy siguen estando allí. Y esa chica se ha perdido, devorada por el tiempo. Lo dijo hace muchísimos años Oscar Wilde y compruebo que es dolorosamente cierto: no hay nada más triste que arrepentirse de lo que nunca hicimos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115674237609607969?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115674237609607969/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115674237609607969&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115674237609607969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115674237609607969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/diez-aos-despus-veces-el-pasado.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115650789471739240</id><published>2006-08-25T09:09:00.000-03:00</published><updated>2006-08-25T10:29:15.976-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;London bit&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Son los mismos pibes que les diseñan la parte visual de los shows a los Rolling Stones”, me dice el organizador mientras me agarra enfáticamente la solapa del saco. No conforme con eso, me dice que los descubrió Peter Gabriel y que los acaba de contratar U2. Yo pongo cara de estar impresionado mientras observo por encima de sus hombros las bandejas del buffet, eligiendo mentalmente qué servirme. Estamos en uno de los cócteles a los que mi director comercial me obliga a ir, un evento seudo cultural donde un par de londinenses muy ladris lograron armar un formato de videoarte que está dando vueltas al mundo. Incomprensible, absurdo, rozando lo peor de la chatura posmoderna y con una estética paupérrima, el formato, reconvertido en un fashion-event, está recorriendo el mundo gracias al auspicio de media docena de multinacionales que han invertido una fortuna para vincular su marca al arte (?).&lt;br /&gt;Mi director comercial -que ya no sabe bajo qué amenazas obligarme a concurrir a estos engendros- me dio a elegir entre esto y un desfile de moda y joyas de diseño en el Teatro Colón. Averigüé qué servían de comer y elegí esto, también para evitarme la pena de ver los hermosos salones del Colón convertidos en una pasarela.&lt;br /&gt;No hay ni una mina como la gente: mucha treintañera marchita y algunas cuarentonas famélicas para las que cualquier flaco de 30 es un sex symbol. Me reúno con S. y con J. en un extremo del salón y nos reímos a carcajadas comentando los videos que acabamos de ver. A lo lejos, los “artistas” reciben saludos y felicitaciones. Cuando nos acercamos a saludarlos, les advierto por lo bajo:&lt;br /&gt;-No se empiecen a cagar de risa ahora.&lt;br /&gt;Imperturbables, escuchamos una mini clase de estética. Pienso que una sola frase de Hegel bastaría para derrumbar el evento entero. Pero mientras escucho, pongo cara de estar muy preocupado pensando en una cuestión que me interesa profundamente. Hasta que finalmente lo decido: en vez de los bocados de queso voy a servirme arrolladitos de acelga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115650789471739240?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115650789471739240/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115650789471739240&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115650789471739240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115650789471739240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/london-bit-son-los-mismos-pibes-que.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115621469025853164</id><published>2006-08-21T23:42:00.000-03:00</published><updated>2006-08-21T23:56:50.603-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Finde largo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Desconectar el teléfono para que los llamados ni siquiera lleguen al contestador. Aparecer como No Conectado en el MSN. No responder mails. Salir de casa lo imprescindible: a comprar víveres al super y revistas al kiosco de diarios. Elegir música: Vivaldi, Piazzolla, Genesis, Beatles, Stones en vivo y oberturas de Beethoven. Seleccionar libros: relectura de clásicos y ponerse al día con un par de cosas recientemente compradas. Destinar el sábado a la mañana a leer Ñ y a tomar sol frente al ventanal. A la tarde, con tiempo, ingresar a los sitios del New Yorker, de Harpers y del Magazine Litteraire.&lt;br /&gt;Usar los jeans gastados y las remeras desteñidas que en la semana están prohibidos. No afeitarse. Poner a Vivaldi a todo volumen y hundirse en la bañera tibia. No salir del agua hasta no ver los dedos violetas por el frío. Cocinar sano y liviano escuchando música fuerte. Almorzar mirando distraídamente el horizonte.&lt;br /&gt;Mirar el río por la ventana. Escribir un par de mails largos a personas que justifican el esfuerzo. Dormir la siesta y mirar películas viejas hasta las 3 de la madrugada. Disfrutar intensamente cada una de esas 72 horas de libertad.&lt;br /&gt;Esperar con angustia el comienzo del martes y entonces sí, lentamente, volver a tomar aspecto humano, vestirse con corrección y salir al mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115621469025853164?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115621469025853164/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115621469025853164&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115621469025853164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115621469025853164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/finde-largo-desconectar-el-telfono.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115587087057544619</id><published>2006-08-18T00:12:00.000-03:00</published><updated>2006-08-18T10:04:53.640-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Almuerzo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el taxi que me lleva a encontrarme con L. suena REM. Tengo un almuerzo de trabajo en uno de esos reductos cool de Palermo Hollywood donde de una mesa a otra se discuten los guiones de las ficciones de Pol-ka y se define la estética de las nuevas campañas publicitarias de marcas fashion. En el trayecto me imagino rodeado de ejecutivos de productoras, diseñadores gráficos, estrategas de comunicación y gente que no se sabe a qué se dedica pero que siempre anda sobrevolando esos lugares. Lo imagino y me estremezco.&lt;br /&gt;Miro el reloj y veo que llego sobre la hora. El taxista -a quien le pregunté al subir si en 7 minutos llegaríamos hasta Gorriti- ya ha pasado dos semáforos en rojo y conduce a 90 por Las Heras. Se me ocurre que si chocamos, al menos me habré salvado del almuerzo. Debería ser un choque no muy cruento, que me dé una excusa creíble sin romperme ningún hueso.&lt;br /&gt;Hasta último minuto esperé una cancelación. A L. podría haberle surgido algo. O dado algo. Un paro cardíaco, un derrame cerebral, algo.&lt;br /&gt;Pero no le da nada, y cuando llego me saluda con una gran sonrisa. Al verlo me siento un poco culpable por las barbaridades que venía pensando. Insólitamente, en el almuerzo también está presente el director de una revista &lt;em&gt;sofisticada&lt;/em&gt;. Buscando un terreno común, terminamos hablando sobre las críticas de cine que escribía Borges. La charla se pone interesante, aunque cuando cito a Paul Eluard el tipo no puede evitar preguntarme qué hago trabajando en esto. Le respondo que yo me pregunto lo mismo.&lt;br /&gt;L. sonríe, ocupado en devorar unas costillas grilladas y en mirarle las piernas a dos rubias que hablan en inglés y comen en la mesa de al lado. Miro por el ventanal hacia la calle. En el frío y el viento, pasa gente que mira hacia adentro, al ambiente calefaccionado, musicalizado con Vangelis e iluminado con sofisticación. Por la vereda transita gente con perros o con chicos, mujeres con bolsas del supermercado, hombres de pulóver y gorro de lana que cargan herramientas. Pasan y miran de reojo mientras siguen caminando. Ninguno de ellos imagina, en ese instante en que nuestras miradas se cruzan, que daría cualquier cosa por estar del otro lado del vidrio, recibiendo el viento frío en la cara.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115587087057544619?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115587087057544619/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115587087057544619&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115587087057544619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115587087057544619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/almuerzoen-el-taxi-que-me-lleva.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115569499048992809</id><published>2006-08-15T23:20:00.000-03:00</published><updated>2006-08-15T23:23:10.506-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Pasen y vean&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Después de dudarlo durante meses, decidí poner algunas de mis fotos en un blog. De alguna manera, los textos que escribo acá también son fotografías: instantes congelados que derivan en pequeñas historias o en recuerdos. Son, digamos, fotos en palabras.&lt;br /&gt;La mochila llena de libros y anotadores que habitualmente llevo, de vez en cuando incluye una Nikon. A veces, ella toma la palabra. Y dice cosas como &lt;a href="http://killersentimental.blogspot.com"&gt;estas&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115569499048992809?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115569499048992809/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115569499048992809&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115569499048992809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115569499048992809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/pasen-y-vean-despus-de-dudarlo-durante.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115552325482187455</id><published>2006-08-13T23:39:00.000-03:00</published><updated>2006-08-14T12:16:29.900-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Reflexiones con fondo musical&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tirado en el sofá, con una remera de mis tiempos rockers y un jean gastado, escucho a Schumann a todo volumen. Este sábado, en que por primera vez en mucho tiempo no tengo &lt;em&gt;clase de italiano&lt;/em&gt;, he decidido tener un día productivo. Llevé el bolso de ropa sucia al lavadero, tomé una hora de sol, terminé de leer una antología de cuentistas británicos y avancé con un grueso libro en francés sobre tendencias culturales que me estoy obligando a leer lenta y disciplinadamente.&lt;br /&gt;Mi tarde libre de hoy se origina en un mail con un texto conciso que envié el martes. Pocas horas después recibí una respuesta sorprendente y, a su manera, conmovedora. Debo reconocer que la mina que dejé de ver se ha vuelto más interesante que la que veía habitualmente. Su respuesta incluyó la parte final del poema cuyos versos iniciales le recité &lt;a href="http://surinterior.blogspot.com/2006_05_01_surinterior_archive.html"&gt;cuando nos conocimos&lt;/a&gt;. Parábola perfecta; ciclo cerrado con gesto poético incluido.&lt;br /&gt;Supongo que una chica Almodóvar, terminante y fatal, se hubiera limitado a enviar los versos finales del poema y a encerrarse en un silencio digno y desdeñoso. Pero la genética italiana es más fuerte y llama. Tres llamados entre jueves y viernes que me niego a atender, en parte para no tener que explicar lo que está claro y en parte para no dar marcha atrás en lo que está decidido.&lt;br /&gt;Prefiero el silencio, la distancia y la negativa a discutir lo indiscutible. Al menos hasta que las cosas pasen, hasta que ella y yo estemos en otra etapa y el tiempo haya hecho lo suyo. O por lo menos hasta el momento en que me haya olvidado del perfume de su cuerpo y entonces sí -imperturbables, divertidos y ligeramente superficiales- podamos juntarnos en un café a charlar como si entre nosotros nunca hubiera pasado nada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115552325482187455?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115552325482187455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115552325482187455&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115552325482187455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115552325482187455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/reflexiones-con-fondo-musical-tirado.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115529238128283914</id><published>2006-08-11T07:31:00.000-03:00</published><updated>2006-08-11T09:23:24.390-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Irreductible&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Estos son mis principios. Si no le gustan...&lt;br /&gt;tengo otros".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Groucho Marx)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115529238128283914?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115529238128283914/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115529238128283914&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115529238128283914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115529238128283914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/irreductible-estos-son-mis-principios.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115508004744044141</id><published>2006-08-08T20:32:00.000-03:00</published><updated>2006-08-10T23:16:51.690-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Experimentos con el tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Siempre tuve cierta obsesión con el tiempo. Sobre todo por la forma como nos cambia, nos desgasta, nos convierte en otros. Hace unos años hice una prueba para analizar cómo el tiempo me había modificado. Cuando tenía 16, yo había leído “Las palabras”, de Sartre, en una vieja edición de Losada que había sacado de la biblioteca del colegio. El libro me shockeó tanto que decidí robármelo. (No había nada más fácil: bastaba con devolverlo para que la bibliotecaria registrara la devolución y -a veces el mismo día- volver a sacarlo de su estante para llevárselo oculto dentro de la campera).&lt;br /&gt;Enseguida lo leí por segunda vez, con un lápiz en la mano y subrayando las frases que más me impactaban. Diez años más tarde compré otro ejemplar del libro (también de Losada, en una colección pocket) y volví a leerlo subrayando las frases que me impresionaban. Luego enfrenté ambos ejemplares para comparar si había subrayado las mismas palabras, si me había detenido en idénticos pasajes y si me habían asombrado las mismas frases.&lt;br /&gt;Con curiosidad fui repasando las hojas. El tipo de 26 años buscaba en esas páginas al pibe de 16 que se asomaba con fervor a la literatura y leía con entusiasmo febril a Tolstoi, a Borges, a Chejov y a Dostoievsky. Descubrí que en la segunda lectura había subrayado mucho menos, me había detenido más en las ideas y menos en los párrafos de escritura brillante, más en las observaciones lúcidas y menos en las paradojas. Traté de evocar al adolescente contradictorio, apasionado, discutidor y maleducado que fui. Rescaté de ese viaje en el tiempo las zapatillas Topper, las remeras Hering, el magnífico “Flashpoint” de los Rolling Stones, la película “Imagine”, los ejemplares de Página 12, los ojos verdes de Roxana, las tardes tirado al sol leyendo a Platón, la lucha contra el acné, las mañanas heladas en el patio del colegio, las guerras de tizas y las explicaciones que sirvieran para negar todo y zafar de las amonestaciones.&lt;br /&gt;Diez años más tarde, me encontraba a mí mismo menos habituado a contestar mal, acostumbrado a reemplazar la ideología con el pragmatismo, cambiando a Platón por Foucault, combinando a los Stones con la Velvet Underground y con Beethoven, escribiendo en La Nación pero aún leyendo Página, conservando el recuerdo de Roxana aunque había corrido mucha agua bajo ese puente, y ya sin participar en guerras de tizas pero manteniendo el hábito de subvertir el orden cada vez que fuera posible. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115508004744044141?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115508004744044141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115508004744044141&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115508004744044141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115508004744044141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/experimentos-con-el-tiempo-siempre.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115492148718063683</id><published>2006-08-07T00:29:00.000-03:00</published><updated>2006-08-07T00:31:27.200-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sábado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Enlettiarsi, dice. Es su versión de “encamarse”. Lo dice riéndose, como cada vez que adapta una palabra del lunfardo al italiano. La frase es una contraseña privada que inicia todo.&lt;br /&gt;Me extiende en las sábanas, me devora, me saborea, me estruja, me exprime, me muerde, me rasguña, me murmura al oído. Yo la abro como una flor delicada y hermosa, la exploro, la recorro, la conquisto,  la bebo, la paladeo, la respiro, la inundo. Entre ella y mi cuerpo se establece un diálogo del que estoy excluido. Ambos cuerpos se entienden, se enredan, se buscan, se adhieren, se funden.  Mientras, yo pienso en el recuerdo de una sonrisa lejana y ella, quizás, piensa en una tarde del verano romano. No puedo dejar de pensar en lo poco que nos pertenecen nuestros cuerpos.&lt;br /&gt;Afuera, la tarde de Buenos Aires está nublada y fría. Adentro, nos abrazamos como náufragos en medio de una tormenta. Como tantos otros, hacemos el amor para confirmar nuestra soledad. La luz se vuelve difusa mientras en el equipo suena Coldplay. La vela aromática que encendimos en el cuarto se redujo a la mitad. Pienso argumentos mientras pongo cara de no pensar en nada. Voy a tratar de decir las cosas como son y a esforzarme por ser claro, aunque supongo que voy a fracasar, como últimamente con casi todo. Pienso en evitar cuidadosamente las palabras “compromiso”, “amor”, y “compañía”. Inevitablemente, me pregunto una vez más sobre el sentido de quedar exhausto, transpirado, enredado en las sábanas, luchando contra el sueño y la tristeza.&lt;br /&gt;Con los ojos entrecerrados, pienso en palabras. En estos días decidí dejar de verla aunque todavía no sé cómo decírselo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115492148718063683?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115492148718063683/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115492148718063683&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115492148718063683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115492148718063683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/sbado-enlettiarsi-dice.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115469147311196577</id><published>2006-08-04T08:36:00.000-03:00</published><updated>2006-08-04T10:18:17.230-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lecturas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Con las mujeres sólo se puede hacer tres cosas: amarlas, sufrir y hacer literatura.”&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Lawrence Durrell)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115469147311196577?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115469147311196577/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115469147311196577&amp;isPopup=true' title='19 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115469147311196577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115469147311196577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/lecturas-con-las-mujeres-slo-se-puede.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115448758692393397</id><published>2006-08-01T23:58:00.000-03:00</published><updated>2006-08-02T10:29:27.926-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Blogging&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En estos días, este blog cumple tres meses. Es raro haberse acostumbrado a esto, a los textos que escribo por las tardes y posteo por las noches, a chequear los blogs (los 5 o 6 “blogs amigos” y el propio) cada mañana al mismo tiempo que leo los diarios online y, sobre todo, haberme habituado a la presencia de la gente que leo cada día, como esos amigos que cada tanto te cuentan en qué andan.&lt;br /&gt;La gente “real” me importa poco y generalmente evito los contactos sociales, pero me entretengo leyendo blogs. Gracias al blog me crucé con una de las chicas más simpáticas que he visto en los últimos tiempos, y con cinco o seis pibes que escriben infinitamente mejor que yo, con los que perfectamente organizaría una cena para charlar de libros, de cine y de minas, o con los que -si algún día editara una revista del estilo del New Yorker- podría armar una redacción de lujo.&lt;br /&gt;También encontré a una chica a la que leo con tal fascinación que, si me la hubiera encontrado en la vida real, ya me tendría rendido a sus pies. En otro orden de cosas, leo a otra chica que tiene un serio problema de adicción y que está documentando en su blog, día a día, su propia autodestrucción. A veces leo consternado sus textos, posteados a altas horas de la madrugada, llenos de frases incoherentes y de adjetivos alucinados, y no puedo evitar pensar que mientras todos dormimos, está debatiéndose en los bordes de un abismo del que parece no poder salir. Nunca le dejé un comment y no sabe que este blog existe, pero una vez le envié por mail un poema de Pavese y me respondió con dos frases inconexas en las que después reconocí dos versos de Eliot escritos al revés. Varias veces me pregunté de qué forma podría ayudarla, y frecuentemente la imagino escribiendo sus frases con la desesperación de quien está peleando la peor batalla de su vida y sin embargo se obliga a sí mismo a documentar cada una de sus derrotas.&lt;br /&gt;Desde el principio, hay unas 120 a 140 visitas diarias, y de vez en cuando miro el registro de visitantes del counter. No deja de asombrarme que alguna gente lea el blog desde lugares como Australia, Canadá o incluso Irán: me cuesta imaginar a alguien leyendo estas líneas desde una ciudad iraní. Y los comments a veces incluyeron anécdotas, consejos, palabras de aliento o hasta poemas propios de gente que se interesó por lo que leyó acá.&lt;br /&gt;Para alguien que, como yo, lleva años descreyendo del género humano, es bueno saber que esa gente sensible, inteligente, profundamente interesante, anda por ahí, dando vueltas, aunque uno nunca se los cruce en la vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115448758692393397?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115448758692393397/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115448758692393397&amp;isPopup=true' title='31 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115448758692393397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115448758692393397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/08/blogging-en-estos-das-este-blog-cumple.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>31</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115431342722222386</id><published>2006-07-30T23:35:00.000-03:00</published><updated>2006-07-30T23:37:07.260-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Refutación del tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Supongo que desde muy chico me habría hecho cierta fama, porque alguien -no recuerdo quién- me regaló para mi octavo cumpleaños un montón de libros. Ese tesoro incluía novelas de Salgari, de Verne, de Mark Twain y hasta una edición para chicos del Quijote, que descarté rápidamente porque yo ya había leído la versión “para grandes” (!).&lt;br /&gt;Una de esas tardes mi abuela me llevó a la plaza un rato después de almorzar. Yo fui con la bici y, naturalmente, con un par de mis nuevos libros. En cuanto llegamos, dejé la bicicleta a un lado y me tiré en el pasto a leer. Creo que tomé uno de los libros de Salgari: entre navegaciones peligrosas, abordajes violentos, dioses hindúes y tigres sanguinarios el tiempo fue pasando y yo seguía tirado panza abajo en el pasto, ajeno a los calambres, a las hormigas que se me metían por el cuello de la remera y al viento frío de la tarde.&lt;br /&gt;Hasta que mi abuela me tocó el hombro para decirme que era hora de volver. Levanté la vista y noté incrédulo que el sol se estaba ocultando. Perplejo, pensé que en el tiempo había un error:  para mí, hacía sólo cinco minutos que había comenzado a leer. No entendía que habían pasado más de cuatro horas y que ya estaba llegando al final de la novela.&lt;br /&gt;Entonces empecé a pensar que los libros tienen el don de falsear el tiempo, que entre sus hojas las horas corren con un ritmo propio, que la tiranía de los relojes está excluida de sus páginas. Por entonces no había leído a Nabokov, no sabía quién era Tolstoi ni había escuchado hablar de Proust. Pero acababa de descubrir que un libro era, sobre todas las cosas, un objeto mágico. Ese asombro me dura hasta hoy. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115431342722222386?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115431342722222386/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115431342722222386&amp;isPopup=true' title='22 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115431342722222386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115431342722222386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/refutacin-del-tiempo-supongo-que-desde.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115396689366491406</id><published>2006-07-26T23:20:00.000-03:00</published><updated>2006-07-26T23:46:02.666-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Pedradas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La reunión transcurría con el tono monocorde que es habitual. En el viejo salón de reuniones con decoración versallesca (jarrones con rosas naturales, cortinados de terciopelo, cuadros de marco dorado, pisos de madera noble, brillantes como espejos), mirábamos en la pantalla los gráficos que nos mostraban lo bien que iba la gestión y lo exitoso que era el equipo gerencial. De vez en cuando, alguien dejaba escapar una exclamación aprobatoria. Yo hacía dibujitos sobre mi carpeta.&lt;br /&gt;Un rumor proveniente de afuera se empezó a escuchar, pero nadie se mosqueó. El ruido fue creciendo en intensidad, hasta que empecé a notar algo desacostumbrado. Le toqué el hombro a la mina sentada al lado mío y le pregunté:&lt;br /&gt;-¿No te parece que el ruido de la lluvia se escucha demasiado cerca?.&lt;br /&gt;La piba -que estaba casi tan dormida como yo- se sobresaltó y miró para el lugar de donde venía el ruido, que ya empezaba a sonar a torrente de deshielo. Entonces se puso de pie de un salto, atravesó la sala y soltó un grito. El techo se había rajado y caía un grueso chorro de agua que se derramaba sobre la araña de cristal y bronce pulido, empapaba la alfombra, se escurría por las paredes entre los cuadros y se perdía en gruesos arroyos a través del piso. El gordo que hablaba se sobresaltó, apagó la pantalla y empezaron a entrecruzar órdenes. La sala se llenó de secretarias, asistentes, empleados y curiosos. Todos empezaron a despejar escritorios, a descolgar cuadros, a correr cortinados y a mover pilas de papeles.&lt;br /&gt;Con las manos en los bolsillos, fui a mirar el techo: la finísima moldura renacentista se había rasgado como una tela y el agua caía estilo Niágara.&lt;br /&gt;-La lluvia reventó uno de los caños de desagüe y eso rompió el cielo raso- me explicó el gordo, que pasaba cargando un montón de carpetas. Las secretarias movían los cuadros de un lado a otro, preocupadas por dos de ellos. Su gestualidad no me impresionó: me pareció imposible que, en ese lugar donde todo era falso, hubiera dos Castagninos auténticos.&lt;br /&gt;Los invitados a la presentación nos mirábamos. Alguien dijo, al borde de la crisis de angustia, que había dejado su Audi en la calle. Yo seguí haciendo dibujitos en la carpeta, tratando de disimular la risa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115396689366491406?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115396689366491406/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115396689366491406&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115396689366491406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115396689366491406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/pedradas-la-reunin-transcurra-con-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115379870050928089</id><published>2006-07-25T00:36:00.000-03:00</published><updated>2006-07-25T00:38:20.530-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Músicas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El sol de la tarde entra con ímpetu en el living. De pie frente al ventanal, miro algunos veleros sobre el río. Estaba leyendo pero dejo el libro para dedicarme solamente a mirar el horizonte y oír la música: estoy escuchando una canción de REM (últimamente no escucho otra cosa) que tiene efecto hipnótico sobre mí, hasta que me doy cuenta de que tiene la misma base rítmica que otra canción de Crowded House que también me fascina desde la primera vez que la escuché. Me sorprende descubrir en un grupo tan británico como los Crowded el sonido de guitarras ácidas del grunge, tan yanqui.&lt;br /&gt;Me gusta el sonido de Seattle. El rock crudo y la actitud escéptica de los ´90 (con Pearl Jam a la cabeza) siempre me gustaron. Me gusta la leyenda de Kurt Cobain más que la música de Nirvana: me hubiera gustado escribir un gran artículo sobre ese tipo, una nota para ser publicada en la Rolling Stone, en el Village Voice o, por supuesto, en el New Yorker. Un artículo que oliera a pólvora y a sangre, que era la única forma de hablar de Cobain.&lt;br /&gt;Hace diez años, al mismo tiempo que descubría a Blur, a Supergrass, a los primeros discos de Oasis y a Crowded, leía con avidez biografías de Beethoven e iba todas las semanas al Colón a escuchar a la sinfónica. Iba a una disquería especializada en música clásica a comprar versiones diferentes de las sinfonías de Beethoven. Aprendí a diferenciar una sinfonía con dirección de Kurt Mazur de otra dirigida por Carlos Kleiber, Claudio Abbado o Zubin Mehta.&lt;br /&gt;Íbamos al Colón con M. Ella se ponía vestidos largos y yo usaba trajes negros: nos parecía un embole pero estábamos seguros de que si hubiéramos ido de jeans y zapatillas nos hubieran impedido la entrada. A veces servían champagne en los entreactos de las obras: tomábamos una copa conversando antes de volver a sentarnos.  M. salía a fumar en las escalinatas de la entrada. Yo la acompañaba afuera por solidaridad y me sentaba en los escalones de piedra mientras ella fumaba un Gitanes antes de volver a entrar.&lt;br /&gt;Cuando regresábamos a nuestros asientos, recorriendo de la mano los pasillos en semipenumbras y rodeados de cortinados de terciopelo, nos dábamos unos besos. En la oscuridad de la platea, M. buscaba mi mano y entrelazaba sus dedos con los míos.&lt;br /&gt;Ahora, que escucho a REM en un departamento solitario, pienso que Beethoven nunca fue tan luminoso como en esos días.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115379870050928089?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115379870050928089/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115379870050928089&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115379870050928089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115379870050928089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/msicas-el-sol-de-la-tarde-entra-con.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115371428672575398</id><published>2006-07-24T01:09:00.000-03:00</published><updated>2006-07-24T01:11:26.763-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Casualidades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me dejó sin palabras. Por algunos instantes, el asombro me impidió responder. Entonces pensé de dónde vendría su pregunta y empecé a recorrer el tiempo hacia atrás. La tarde había empezado mal: cuando nos vimos en la consultora y le propuse ir a tomar algo luego de salir, Natalia dijo que tenía otra reunión de trabajo después. Sin embargo, agregó que a partir de las 21 hs. estaba libre, si quería ir a comer.&lt;br /&gt;Disimulando el entusiasmo, le dije que podíamos encontrarnos a las 10 en uno de los restaurantes que me recomendó Loli, que siempre tiene la posta en el rubro gastronómico.  Estuve ahí puntualmente y la esperé mirando de reojo por la ventana, hasta que a las 10 y cuarto llegó. Como parece ser consciente de sus fortalezas y debilidades (marketinera típica, debe tener una matriz FODA de su cuerpo), se había vestido de blanco para que resalte el bronceado, tenía un escote contundente que ofrecía al menos dos buenos motivos para no quitarle los ojos de encima, y había modificado el maquillaje de la tarde por uno más intenso que se recargaba en los párpados y en los labios.&lt;br /&gt;Fuera de la consultora sonríe más y es bastante graciosa. Charlamos de irrelevancias hasta que en un momento tira la pregunta que me deja sin respuesta:&lt;br /&gt;-¿Conocés a Agustina C?&lt;br /&gt;No podría haberme sorprendido más: Agustina es una mina con la que salí hace tres años. Lo último que esperaba era que esta mina me la nombrara. La primera opción es asegurar que no la recuerdo; la segunda es dejar claro que tengo un recuerdo afectuoso. Me decido por la segunda, y Natalia me dice que son amigas, que conversando me nombró y allí saltó todo. De a poco me va contando cosas.&lt;br /&gt;-Agus se acuerda bien. Dijo que se divirtió mucho con vos. Y dice que sos el tipo más inteligente que conoció. O el más culto, algo así.&lt;br /&gt; Le digo que los términos no son sinónimos.&lt;br /&gt;-Bueno, dijo que sos el único que en una carta le puso unos versos de un poeta griego.&lt;br /&gt;Un griego, pienso. Debe haber sido alguna cita de Kavafis (que era egipcio, aunque para ella debe ser más o menos lo mismo) a quien leía mucho hace un par de años.&lt;br /&gt;-Ah, y ella todavía tiene guardadas tus cartas.&lt;br /&gt;Soné: encima hay documentos incriminatorios.&lt;br /&gt;Mientras la escucho voy recordando la historia con Agustina, una mina que trabajaba de coordinadora en una empresa de seminarios y a la que dejé por puro y simple aburrimiento. No recuerdo qué excusa le di.&lt;br /&gt;-Agus dice que la dejaste de ver sin explicar demasiado, y que después estuvo 3 meses mandándote mails que nunca le contestaste.&lt;br /&gt;-¿Está ofendida? –le pregunto.&lt;br /&gt;-No, está todo bien.&lt;br /&gt;-Bueno, cuando la veas dale saludos.&lt;br /&gt;Natalia evidentemente se está divirtiendo. Yo hablo poco y me limito a escuchar. Además, no hay nada más interesante que enterarse de lo que dice de uno mismo una ex. Ella me dice un par de cosas de doble sentido. (“Agus dice que sos muy habilidoso con la lengua. Quiero decir que escribís bien, no pienses otra cosa”, dice riéndose, aunque a mí el comentario no me da risa).&lt;br /&gt;La verdad que el asunto ha perdido gran parte de su atractivo. Salir con una amiga de una ex es lo menos. Y escuchar esta clase de comentarios me parece decadente. Dejo de pizpearle el escote, la miro a los ojos cuando habla y de vez en cuando me distraigo mirando hacia afuera. Coincidimos en que tener por delante dos meses de trabajo juntos conspira en contra de que “pase algo”.  En la consultora hay que ser extremadamente prolijo, sobre todo si nos une una relación contractual, digo.&lt;br /&gt;Imperceptiblemente, voy conduciendo la charla a temas profesionales y sacándola del plano personal. Al terminar, me dice que el martes tenemos reunión temprano. Agendá la hora, me subraya. Escribo la fecha y hora en una servilleta, con la promesa de pasarlo a la agenda en cuanto llegue a casa. Al rato, luego del postre y una taza de té, nos despedimos cordialmente pero, de mi parte, sin mayor interés futuro.&lt;br /&gt;Me voy con la impresión de que hay una rubia más en mi agenda y una menos en mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115371428672575398?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115371428672575398/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115371428672575398&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115371428672575398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115371428672575398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/casualidades-me-dej-sin-palabras.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115348419601121208</id><published>2006-07-21T09:15:00.000-03:00</published><updated>2006-07-21T09:16:36.033-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Espejo catártico&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Entonces aprovechás que es una mañana tranquila y te mirás después de afeitarte. Y pensás que posiblemente mañana venga la tana por un rato, y que hoy por la tarde vas a reunirte con Natalia en la consultora, y te preguntás si la reunión que ambos convinieron “a última hora” podría ser la excusa ideal para terminar el día yendo por ahí a tomar algo en un after hour. Y te preguntás a qué puede llevar eso, aunque sabés por dónde va la respuesta. Y, como hoy se te da por preguntarte todo,  también te interrogás acerca de Alejandra, la morochita veinteañera que ves en el seminario de la facultad.&lt;br /&gt;La piba tiene 20 espléndidos años, y se te acerca con sus jeans ajustadísimos, y te sonríe desde la impunidad que la da la belleza y la juventud, y te clava los ojos como si te desafiara. Te repetís que es chica, pero vos sabés que van a terminar preparando el trabajo del seminario  juntos y sabés que ella decidió que va a sacarse la curiosidad que siente por vos.&lt;br /&gt;Y te jode pensar que mañana va a venir la tana y va a mirar mil veces de reojo el reloj, y va a irse una hora y media después de haber llegado, y que va a dejar el departamento lleno de  su perfume, que en el comedor va a quedar el eco de sus risas y su voz, y vos te vas a quedar reconstruyendo su imagen cuando ella ya no esté.&lt;br /&gt;Entonces te mirás a tu propia cara y pensás que la tana va a seguir con su dosis de amor semanal hasta que se aburra, y que Alejandra, simpática, rea y hermosa como es, sería una compañía ideal para recorrer pubs de San Telmo y para ver el amanecer sobre el río; mientras que Natalia, con su corte de Giordano, su rubio natural perfeccionado por L´Oreal y sus tailleurs sería la compañía perfecta para una cena en Puerto Madero y para un seminario en la UADE.&lt;br /&gt;Pero el vacío sigue ahí. Esta semana la oficina de prensa de Movistar te envió invitaciones para ver la muestra de Lichtenstein en el Malba y no tenés con quién ir. Lo que en otra época hubiera sido un detalle divertido (tantas minas para un touch, ninguna para salir un sábado a la tarde), ahora te deprime. Entonces pensás que debés estar empezando a ponerte viejo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115348419601121208?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115348419601121208/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115348419601121208&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115348419601121208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115348419601121208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/espejo-catrtico-entonces-aprovechs-que.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115327553724984612</id><published>2006-07-18T23:16:00.000-03:00</published><updated>2006-07-19T09:03:32.893-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Hard day´s night&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Llegar de la oficina cuando ya es de noche. Dejar el portafolio por ahí, sacarse la corbata de un tirón, revolear los zapatos, quitarse el saco y el pantalón en el dormitorio. Encontrar 6 mensajes en el contestador. Pasarlos rápidamente y no responder ninguno. Desconectar el teléfono para que no suene ni entren mensajes mientras estás en casa. Mirar lo que hay en el congelador para cenar.&lt;br /&gt;Sacar del mueble un CD con canciones de REM, ponerlo en el equipo, subir el volumen al máximo, apagar las luces. Cantar “Man in the moon” en voz baja, de pie frente a la ventana, mirando las luces de Puerto Madero y, detrás, la intensa oscuridad del río.&lt;br /&gt;Apagar todas las luces del departamento, desplomarse en el sillón del comedor, rodeado de música y oscuridad. Dejar fluir recuerdos incoherentes, como retazos del día que está terminando. Las piernas y las manos de una secretaria que viste hoy en una empresa. La entrevista a Leonard Cohen que leíste publicada un diario español, donde respondió citando versos de sus propios poemas. Frases del proyecto que escribiste y enviaste a JL; y la falla argumental que recién descubriste luego de enviarlo. El saco de corderoy color verde musgo que viste en una vidriera y te preguntás si comprar. El té frío que te sirvieron en BankBoston. El tic en la ceja que tenía el tipo que entrevistaste a la tarde.&lt;br /&gt;Pensar en el libro de Saer que querés terminar esta noche, y en los diarios de Kafka, que te gustaría releer si no te deprimieran tanto. Pensar en un proyecto laboral más modesto y despojado. Sobre todo, tratar de no pensar en un par de asuntos. Recordar un verso de un poema viejo y hermoso de Blas de Otero: Dios nos libre de ver las cosas claras.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115327553724984612?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115327553724984612/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115327553724984612&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115327553724984612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115327553724984612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/hard-days-night-llegar-de-la-oficina.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115310116971434502</id><published>2006-07-16T22:51:00.000-03:00</published><updated>2006-07-16T23:40:21.583-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Proust en la playa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Vos sos un personaje proustiano, me dijo Carla mientras se sacaba las zapatillas y acercaba los pies a la estufa. Horas después, cuando ella se había ido y yo ordenaba los CDs que había dejado desparramados por todo el comedor, pensaba en su comentario.&lt;br /&gt;Tal vez el momento más proustiano de mi vida (quizás el primero de una serie infinita) sucedió cuando yo tenía diez años y no imaginaba que un tal Proust existía y que 15 años más tarde lo leería con devoción. Era la nochebuena y a mi abuelo se le había ocurrido que la pasáramos en la playa, así que mandó a sacrificar dos corderos del campo y asarlos, a preparar empanadas, ensaladas, postres de todo tipo y encargó al supermercado varios cajones de cerveza, gaseosas y agua mineral.&lt;br /&gt;Las playas de Uruguay son, en las noches de verano, casi más lindas que durante el día, porque al caer el sol el agua queda tibia durante varias horas y además la gente se va a su casa en cuanto cae el sol. Nosotros llegamos al atardecer, con la camioneta y el auto cargados hasta el techo. Mi abuela, mis tías y mi madre se pusieron a organizar la cena a un costado. Mis primos y yo nos fuimos a jugar al fútbol en la arena. Yo me aburrí rápido y me fui al agua.&lt;br /&gt;Los edificios que están sobre la rambla, frente a la costa, estaban iluminados. Cenamos, conversamos, nos reímos a carcajadas en la playa desierta. Mi primo Marcelo empezó a tomar cerveza con Fanta y al rato estaba perdidamente borracho. Mi abuelo, que ya empezaba a sentirse enfermo pero lo ocultaba, estaba sentado en una silla desplegable en la orilla, con los pies en el agua.&lt;br /&gt;A las 12 empezaron a tirar cohetes: todos los fuegos artificiales de la ciudad parecían estar apuntando a la playa, y pasaban sobre nuestras cabezas. Yo me tiré en la arena, de cara al cielo, para verlos mejor. Escuchaba a lo lejos las voces de mis tíos y mi abuelo, las carcajadas de mis primos, las carreras en la arena de mi prima Roxana, que se había puesto una bikini minúscula y ya estaba convirtiéndose en la chica despampanante que luego sería. De vez en cuando pasaba y me tiraba arena para molestarme.&lt;br /&gt;Yo permanecía inmóvil, escuchando, mirando, absorbiendo todas las sensaciones de esa noche. Sabía que ése era un momento de intensa y perfecta felicidad, y que muchas veces iba a evocar ese recuerdo. Más de veinte años después, puedo recordar la decoración de la mesa, el short que yo tenía puesto, el cuerpo esbelto y bronceado de Roxana extendido en la arena, la voz de mi primo imitando a Freddy Mercury y desentonando horriblemente, la atareada alegría de mi tía Ana, que repartía vasos, platos y bandejas con helado. La sonrisa triste de mi abuela y algunos de sus silencios inexplicables. La forma como mi abuelo nos abrazó, y la extraña sensación de despedida que nos quedó a todos.&lt;br /&gt;Diez meses mas tarde falleció, y desde entonces pienso que, al mismo tiempo que yo, él también estaba grabando en su retina esas últimas imágenes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115310116971434502?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115310116971434502/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115310116971434502&amp;isPopup=true' title='21 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115310116971434502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115310116971434502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/proust-en-la-playa-vos-sos-un.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115284217453237416</id><published>2006-07-13T22:54:00.000-03:00</published><updated>2006-07-13T22:56:14.553-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Minimal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El primer mail que recibí de la rubia que trabaja en la consultora se despedía diciendo “Atentamente”. El segundo concluía con un “Cordialmente”.  En el tercero puso “Cariños”.  Desde el cuarto, concluye enviando “Besitos”.&lt;br /&gt;Ayer, haciendo una movida estratégica que vengo pensando desde la semana pasada, fui a un encuentro donde sabía que ella iba a estar. Nos saludamos, conversamos un rato, nos sentamos juntos a escuchar parte de una disertación. Descubrí que tiene un perfume exquisito, que sus manos son suavísimas, que tiene linda letra y escribe con lapicera fuente.  Durante la conferencia descubrí que cuando habla en susurros su voz es muy sensual.&lt;br /&gt;Cuando salí de la charla ya había caído la noche. Llevaba en mi bolsillo una notita donde ella  me había escrito un par de cosas que tenemos que terminar juntos la próxima semana. Volví a mi casa de excelente humor.&lt;br /&gt;Me estoy volviendo tan básico.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115284217453237416?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115284217453237416/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115284217453237416&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115284217453237416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115284217453237416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/minimal-el-primer-mail-que-recib-de-la.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115267335928884555</id><published>2006-07-11T23:58:00.000-03:00</published><updated>2006-07-12T00:02:39.303-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;(Des)Encuentros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Loli me invita a cenar. Desde hace ocho meses, me invita una vez por semana, con una persistencia digna de mejor causa. Por primera vez acepto, y en el restaurante nos ponemos al día: le cuento mis últimas desventuras amorosas y se mata de risa aferrada a su copa de chablis. Me cuenta sus enredos, que son peores que los míos. Nos reímos a carcajadas planeando cruzar a sus ex con las mías: descubrimos que tienen esquizofrenias complementarias.&lt;br /&gt;Trabaja en relaciones públicas (un segmento profesional del que no consigo librarme), hace poco cumplió 30 años y acaba de darse cuenta de que gana más plata de la que necesita para vivir, que los tipos todavía le tienen ganas y que su vestuario, su departamento y su cuerpo son lujos que está dándose a esta edad. Su casa fue diseñada por un decorador caro, fuma Virginia Slims, sabe mucho de vinos y puede recitar de memoria la carta de cualquier restaurante top de Buenos Aires.&lt;br /&gt;Mientras la cena avanza y ella va por la cuarta copa de vino (yo por la segunda botella de agua mineral), la vela que hay en la mesa empieza a agonizar. La charla se hace profunda, el restaurante se va vaciando, el gran salón va quedando en silencio y la voz de Loli toma un tono oscuro. Con el paso del tiempo y de las copas ha pasado de hablarme de sus romances superfluos a mencionar las mañanas vacías, las cenas en soledad, los sábados en pijama mirando películas en su living copiado de Elle Deco.&lt;br /&gt;La escucho en silencio. No era intención de ninguno de los dos llegar a esta conversación: dijimos que íbamos a salir a cenar para conversar y reírnos un poco. Me habla como si yo, que cumplí los 30 hace un par de años, pudiera darle alguna respuesta. Podría agregar más cosas a las que ella dice: la agenda llena de compromisos de trabajo y sin ningún recuadro en colores que indique compromisos de los otros, el contestador reventando de mensajes y todos dichos con el tono impersonal de la gente de tu trabajo, las películas buenísimas o los libros geniales que no podés recomendarle a nadie, el sexo desamorado y practicado contra reloj.&lt;br /&gt;Comprobamos que nos hacemos las mismas preguntas y nos encontramos con la misma ausencia de respuestas. Tenemos idénticas perplejidades y frustraciones parecidas. Y habrá sido el salmón rosado a la mediterránea, habrá sido la noche entre velas y rosas, pero los dos en cierto momento nos miramos y la pregunta nos asaltó en silencio: ¿Y si…?. La miro. Observo su piel marmórea, su vestido escotado, sus manos de manicura costosa, su paquete de Virginia Slims, su sonrisa algo desdibujada por el alcohol, y veo -sobre todo- la amistad que nos une desde hace tiempo.&lt;br /&gt;Y no, la respuesta es no. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115267335928884555?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115267335928884555/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115267335928884555&amp;isPopup=true' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115267335928884555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115267335928884555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/desencuentros-loli-me-invita-cenar.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115241499063900738</id><published>2006-07-09T00:15:00.000-03:00</published><updated>2006-07-09T00:16:30.660-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Interview&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Espero en su oficina a un tipo al que tengo que entrevistar. Llegué a su empresa con puntualidad británica pero su secretaria me informó que está llegando con unos  minutos de retraso y, entre disculpas,  me hace pasar a su despacho para esperarlo.&lt;br /&gt;Tengo en mi portafolio la biografía de Mozart que estoy leyendo pero no la saco. Me divierte analizar a los entrevistados observando su lugar de trabajo, y la oficina del sujeto -presidente de la filial argentina de una multinacional- parece un caso interesante. Miro la curiosa simetría de los objetos sobre el escritorio, grande y despejado. Hay una notebook plateada, un pasaporte argentino, dos pasajes de American Airlines, una carpeta azul y varios adornos de diseño, de esos que por Palermo Soho cuestan una fortuna.&lt;br /&gt;Detrás del escritorio, una biblioteca más bien reducida. Desde mi silla leo los lomos de los libros: cocina europea, arquitectura, un libro sobre autos, un directorio industrial y una de las novelas de juventud de Vargas Llosa, “La tía Julia y el escribidor”. Estupefacto, me pregunto qué hace ese libro ahí. En esa biblioteca percibo un orden que no puedo interpretar. Luego de leer en una dirección y en sentido contrario los lomos de los libros, descubro el sentido con que han sido ordenados los volúmenes: por el color del lomo. Los colores de cada libro forman un delicadísimo degradé que va del color negro del libro de Vargas hasta el gris claro del volumen de arquitectura. Como si recibiera una revelación,  me doy cuenta de que los libros forman parte de la decoración de la oficina, creada con un claro espíritu feng shui.  Ni siquiera los debe haber ordenado el dueño de la oficina: no creo que un ejecutivo que no tiene tiempo de atarse los cordones de los zapatos se haya tomado el trabajo de alinearlos así. Debe haber sido tarea del decorador. Si el decorador es el que ordena tu biblioteca, estás jodido, pienso mientras tomo el agua mineral que me han traído.&lt;br /&gt;Por lo poco que recuerdo de feng shui, descubro que los muebles están alineados según una clara línea de fuga que viene del ventanal, el escritorio se ubica de frente a la puerta de entrada (darle la espalda a la puerta es pecado mortal), y hay varios adornos anaranjados, de inequívoco tono feng.&lt;br /&gt;Veo algunas fotos en portarretratos: el ejecutivo sentado sobre el capot de un Porsche, dos nenes rubios en una playa, y el ejecutivo otra vez,  junto a una rubia ajada que debió haber sido linda. Con desgano e incomodidad, sonríen los dos a la cámara, sentados en un banco, pero no se tocan. Ni abrazados, ni de la mano, ni siquiera rozándose los hombros. Si esa foto hablara, mencionaría engaños, decepciones, amantes de uno y otro lado, éxito económico, prestigio social y derrumbe íntimo. Hay fotos que son para quemarlas y enterrar sus cenizas, no para poner en la oficina. Y aunque las fotos no hablan, el mercado sí lo hace: siempre se sabe todo de todos.&lt;br /&gt;El entrevistado entra a la oficina. Sonrisa de winner, aire sobrador del que se las sabe todas, mirada despiadada del que, si es necesario, te arranca los ojos ahí mismo. Previsiblemente, viene agitado (sobreactuando su agitación), con el saco en la mano, y me pide disculpas. Explica  que viene de un almuerzo que se extendió demasiado por un negocio con unos japoneses que viene complicado. Sonrío y le digo que no se preocupe por la puntualidad, que tiene cosas más importantes de qué preocuparse. El tipo, que por suerte no entiende  mi frase, sonríe también. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115241499063900738?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115241499063900738/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115241499063900738&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115241499063900738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115241499063900738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/interview-espero-en-su-oficina-un-tipo.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115223987926234016</id><published>2006-07-06T23:31:00.000-03:00</published><updated>2006-07-06T23:37:59.280-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/RS%20100.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/RS%20100.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Simply stone&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La revista Rolling Stone cumple 100 ediciones y mientras hojeás el ejemplar que acabás de comprar, te acordás de su primer número, cien meses atrás, en abril de 1998. En la tapa estaba Mick Jagger y, claro, vos no ibas a perderte el furor stone. Todavía tenés ese ejemplar guardado por ahí.&lt;br /&gt;En esos años eras posmoderno, noctámbulo, trabajabas mucho y tomabas Absolut con jugo de naranja. Estabas en el primer departamento que te compraste con tu plata, en la calle Bolívar -también en el corazón de San Telmo- y donde había dos vecinas que vivían quejándose por la música fuerte. Salías con Valeria, la ex modelo con arranques místicos. Era simpática, hermosa y buena gente, y sus constantes citas de Osho no te importaban.&lt;br /&gt;Antes te habías separado de M. y habías pasado varios meses encerrado, leyendo a Onetti (leíste, una a una, las novelas oscurísimas y deprimentes de Onetti y, paradójicamente, te sentiste mejor). Leías a Graham Greene, a Norman Mailer, a John Berger y a Nadine Gordimer. Tal vez nunca leíste tanto como en esos meses, cuando abrías de par en par el ventanal, arrimabas una silla, apoyabas los pies en el borde de la ventana y te tirabas para atrás, sosteniendo la silla en dos patas. Una vez te caíste hacia atrás haciendo eso.&lt;br /&gt;Por entonces, después de cenar salías a caminar, te comprabas revistas extranjeras, parabas a tomar una taza de té por Corrientes, regresabas a la una o dos de la mañana y te acostabas a dormir exhausto y feliz. Y siempre había una Rolling Stone en la mesa de luz.&lt;br /&gt;Cuando todavía no existía la RS argentina, comprabas la edición norteamericana, que te sigue pareciendo increíble. Y una vez te compraste un libro español que recopila algunos de los mejores artículos publicados en esa revista, y disfrutaste intensamente el prólogo que te describió esa redacción tal como te la habías imaginado: llena de humo, de melenudos, de chicas vestidas de hippies, de escotes y minifaldas, de comentarios irónicos e inteligentísimos, de gente que cita a Shakespeare mientras fuma un porro y gente que baila reggae sobre los escritorios.&lt;br /&gt;Sabés que ése no es tu mundo pero no podés dejar de admirarlos. Escribís sobre el mundo corporativo, y tu única aventura periodística es recorrer las gruesas alfombras de las oficinas centrales del Citibank o hundirte en los sillones de la sala de reuniones de Telefónica Holding. Has vivido madrugadas turbulentas, estuviste en fiestas donde Charly García se emborrachaba en la mesa de al lado, conocés bastante del circuito under-pop-rock-grunge-dark, y algunas veces has viajado al fondo mismo de la noche. Pero siempre saliste a tiempo, y nunca se te ocurrió hacer periodismo sobre todas esas cosas que ocurren cuando se pone el sol. Después de todo, para eso ya está la Rolling Stone.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115223987926234016?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115223987926234016/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115223987926234016&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115223987926234016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115223987926234016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/simply-stone-la-revista-rolling-stone.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115218718032344003</id><published>2006-07-06T08:53:00.000-03:00</published><updated>2006-07-06T11:59:27.786-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;No respondo tests, pero...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;Éste me llegó por una cadena. Y como todos sabemos, interrumpir una cadena trae catástrofes inimaginables, así que para qué tentar a la desgracia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;0.- Cual es tu apodo?: Para casi todos, Dani. Para mi vecina, el loco de al lado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;1.- Que hora es?: 11: 52 AM. Temperatura 16 º. Humedad 77%. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;2.- Nombre: Daniel, pero pueden llamarme Dani.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;3.- Cantidad de velas que aparecieron en tu última torta de pastel: La ultima torta que comí en vez de velas tenía tubos fluorescentes.&lt;br /&gt;5.- Estas enamorado? Claro. De mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;6.- Tu cumple es el?: No lo sabe nadie porque odio que me saluden por mi cumpleaños. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;7.- Religión: Creo fervientemente en Dios. El problema es que El no cree en mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;8.- Te has emborrachado?: Y cómo…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;9.- Amaste tanto a alguien como para llorar? No lloro jamás. Sufro en seco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;10.- Estuviste en un choque de autos?: Cuando tenía 7 años un auto me chocó a mí y me levantó por el aire en plena 9 de Julio. ¿Eso cuenta? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;11.- Como andas vestido?: Según el día. Riguroso traje, moderno decontracté, o abiertamente rotoso, con jeans desteñidos y zapatillas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;12.- 2 o 4 puertas?. 6 ventanas.&lt;br /&gt;13.- Sprite o Seven up? No tomo gaseosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;14.- Cerveza o vino?: No tomo alcohol.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;15.- Café o té? : No consumo cafeína. El té sí me va.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;16.- Sabor de helado?: Chocolate, a morir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;17.- Sabanas lisas o con animalitos?: Lisas. Las animaladas en las sábanas las aporto yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;18.- Estatura?: 1, 79&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;19.- Lugar para que te besen?: El lugar lo elige la dueña del beso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;20.- Canción que estas escuchando en este momento?: “First we take Manhattan”,de REM.&lt;br /&gt;21.- Temas de conversación más detestado? Enfermedades, divorcios y recetas de sushi. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;22.- Tom o Jerry? : La abuela que andaba con la escoba y hacía tartas de manzana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;23.- Disney o Warner Brothers?: La Warner.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;24.- Restaurante de comida rápida: Nada de comida rápida. Bueno, a veces almuerzo a las apuradas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;25.- Ultima visita a un hospital?: Cuando me llevaron al psiquiátrico, de donde me escapé asegurando que tenía inmunidad diplomática.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;26.- De que color es la alfombra o piso de tu dormitorio? Parquet marrón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;27.- Peluche de dormir?: Si no hay nada a mano, duermo abrazado a una ilusión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;28.- Dónde te ves en 10 años?: En el oculista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;29.- De que persona recibiste el "encargo": Cucusita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;30.- Cual de tus amigos vive más lejos?: Tengo un amigo en Washington, USA y un par desparramados por Europa. Pero el amigo que está más lejos de mi es uno que vive en Morón, porque nos vemos poco y nada. Una lástima.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;31.- Lo mejor: ¿Podría ser más específico?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;32.- Quién piensas que te responderá este "encargo" mas rápidamente?: No pienso reenviarlo, así que nadie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;33.- Mascotas? En el comedor tengo una palmera. Es casi humana, créanme. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;34.- Que cambiarias de tu vida?: Exceptuando el amor por los libros, todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;35.- Cuantos timbrazos para contestar el teléfono?: Dos, siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;36.- Video preferido: Tantos...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;37.- CD preferido: Sueño con un CD que tenga todas las canciones de los Stones. Y otro que reúna las nueve sinfonías de Beethoven.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;38.- Grupo o cantante favorito: Históricos, Beatles. Actuales, Stones. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;39.- Lo primero que piensas en la mañana cuando despiertas?: “¿Hoy era imprescindible madrugar?”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;41.- Si pudieras ser otra persona, quien serias?: Mick Jagger, a full. Y las noches de luna llena me convertiría en Jim Morrison.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;42.- Nombra a las personas que no te contestaran y por que: La lista sería tan larga como la guía telefónica de Rosario. Vivo rodeado de irresponsables, indolentes y buenos para nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;4&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;3.- Quien te gustaría que la responda: La única persona que me interesa no responde estas tonterías.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;44.- Algo que tengas puesto siempre y nunca te lo quites: ¿La sonrisa?. No, ya no. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;45.- Que hay en las paredes de tu habitación?: Un blanco infinito.&lt;br /&gt;46.- Que hay debajo de tu cama?: Un muerto, pero que no lo sepa nadie.&lt;br /&gt;47.- Cuál es el auto de tus sueños?: Uno que traiga una rubia en el baúl. Si no hay de esos, un Mercedes 220, que es un excelente imán para las rubias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;48.- Algo a la persona que te mando este "encargo": ¿Ya puedo pasar por caja?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;49.- Colores preferidos: Azul.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;50.- Palabras que más dices: OK, Fucking, y “¿Para cuándo está listo el pago?”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;51.- Comida preferida: Cualquiera rica y sana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;52.- Que buscas en tu pareja ideal: Una carrera humanística, un doctorado en filosofía, 90-60-90, piel canela pero cabello rubio, ojos claros, voz suave, excelente gusto para vestirse y que le guste mucho leer. Ideal, dijimos, no?&lt;br /&gt;53.- Que le miras primero a el(ella)?: El tono y la suavidad de la piel. Y luego, lo habitual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;54.- Que es para ti la vida?: Una broma macabra que a veces da risa en serio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;55.- Momento más triste de tu vida?: Cuando me di cuenta de que ya era tarde para algunas cosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;57.- Momento más humillante: Si lo recordara, no saldría de mi casa por vergüenza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;58.- Persona mas loca y simple que conoces: Mi novia de los 22 años, que me enseñó a reírme de casi todo, y aún se lo agradezco.&lt;br /&gt;60.- Que fobias tienes: Ratas, murciélagos y víboras. Ah, y licenciadas en Sistemas.&lt;br /&gt;61.- Que piensas de la muerte: No la pienso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;62.- Te ha gustado algún amigo (a) tuyo(a): No.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;63.- Tiempo que tardas en arreglarte: Si tuve una mala noche, no invierto tiempo en arreglar lo irreparable. Me peino y salgo. Si hay algo que puede ser mejorado, lo intento aunque sin mucha dedicación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;64.- Revista favorita: El New Yorker para los días culturosos. La Rolling Stone norteamericana para los días rockers. Y una revista francesa llamada Magazine Litteraire, siempre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;65.- Le darías un beso a la persona que te envió este encargo: Creo que tiene novio y no quiero líos.&lt;br /&gt;66.- Que estación del año te gusta mas?: Verano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;67.- Te irías a vivir a otro país: ¿Por qué no? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;68.- Quien no te ha fallado nunca?: Mi MacIntosh.&lt;br /&gt;70.- Carta o e-mail?: Email, aunque tengo ganas de retomar correspondencia postal con alguna amiga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;71.- La persona que mas extrañas?: ¿Es necesario decirlo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;72.- Que te pone de buenas?: Que una chica linda me sonría. Que alguien que quiero me mande un mail tonto y cariñoso. Que el libro que ando buscando desde hace meses esté disponible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;73.- Caricatura preferida?: No consumo caricaturas. Sospecho que yo soy una.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;74.- Mejor cyberamigo?: Fer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;75.- Equipos de fútbol: Odio el fútbol.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;76.- Le darías un beso apasionado a alguien de los que mandaste el encargo?: No mandé el encargo y no estoy de humor para andar besuqueando gente. Aunque si el test es excusa para andar repartiendo besos, ya estoy pensando un par de opciones.&lt;br /&gt;77.- Juego de mesa favorito: Hacer el amor sobre una mesa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;78.- El peor sentimiento del mundo: La envidia.&lt;br /&gt;79.- El mejor sentimiento del mundo: La generosidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;80.- Futuros nombres para tu hijo: Estenoesmío. En serio, es un nombre quechua.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;81.- Futuros nombres para tu hija: Estanoesmía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;82.- Chocolate o vainilla?: Chocolate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;83.- Una almohada o dos?: Dos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;84.- Duermes con peluches: Una vez quise dormir con un peluche y me denunciaron por acoso sexual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;85.- Si pudieras teñirte el cabello que color preferirías y se lo tienes teñido de cual?: Ni lo tengo teñido ni me teñiría.&lt;br /&gt;86.- Cual es tu numero favorito?: Una vez me convencieron de que el 9 me traía suerte. Al final, siempre me fue como el 7.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;87.- Juguete favorito?: De chico, los playmobil. Hoy, alguna girlmobil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;88.- Que haces si alguien se quiere pasar con tu novio(a)?: Voy hacia esa persona y le especifico claramente la tarifa por ponerle las manos encima a mi novia. Después, con ella repartimos.&lt;br /&gt;89.- Dile algo a la persona que más quieres: Te olvidaste en casa una remera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;90.- Condimento favorito en una ensalada: Limón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;91.- Que no te gusta comer?: Todas las inmundicias del asado. Chinchulines y esas cosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;92.- Quien te felicito primero en tus cumpleaños?: Algún descolgado que sabe que no debe hacer eso si no quiere ser automáticamente eliminado de mi agenda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;93.- Quien es tu ídolo?: Bart Simpson.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;94.- Cuantos hijos te gustaría tener?: Y qué se yo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;95.- Con quien?: Con una nieta de Amalita Fortabat. Así nos salvamos los pibes y yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;96.- Te has masturbado?: ¿Quién no?. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;97.- Te consideras guapo(a)? : Hasta los 20 hacía todo por serlo. Desde esa edad, me preocupa ser interesante, divertido y buen compañero. La suma de todo eso te convierte en algo más que guapo: en atractivo. Pero igual, soy guapísimo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;98.- Eres virgen? si no, con quien la perdiste la virginidad?: Con Roxana la del cole, a los 17.&lt;br /&gt;99.- Te gusto contestar el cyberchismografo?: He hecho cosas más indignas en la vida.&lt;br /&gt;100.- Que hora es?: 12:31 del mediodía y me muero de hambre. Maldito test.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115218718032344003?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115218718032344003/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115218718032344003&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115218718032344003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115218718032344003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/no-respondo-tests-pero_06.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115196923642106267</id><published>2006-07-03T20:24:00.000-03:00</published><updated>2006-07-03T20:27:16.440-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Working plan&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Reunión en consultora corporativa. La clase de cosas que para un renegado como yo son odiosas aunque rentables. Discutimos un plan de trabajo con el presidente de la consultora y su jefa de relaciones públicas. Él es uno de los cráneos más cotizados del segmento corporativo: de sus neuronas surgieron, íntegras, las estrategias de las empresas más importantes de casi toda América Latina. Ella tiene 25 años, es intensamente rubia, sonríe con intensidad y  hoy ha venido intensamente escotada.  Se llama Natalia.&lt;br /&gt;Segunda vez que nos vemos con la chica; al consultor lo conozco desde hace varios años. Les adelanté por mail un plan de trabajo que él discute casi por hábito. Ella habla lo indispensable, y cuando lo hace se acalora un poco. No sé si la intimido yo o el consultor, que es quien la ha contratado. Me provoca cierta ternura: la escucho con atención, evito hacerle preguntas que quizá no sepa contestar, le doy  la razón en todo lo que dice y propongo seguir sus sugerencias.&lt;br /&gt;El consultor recibe una llamada del exterior y sale de la sala de reuniones para atenderla. Nos quedamos conversando. Descubro que, sin presión, se relaja y es divertida. Tiene una sonrisa luminosa y no menos de 93 de lolas.&lt;br /&gt;El consultor regresa. Seguimos discutiendo el proyecto. Le propongo armar un programa operativo con una serie de etapas. Invoco las palabras productividad, eficientización, criterio competitivo y retorno sobre inversión. En el fin de semana he estado releyendo un libro de management de Michael Porter y lo cito con seriedad aunque el asunto me da risa.&lt;br /&gt;Cuando el consultor no nos ve, la rubia me dirige sonrisitas a escondidas. Al rato vuelvo a mi oficina y escribo el plan de trabajo. Identifico 16 fases del proceso operativo. Para aumentar la eficiencia, he propuesto que de algunas de esas etapas nos ocupemos Natalia y yo  solos, lo que nos permitirá compartir muchas horas de trabajo e intimar.  Nuestra sigla sobre el papel es N+D, Natalia y Daniel.  Cuando envío el plan de trabajo, de los 16 puntos que hay que resolver, 15 tienen la sigla N+D.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115196923642106267?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115196923642106267/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115196923642106267&amp;isPopup=true' title='17 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115196923642106267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115196923642106267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/working-plan-reunin-en-consultora.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115188993554174454</id><published>2006-07-02T22:23:00.000-03:00</published><updated>2006-07-03T11:24:33.786-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Diciembre 2003&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La Embajada de Brasil me invita a una fiesta en uno de los salones de La Rural. Hace poco nos separamos con C.,y no da invitarla para ir juntos. María José todavía es una incógnita, y P. es aún esa mina que me gusta pero a la que aún no me acerqué. La invito a Julieta, que acepta feliz.&lt;br /&gt;Llegamos temprano y el clima carioca es notorio desde lejos. La cosa empieza con un cóctel más o menos formal, donde el embajador dice un pequeño discurso que hace reír varias veces a todos. Al terminar le ponen un sombrero de plástico en la cabeza y un collar de flores. El tipo se ríe, agarra a su mujer y es el primero en largarse a bailar.&lt;br /&gt;Con Julieta nos vamos a una de las barras, a ver qué hay: montañas de quesos y fiambres, buffet frío y bocaditos calientes, canapés de caviar, frutas frescas en elaboradísimos bocados que huelen a ananá y mesas enteras de postres. Decidimos arrancar con quesos y champagne, mientras empieza a tocar una banda brasilera que invita a bailar a todo el mundo. Los brasileros bailan hasta cuando comen, con un bocado en una mano y una copa en la otra.&lt;br /&gt;Al rato ya estamos bastante entonados los dos. Nos sentamos en unas mesas con arreglos florales y velas a tomar vino tinto. Hemos pasado por todas las mesas del menú, probando todo lo que se nos puso delante. Mordisqueando platos de palmitos, vaciando copas de vino, conversando de la vida y viendo a la gente que baila perdemos la noción del tiempo.&lt;br /&gt;Hasta que Julieta se pone de pie, me agarra de una mano, dice ¿vamos?, y me lleva a bailar. Pronto se arma un trencito y nos soltamos. Busco la manera de agarrar de la cintura a una rubia a la que estuve mirando un buen rato. El trencito se corta, el que iba agarrado de la rubia se aleja, y yo me lanzo hacia ella.&lt;br /&gt;Julieta está lejos y sabe que más le vale no acercarse. Bailo detrás de la rubia un rato, hasta que le pregunto si no está cansada. Asiente y la llevo hasta un costado. Le ofrezco algo para tomar y pide cerveza. Cuando empezamos a hablar me doy cuenta de que está un poco bebida, aunque me cuesta determinar si lo está menos o más que yo. Al rato bailamos un poco más, y veo que Julieta me mira desde lejos. Sólo deseo que se enganche algún flaco y se divierta, y me deje las manos libres.&lt;br /&gt;Me voy atrás de la rubia hasta los baños. Apenas puedo darle un par de besos, y enseguida estamos de vuelta en el salón. Seguimos conversando y tomando cerveza, pero una amiga ya se acercó a decirle que se encuentran en el estacionamiento para irse. Parece que vinieron en grupo en el auto de otra amiga. La cosa pinta mal porque no avancé demasiado y se viene el cierre. Me voy a buscar torta de chocolate, y cuando vuelvo encuentro a la rubia con el abrigo puesto y hablando con la otra. Nos despedimos rápido: hoy no ha sido mi noche.&lt;br /&gt;Vuelvo a la mesa y al rato se sienta conmigo Julieta. Por lo visto, intentó charlarse a un brasilero sin mucho éxito. Aburridos, cansados, seguimos tomando vino y comiendo con desgano postres de chocolate. Le sacamos la corteza a unos bocaditos, comemos la parte de adentro, que es de ananá y rhum, y descartamos el resto. Lo hacemos hasta dejar una montaña de masa sobre la mesa. Son más de las tres de la madrugada cuando decidimos salir. Voy al baño a lavarme la cara y salimos a la noche.&lt;br /&gt;Julieta tiene un vestido sin hombros y dice que tiene frío. Me quito el saco y se lo pongo por encima. Caminamos por avenida Sarmiento hasta Santa Fe. El aire frío nos reanimó y ya no nos sentimos borrachos. En general, estamos de buen humor, aunque yo todavía tengo algo de bronca por la rubia.&lt;br /&gt;Llegamos a una plaza de Santa Fe, junto al Botánico. Nos sentamos en un banco a charlar. Al rato decidimos cruzar a comprar cerveza en un kiosco abierto. Volvemos con un par de latas para cada uno. Nos estiramos en el banco con la nuca sobre el respaldo, miramos las estrellas y conversamos en voz baja, aunque estamos completamente solos en la plaza desierta. Julieta me cuenta cosas. Tiene problemas en la casa: los problemas que ya conozco, pero la cosa se le está poniendo heavy. En un momento se pone a llorar. Le agarro la mano y nos quedamos así, mirando el cielo y con las manos juntas. Por un buen rato, ninguno de los dos habla. Entre las copas de los árboles, el cielo empieza a clarear.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115188993554174454?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115188993554174454/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115188993554174454&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115188993554174454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115188993554174454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/07/diciembre-2003-la-embajada-de-brasil.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115162694108982840</id><published>2006-06-29T21:19:00.000-03:00</published><updated>2006-06-29T21:22:21.106-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Arte transitorio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ayer fui por primera vez en mi vida a un telo. Debería avergonzarme de no haber pisado uno de esos lugares hasta pasados los treinta, pero siempre consideré decadentes y -sobre todo-  feos a esos lugares. Cuando tenía 22 años y salía con M., una vez estuvimos a punto de entrar a uno, pero fue suficiente con ver los cortinados violetas, la alfombra gastada, las lamparitas amarillentas y el ambiente de encierro para que le dijera, en la puerta misma, que nos fuéramos a mi casa o a la de ella (que vivía con una amiga) e hiciéramos tiempo hasta quedarnos solos. Ella insistió hasta que le dije:&lt;br /&gt;-Ese lugar es tan feo que te juro que ahí adentro no se me para.&lt;br /&gt;La cosa es que la muestra de arte Soho Telo fue el motivo por el que ayer, mientras caminaba con tiempo de sobra entre dos reuniones, pasara por la puerta y decidiera entrar. Se trata de un hotel alojamiento que está a punto de ser demolido, donde una treintena de artistas hizo instalaciones en cada una de las habitaciones. Y así, con el arte como excusa -con el catálogo de la muestra en una mano y mi portafolio en la otra-, me interné en ese pecaminoso establecimiento. Confirmé lo que temía: la penumbra triste, el encierro, el clima de pecado inconfesable, las paredes arratonadas, la estética kitsch y decadente, los pasillos largos y mal iluminados, los cortinados horribles y las ventanitas por donde pasan las bebidas, que me parecieron casi carcelarias.&lt;br /&gt;Los artistas habían hecho instalaciones distintas en cada habitación (en total, 30), y había habitaciones de estilo tropical, de aire porno soft, de sexualidad desviada, de vicio desembozado, de estética gay, de todo lo que se pueda imaginar. Pero sobre todos sobrevolaba la profunda tristeza de esas habitaciones donde los espejos, la luz oblicua y los televisores sin audio desdibujan los contornos de las cosas y todo se vuelve engañoso. Y el encierro parece una invitación a la claustrofobia, que no se alivia ni siquiera en las habitaciones Premium, con jacuzzi y bar.&lt;br /&gt; Siempre me consideré desprejuiciado, pero desde muy temprano en la vida decidí dos cosas: que no iría jamás a un telo y que no pagaría nunca por sexo. Lo he hecho en los lugares más insólitos, pero jamás caí en esos hoteles, que me provocan una tristeza infinita. Y por suerte, hasta el momento no he tenido que pagar por un service. Toco madera.&lt;br /&gt;Me fui pensando cuántos momentos de felicidad o de dolor habrán transcurrido en esas treinta habitaciones, cuántos amores habrán nacido ahí y cuántos matrimonios habrán sido sepultados entre esas paredes de color indefinido, cuántas palabras de ternura, de deseo  o de traición se habrán pronunciado ante esos espejos. Y todo para que ahora, entre esas paredes condenadas, la gente se pasee con un catálogo en la mano y pregunte en voz alta si las obras están en venta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Para los que quieran ir, la exposición dura hasta el 16 de julio, está abierta de 11 a 20 hs. y queda en Thames 2151. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115162694108982840?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115162694108982840/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115162694108982840&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115162694108982840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115162694108982840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/arte-transitorio-ayer-fui-por-primera.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115145912453489156</id><published>2006-06-27T22:43:00.000-03:00</published><updated>2006-06-27T22:45:24.553-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sálvanos, María&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Andrea viene hasta mi escritorio, me agarra de un brazo y me arrastra hasta el baño. Allí enciende la luz y me señala el techo. Mirá, dice.&lt;br /&gt;-¿Qué mire qué cosa?&lt;br /&gt;-Esa mancha de humedad.&lt;br /&gt;Me paro en puntas de pie y observo con atención. Veo, a 30 centímetros de mi nariz, una manchita casi imperceptible.&lt;br /&gt;-¿Vos me traés hasta el baño para que mire una mancha de humedad?. Te pago para que hagas diseño, no para que te ocupes del mantenimiento de la oficina.&lt;br /&gt;-Mirá bien, te digo. ¿Qué parece esa mancha?&lt;br /&gt;-Una simple mancha de humedad.&lt;br /&gt;-Tiene la silueta de la virgen de Luján.&lt;br /&gt;La miro con atención. A Andrea, no a la mancha. Creo que esta chica se está volviendo loca, o está fumando cosas raras.&lt;br /&gt;-¿Te das cuenta de la estupidez que estás diciendo?&lt;br /&gt;Sé que me está tomando el pelo, pero esta gansada es demasiado. Yo no veo nada remotamente parecido a la virgen de Lujan, pero tampoco puedo decir que esté muy familiarizado con esa virgen ni con ninguna otra. Nunca en mi vida frecuenté vírgenes de ningún tipo.&lt;br /&gt;Se acerca Javier, que recién ha venido de la calle con montones de facturas por cobrar.  Entra también: ya no cabemos todos en el baño.&lt;br /&gt;-¿Qué ves en esa mancha de humedad?.&lt;br /&gt;Nos mira conteniendo la sonrisa. Siempre sospechó que acá estábamos todos locos, y le estamos ofreciendo la confirmación que sueña desde el primer día.&lt;br /&gt;-¿Qué tendría que ver?&lt;br /&gt;-Esta dice que ve la silueta de la virgen de Luján.&lt;br /&gt;Miramos todos el techo en silencio.  Pienso que debemos estar dando una imagen muy penosa.&lt;br /&gt;-Yo también veo algo –dice Javier.&lt;br /&gt;Lo observamos con expectativa.&lt;br /&gt;-Esa forma se parece a algo que reconozco. Yo ahí veo el culo de Nazarena Vélez.&lt;br /&gt;Andrea lo insulta. Salimos todos. Le digo:&lt;br /&gt;-Che Andy, ¿te parece que podremos cobrar entrada para que la gente venga a ver esa mancha de mierda?. Llamemos a Chiche Gelblung y a Crónica TV.  A ver si me hago unos mangos por lo menos. Ya que está preparemos algún merchandising para vender. Llaveros y gorritos: Recuerdo de La Mancha Milagrosa. Fabricado por Dani C Enterprises.&lt;br /&gt;Vuelvo a mi escritorio. Los escucho reírse: deben estar planificando alguna otra gansada.  Y yo que pensaba construir con esta gente la editorial más prestigiosa de América Latina.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115145912453489156?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115145912453489156/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115145912453489156&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115145912453489156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115145912453489156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/slvanos-mara-andrea-viene-hasta-mi.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115129256849466812</id><published>2006-06-26T00:26:00.000-03:00</published><updated>2006-06-26T00:29:28.513-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Arqueología de placard&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El fin de semana lluvioso me dejó dos opciones: ordenar la biblioteca o actualizar el placard, sacando ropa para regalar o tirar. Un ligero vistazo a la biblioteca (con su caótica convivencia entre libros de management y poemarios de Rimbaud, libros de arte y traducciones de filosofía griega) me hizo rumbear para el placard.&lt;br /&gt;Cada dos años saco cosas que no voy a usar y las pongo en bolsas para llevárselas a una tía que sabrá a quién regalárselas. Empiezo a revolver y encuentro mucha ropa de hace años. Como tengo el mismo cuerpo de los 20 años, todavía tengo cosas que nunca tiré aunque ya no uso. Me divierte encontrar cosas tan viejas, y pronto voy armando una sinopsis histórica de la ropa que va brotando de las penumbras del placard: las remeras rockeras de los 20-22 años o las remeras blancas (siempre blancas) con inscripciones de todo tipo de los 23-24. Poco después me había parecido original salir de las clásicas remeras en inglés, y durante un tiempo busqué remeras con textos en francés, anglosajón antiguo o hasta en árabe. También pasé por las remeras con reproducciones de cuadros (incluso elegí varios Picassos que me gustaban y mandé a hacerme los estampados), por las remeras con fotos de chicas y -brevemente- por las remeras anti-sistema.&lt;br /&gt;Encuentro algunos trajes azules, grises o negros de mis años en La Nación. Algunos los regalé hace tiempo, pero aún quedan un par de trajes que supongo utilizaré en algún velorio. Por esos años escribía también en una revista de economía y negocios llamada Apertura, y en esa época me parecía divertido ir a entrevistar a Franco Macri con jeans desteñidos y remeras de colores. Lo divertido era ver la cara del tipo al verme llegar.&lt;br /&gt;Cuando salía con C. tuve una especie de regresión estética: de esa época me queda una remera de Los Simpson. Hace tres años cambié mi estética: cambié los trajes y la ropa formal por los sacos sport con jeans, las camisas claras sin corbata, los impermeables sueltos, los zapatos de gamuza y el portafolios de cuero.&lt;br /&gt;Giorgio Armani decía que en el guardarropa de un hombre elegante hay un solo elemento indispensable: un saco azul. Para tranquilizar mi conciencia, chequeo cómo vengo de sacos azules. Observo que, en los últimos años, empecé a vestirme en forma más descontracturada. Los trajes negros que me ponía a los 20 años, ya no los uso ni bajo amenaza judicial. Voy a las conferencias de prensa con jeans y he aparecido en almuerzos corporativos con sacos de tweed y sin corbata, lo que equivale a insultar al capitalismo. Todavía no he ido a ningún desayuno de negocios con la remera de Los Simpson, pero supongo que ya llegará el día. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115129256849466812?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115129256849466812/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115129256849466812&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115129256849466812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115129256849466812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/arqueologa-de-placard-el-fin-de-semana.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115105937451677527</id><published>2006-06-23T07:41:00.000-03:00</published><updated>2006-06-23T07:42:54.533-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Cero a cero&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Podía haberme quedado en casa mirando el partido pero como el fútbol me aburre, me vine a mi oficina. Para distraerme, pienso que voy a ir enterándome de los goles de Argentina según escuche el griterío y los bocinazos. La pantalla de la computadora tiene a Clarín.com, que irá agregando datos si son necesarios.&lt;br /&gt;Abro de par en par la ventana y me asomo. Las cuatro de la tarde en San Telmo y no se ve a nadie. En la calle hay un sol espectacular y las veredas están desiertas.  Veo desde la ventana el parque Lezama: algunas jubiladas sentadas al sol tejen o alimentan palomas. Por Balcarce veo a dos cartoneros que tiran de un carrito. La calle es un silencio absoluto.&lt;br /&gt;Me siento triste y la tarde desolada sólo empeora las cosas. En la PC tengo algunas canciones de Leonard Cohen, pero escucharlas ahora tendría un efecto devastador en mi estado de ánimo. Tengo que enviar varios mails: los redacto con lentitud y los voy mandando de a uno. El teléfono de la oficina no suena hace rato, señal de que toda la industria del marketing está pegada a los televisores. Chequeo el counter de este blog: hace rato que no entra nadie. Me distraigo respondiendo los comments. Lamento no haberme traído un libro a la oficina, así por lo menos ponía los pies sobre el escritorio y me estiraba a leer.&lt;br /&gt;El tiempo no pasa. Recuerdo los interminables devaneos de la filosofía ante la eternidad. Heidegger y su concepción del tiempo actuando sobre el individuo. Heráclito negando todo tipo de eternidad. Borges y sus refutaciones del tiempo. Supongo que a nadie se le ocurrió que la metáfora más perfecta de la eternidad es esta: partido mundialista, oficina silenciosa y nada que te alegre la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115105937451677527?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115105937451677527/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115105937451677527&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115105937451677527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115105937451677527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/cero-cero-poda-haberme-quedado-en-casa.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115085819690971661</id><published>2006-06-20T23:48:00.000-03:00</published><updated>2006-06-20T23:49:56.926-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Reencuentros&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;No me cuesta demasiado memorizar números telefónicos, direcciones ni números de cuentas bancarias. También puedo reconocer cuadros a simple vista o sacar el título de una película con sólo ver un fotograma, aunque la haya visto hace años. Pero con las caras tengo un problema: miles de veces me ha saludado gente a la que no reconocí pese a haber trabajado con ellas durante años. Las caras de la gente se me borran, y generalmente paso por antipático porque jamás saludo a nadie, pero tampoco da para andar explicando que no los saludo porque no los reconozco.&lt;br /&gt;La introducción viene al caso porque, desde hace un par de meses, me acostumbré a ver un informativo nocturno en uno de los cables de noticias. Uno de los presentadores era para mí un rostro remotamente familiar, pero no lo asocié con nadie que conociera.&lt;br /&gt;Hasta que anoche nombraron, con nombre y apellido, a dicho presentador: caí en la cuenta de que cursé más de media carrera con él y que era uno de mis amigos más cercanos en la facultad. Cambió mucho, es cierto: perdió casi todo el pelo, abandonó los anteojos y cambió las remeras de los Redondos por el traje y la corbata.  Empecé a observarlo con atención y reconocí el timbre de voz -que sigue idéntico-, la forma de hacer comentarios irónicos (en cámara no comenta ni el 2% de las guarradas que piensa, y se le nota) y hasta la desorganización en los papeles que tiene sobre el escritorio.&lt;br /&gt;Debe hacer como ocho años que no nos vemos, pero me alegré por él. Cursamos juntos el CBC y los tres primeros años de la Licenciatura. Pasamos cientos de horas preparando trabajos prácticos, y tardes enteras conversando en el balcón de su departamento, tomando cerveza y discutiendo qué hacer con nuestras carreras. Cuando yo empecé a escribir en La Nación, él ingresó al equipo de producción de un importante periodista político que por entonces estaba en la tele y la radio. En ese momento, los dos nos felicitamos mutuamente y nos deseamos suerte.&lt;br /&gt;Me alegró saber de él. Sé que debe ser uno de los tipos más inteligentes del noticiero, que debe llegar siempre tarde, y que debe seguir escribiendo textos impecables en una letra sólo apta para egiptólogos. Me pregunto si seguirá escuchando a los Redondos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115085819690971661?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115085819690971661/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115085819690971661&amp;isPopup=true' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115085819690971661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115085819690971661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/reencuentros-no-me-cuesta-demasiado.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115076980046439211</id><published>2006-06-19T23:14:00.000-03:00</published><updated>2006-06-20T15:24:20.960-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span &gt;El pasado&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ocurrió este verano, durante mis vacaciones&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;. &lt;/span&gt;Había ido a saludar a mi tía Isabel, y en su casa encontré a un hombre viejo que estaba de visita. Lo saludé sin mirarlo y me concentré en charlar con mi tía. Hasta que en un momento el hombre me señaló: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;-Yo me acuerdo de vos. Venías de Buenos Aires todos los veranos, desde que tenías 9 o 10 años. Eras flaquito, estabas todo el verano bronceado y andabas a caballo todas las tardes. Y cuando creías que nadie te veía, pasabas con la bici por encima de los malvones de tu abuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;Lo miré estupefacto. Me había olvidado por completo de este último dato. Lo miré con atención y no pude recordar a ese hombre: intenté imaginármelo con veinte años menos pero fue imposible. Seguramente era uno de los múltiples amigos de mi abuelo que andaba por el campo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;No hablamos mucho más, y al rato me despedí y me fui. Pero seguía pensando en las palabras que me había dicho el viejo: volví a verme a los diez años, seguramente flaco, gritón,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;bronceado, corriendo por todo el campo, seguido por media docena de perros que me adoraban, trepándome a algún caballo de mi tío para correr hasta la laguna, tirándole piedras a todo lo que se movía, organizando batallas campales con mis primos y -lo reconozco- corriendo rallys encima de los sufridos malvones de mi abuela. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;No pude asociar la imagen de ese viejo a mi niñez: seguramente sería visita habitual en la casa de mi abuelo, y me habría visto docenas de veces. En aquellos días nunca lo había notado, y me dolió no poder ubicarlo entre mis recuerdos de antaño. A partir de sus palabras, el recuerdo de los malvones pisoteados atravesaba más de veinte años para llegar, intacto, hasta mí. Con su comentario, sentí que ese hombre casi borrado por el tiempo me devolvía un pedazo de mi niñez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115076980046439211?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115076980046439211/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115076980046439211&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115076980046439211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115076980046439211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/el-pasadoocurri-este-verano-durante.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115042624237696694</id><published>2006-06-15T23:48:00.000-03:00</published><updated>2006-06-15T23:50:42.416-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Business meeting&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tengo sueño y pésimo humor. Mala combinación para una reunión de trabajo, y menos aún para reunirme con NL. Estamos negociando los puntos de un acuerdo que uniría mi editorial con su empresa en un proyecto conjunto. El tipo es un pirata célebre en el mercado, motivo por el cual leo prolijamente cada cláusula.&lt;br /&gt;El negocio es, en teoría, interesante. El aporta lo suyo, yo lo mío, concretamos, y nos repartimos las ganancias luego de restar gastos e impuestos. Típica joint venture. Aunque hacer negocios con este fulano tiene mucho de adventure.  Hace cuatro años estaba fundido, luego la pegó con un proyecto que le permitió pagar deudas, mejorar su nivel de vida y poner oficinas en un caserón de Belgrano. De todos modos sigue vistiéndose mal, combinando camisas y corbatas de tonos enfrentados y alternando seda con tweed. Habla con un énfasis innecesario, y no puede resistir la tentación de contarme sus últimas vacaciones en Palma de Mallorca. Ni siquiera me ahorra el relato de sus correrías detrás de los gatos Vip de Marbella.&lt;br /&gt;Leo en voz alta el acuerdo: dos carillas de compromisos y obligaciones para las partes. Sé que va a quedarse con un 20% de mis ganancias: en el mercado es famoso por eso. Me preparo para gastos imprevistos, insumos con sobrecostos y proveedores con parche en el ojo y pata de palo. Hasta imagino algún cheque volador, otra de sus “desprolijidades” habituales.&lt;br /&gt;Restando a mis ganancias el 20% que seguramente me va a robar, el negocio igual se justifica. Asiento pacientemente cuando me enumera mis deberes: sé que en cada uno de esos ítems se esconde una posibilidad de garcarme.  Digo que sí cuando propone sus proveedores: ya estoy resignado a los sobreprecios criminales que nos van a venir de esos simpáticos imprenteros, estudios de diseño, organizadores de eventos y proveedores de catering. Y me dice que le gustaría poner a M., su hombre de confianza, en un lugar clave. Zafé de que pusiera a su novia, pienso.&lt;br /&gt;Decido que por cada sobreprecio de esos voy a pasarle honorarios aún más delirantes. Y supongo que al 20% que va a robarme esta vez voy a responderle con un 40% de incremento en mi presupuesto para el próximo negocio que hagamos. Al final todo se resume en una negociación de tahúres, donde en cada renglón del acuerdo encontramos una posibilidad de garcar o ser garcado.  Cerca del mediodía, llegamos al punto final. ¿De acuerdo?, me pregunta con una sonrisa filosa. Asiento, mientras pienso que termina ahí porque no debe haber encontrado más alternativas de garcarme. Al despedirnos, me estrecha la mano como si fuéramos amigos del alma. Tampoco es cuestión de andar descuidando las formas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115042624237696694?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115042624237696694/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115042624237696694&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115042624237696694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115042624237696694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/business-meeting-tengo-sueo-y-psimo.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115025629461627015</id><published>2006-06-14T00:31:00.000-03:00</published><updated>2006-06-14T00:52:00.256-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/Borges9.0.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/Borges9.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/Borges9.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;20 años después&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Cuando murió Borges yo era chico pero lo primero que pensé fue “Ya no lo voy a conocer”. Me había comprado alguno de sus libros de cuentos y había leído varios poemas sueltos, aunque por entonces mi principal admiración iba hacia Ernesto Sábato. Como el acné juvenil, la admiración por Sábato se cura con la madurez, y cuando años más tarde lo conocí me di cuenta de que el destino podía haber sido más generoso y permitirme conocer al otro "gran escritor argentino”.&lt;br /&gt;Para conmemorar la muerte de Borges, La Nación publicó un extenso homenaje en su suplemento literario. Yo -que ya intuía que alguna vez iba a escribir en ese suplemento- lo guardé, y durante muchos años estuvo entre mis papeles hasta que se perdió en alguna mudanza.&lt;br /&gt;Veía en las fotos de los diarios a María Kodama, sin imaginarme que años más tarde yo iba a adquirirle un inédito de Borges para publicarlo en una revista. Acudió al entierro de su reciente marido vestida de blanco, porque en la cultura oriental el luto es de ese color. Ya por entonces, a través de las fotos, me caía mal.&lt;br /&gt;El verdadero encuentro con Borges se dio después, cuando empecé a leerlo con pasión, a coleccionar sus libros, a acumular sus biografías, a preocuparme por entender ese manejo deslumbrante del lenguaje. A los 12 años, cuando veraneaba en Uruguay, aprovechaba las larguísimas siestas del campo para memorizar sus poemas.&lt;br /&gt;En Buenos Aires, muchas veces me detuve a mirar una esquina, un zaguán o la fachada de un bar. Esos lugares que Borges había nombrado en sus cuentos y poemas ya formaban parte del mito. Siempre viví en San Telmo, y pasé toda la adolescencia yendo a leer a la vieja Biblioteca Nacional, que él dirigió durante veinte años. Recorría los pasillos pensando que por ahí había caminado, me detenía en los estantes de las enciclopedias pensando que sus manos habían rozado esos lomos de cuero, me preguntaba si esos viejos ejemplares de Shakespeare habían sido hojeados por él.&lt;br /&gt;Hoy, desde la ventana de mi dormitorio, veo el edificio de la comisaría donde Borges estuvo demorado durante algunas horas en 1946 (en un episodio muy divertido que contó Estela Canto en su libro). Camino por las calles que él recorría diariamente, y de vez en cuando compro algún libro en sus librerías favoritas.&lt;br /&gt;Hoy, cuando todos recuerdan que hace dos décadas moría Borges, se amontonan los homenajes, los recordatorios y las efusiones sentimentales. Casi todos van a decir que le enseñó a leer a un país entero y a escribir a varias generaciones de autores, y tendrán razón. Otros dirán que fue él quien puso a la Argentina en el mapa de la literatura universal, y será cierto. Pero si pudiera agregar algo, señalaría que hace veinte años murió el hombre que llenó de magia las calles de Buenos Aires.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115025629461627015?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115025629461627015/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115025629461627015&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115025629461627015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115025629461627015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/20-aos-despus-cuando-muri-borges-yo.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115007965137104503</id><published>2006-06-11T23:32:00.000-03:00</published><updated>2006-06-11T23:34:11.410-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;90 minutos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando la llamo a su casa, tengo que anunciarme como Gastón, un compañero de sus clases de fotografía. Si no hay nadie, lo mejor es no dejar ningún mensaje en el contestador.  Si la llamo a su celular, tengo que acostumbrarme a que de vez en cuando va a nombrarme como Caro o Barbie: eso significa que hay alguien cerca suyo que puede oírla mientras habla conmigo, y tiene que sostener que conversa con una amiga. Podemos vernos no más de dos veces por semana, en horarios incómodos. Y nunca más de una hora y media.&lt;br /&gt;Es un garrón, pero todo eso se desvanece rápidamente cuando llega a mi departamento, sonríe diciéndome cosas en italiano, se saca los zapatos y camina descalza por toda la casa, tira la cartera por ahí y grita “te ne voglio bene, mascalzone!” mientras se mata de risa de sus propias frases.&lt;br /&gt; Me encanta que haya nacido en la zona del Udine, de donde era Pier Paolo Pasolini.  Le pido que me cuente cómo es Udine, y ella me pregunta cosas de Pasolini, sobre sus poemas y sus películas. También le hablo de Pavese, de Calvino y de Montale. Pregunta por qué me gusta tanto la literatura italiana. Le digo que leyendo cada uno de esos libros, sin saberlo me preparaba para conocerla.&lt;br /&gt;Esa hora y media juntos justifica varios días de llamados entrecortados, de mails escritos en clave y de un chat donde tenemos que medir cada palabra que ponemos.  Los dos sabemos qué frágil es esto, que más vale disfrutarlo como viene y vivirlo intensamente el poco tiempo que dure. No habrá para nosotros cenas en un restaurante de San Telmo, ni un fin de semana juntos en Colonia, ni siquiera un amanecer mirando salir el sol sobre el río.&lt;br /&gt;Cuando nos encontramos, ya estamos empezando a despedirnos de a poco. Cuando todo está por empezar, la nostalgia de lo que estamos a punto de perder ya se hizo presente. En una charla, me había dicho que lo que podíamos esperar de esto era muy poco: apenas un amor hecho de ausencia. De ausencia, de nostalgia y de algunos momentos gloriosos.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115007965137104503?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115007965137104503/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115007965137104503&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115007965137104503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115007965137104503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/90-minutos-cuando-la-llamo-su-casa.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114973463071167572</id><published>2006-06-07T23:42:00.000-03:00</published><updated>2006-06-08T00:11:37.043-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Adiós al Británico&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Los canales de TV, diarios y radios están en las puertas del bar Británico, un café de San Telmo fundado en la década del ´20 que está a punto de ser cerrado. Como vivo a menos de dos cuadras y he pasado miles de horas ahí, es casi como si clausuraran el living de mi casa. Es también el lugar donde Sábato escribió gran parte de su novela “Sobre héroes y tumbas” y donde algunas tardes se reunía con Borges.&lt;br /&gt;Hace unos años, pasé casi todo un invierno yendo todas las tardes a leer y escribir a ese café. Allí leí los tres tomos de las Cartas de Jean-Paul Sartre, y en aquellas tardes grises y frías leía esas cartas que hablaban de una Francia en plena guerra, bajo la ocupación nazi, en una París casi siempre lluviosa y siempre triste.&lt;br /&gt;Muchas veces iba ahí a escribir, y recuerdo que todas las tardes nos cruzábamos con una chica que también escribía en un cuaderno a pocas mesas de distancia. Nos mirábamos con simpatía, con curiosidad y tal vez con algo de temor. Por entonces yo leía con avidez y escribía con desesperación: me importaba muy poco socializar, así que la única vez que me pidió fuego le respondí que no fumaba y seguí leyendo.&lt;br /&gt;El Británico nació en los años ´20 como una pulpería y por esos años se empezó a llenar de marineros ingleses que habían llegado con el estallido de la primera guerra mundial, de manera que pronto adoptó el nombre que hoy tiene. Durante la guerra de Malvinas, algún idiota les apedreó las ventanas, y para evitar males mayores los dueños le sacaron la primera sílaba al nombre y lo convirtieron en el bar Tánico. Después de terminada la guerra, un turista griego preguntó por qué tenía ese nombre: es que en su lengua significaba “Bar de la Muerte”. Al día siguiente el boliche recuperó la primera sílaba y volvió a llamarse por su nombre original.&lt;br /&gt;Hasta hoy era posible caer ahí a las dos o tres de la madrugada (es el único bar de San Telmo abierto las 24 horas) y encontrar a alguien leyendo poesía, escribiendo cuentos, tocando una guitarra o conversando frente a un vaso de ginebra. Cuando uno va a leer, hasta es posible que Manolo o José -los mozos septuagenarios- bajen un poco el volumen del televisor. Y si hace mucho frío, probablemente sienta un roce tibio en las piernas: el gato del bar de vez en cuando viene en busca de calor humano.&lt;br /&gt;Los gallegos hace 47 años que manejan el café. Hoy, cuando el dueño del local los desaloja, dicen que piensan volverse a España. Va a ser difícil sentir que ya no es posible caer ahí a cualquier hora del día o de la noche para pedirle a Pepe un té bien cargado, sacar un libro y sentarse a leer mirando por la ventana la calle empedrada y los árboles del parque Lezama. Me hubiera gustado ir a tomar un último café, y me provoca una profunda tristeza que ya no sea posible. El Británico es esa clase de cosas que, al desaparecer, convierten al mundo en un lugar más inhóspito.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114973463071167572?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114973463071167572/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114973463071167572&amp;isPopup=true' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114973463071167572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114973463071167572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/adis-al-britnico-los-canales-de-tv.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114964865792424707</id><published>2006-06-06T23:49:00.000-03:00</published><updated>2006-06-06T23:50:57.943-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Oído al pasar&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Espero el ascensor en la entrada de mi edificio. Cerca de la puerta, una chica joven -que supongo vivirá ahí- habla por un celular. Mientras espero que el ascensor llegue a planta baja, no puedo evitar escucharla.&lt;br /&gt;“Si es eso lo que querés, yo te respeto… Ya dije cual era mi situación... Te di todo y siempre estuve cuando lo necesitaste…Ahora me salís con esto y sabés que nunca te di motivos…No, claro que no lo merezco…Bueno, si es lo que sentís, andá y hacelo…Pero vos sabés qué es lo que dejás. Y acordate que si se te ocurre volver, las cosas ya no van a ser como antes…”&lt;br /&gt;Llega mi ascensor y subo. Mientras voy hasta mi piso, me miro en el espejo y sonrío. Me da pena la chica, pero con una sonrisa amarga no puedo evitar pensar que, ante situaciones similares, todos decimos cosas tan pero tan parecidas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114964865792424707?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114964865792424707/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114964865792424707&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114964865792424707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114964865792424707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/odo-al-pasar-espero-el-ascensor-en-la.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114947545881238622</id><published>2006-06-04T23:42:00.000-03:00</published><updated>2006-06-05T11:24:03.183-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Día D&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El fin de semana no pudo haber empezado peor. Llovía y estaba ventoso, y a las once de la mañana Carla me llama para decir que el torneo se suspende, así que no podemos. A las dos de la tarde llama para decir que se hace, y que a las cuatro y media esté ahí, que tenemos tiempo hasta las seis. A las tres de la tarde vuelve a llamar: pasaron todo para mañana domingo, dice.&lt;br /&gt;El domingo me levanté a las siete de la mañana y desayuné mientras leía la Ñ del día anterior. Tomé un poco de sol por la mañana. Haciendo tiempo, llegó el mediodía y luego de almorzar, bañarme y peinarme escrupulosamente, me fui. Tenía todos los datos para llegar y lo que tenía que decir para ingresar en el control de seguridad. A media tarde, estoy adentro.&lt;br /&gt;Voy hasta donde están las canchas de tenis y veo clima de evento intercountries: las camionetas, las viejas con gorritas promocionales, los pibes corriendo en el pasto y destrozando los canteros, las chicas que están en edad de merecer exhibiendo piernas, escotes y status socioeconómico.&lt;br /&gt;Veo a la tana de espaldas y me acerco con precaución. Está hablando con una amiga y trato de que me mire. Mientras, la observo en detalle: tiene minifalda jean muy corta, botas, una camperita ajustada y abierta que deja apreciar lo que en el evento del otro día apenas pude mirar (calculo rápidamente: 90, quizás hasta 91 cm) y debajo, una remera blanca que dice ¡Sexy!. Como si hiciera falta decirlo.&lt;br /&gt;Me ve y me llama. Me presenta a la amiga:&lt;br /&gt;-Ella es Guadalupe. En cuanto empiecen nos vamos un rato a la casa de ella. Si alguien te pregunta algo, vos sos primo de Guada. Yo veo como está todo y en un rato me voy para allá. Vos quedate un ratito acá como si miraras el partido y salí un minuto después que yo. La casa de ella es el chalet que queda justo frente al pino más alto. Son 200 metros yendo por el camino de la izquierda.&lt;br /&gt;Su amiga es una pelirroja de dientes prominentes que sonríe todo el tiempo y parece estar contentísima por el operativo encuentro secreto. Se debe sentir dentro del guión de Misión Imposible III.&lt;br /&gt;Me repito mentalmente: si alguien me mira fijo, pongo cara de primo-de-Guada. Más vale que no me pregunten nada porque no sé su apellido ni a qué se dedica. El segundo partido de la tarde está por empezar y veo que la tana se acerca a uno de los jugadores. Ajá. Es él. Cariñosamente, le pasa la mano por los hombros y habla en voz baja. Le debe estar preguntando a qué hora empieza y a qué hora termina su juego. Luego de hablar, anuncian algo por un parlante y la gente se va a sentar. El flaco se va a un banco al costado de la cancha. La tana enfila para la salida y al pasar cerca me hace un gesto.&lt;br /&gt;La dejo salir, calculo un minuto y salgo también. Voy hacia el camino y agarro para el lado de los pinos. Tengo un cagazo tremendo de perderme: nunca estuve en este country y lo único que me falta es que me pare la seguridad, deambulando por un club que no conozco, buscando la casa de alguien que ni sé como se llama y sin poder explicar qué hago acá. Si me agarran me van a acusar de todos los delitos que hayan ocurrido en la zona en el último año. Seguro que me cargan hasta la muerte de María Marta García Belsunce.&lt;br /&gt;Me acerco a la casa por el costado, como me dijeron. Lo único que falta es que Guada tenga media docena de dogos en el fondo y que me despedacen. Un solo danés alcanzaría para hacerme pasar un mal rato. Me acerco a la puerta del garage y, cuando estoy a punto de golpear, se abre de golpe. Casi me caigo del susto. La tana se me ríe en la cara.&lt;br /&gt;-Te estaba espiando. Vení por acá, que en la casa no hay nadie.&lt;br /&gt;Una hora y media después -controlada por reloj- estaba de vuelta en la platea de la cancha. Con cara de nada, despeinado y con el cinturón mal abrochado (esto lo descubrí después) me senté en una de las filas de atrás. Al ratito la vi ingresar a la tana, que salió de la casa después que yo. En cuanto pude, me levanté y me fui sigilosamente. La tana estaba embobada mirando a su novio y gritándole frases de aliento. Mientras volvía a Capital miraba el cielo crepuscular y no podía reprimir la sonrisa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114947545881238622?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114947545881238622/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114947545881238622&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114947545881238622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114947545881238622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/da-d-el-fin-de-semana-no-pudo-haber.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114921668990187302</id><published>2006-06-01T23:49:00.000-03:00</published><updated>2006-06-01T23:51:29.926-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Beat the system&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me llega una invitación para dar una charla en la carrera de marketing de una universidad privada. Primero siento una oleada de pánico. Luego el asunto me da risa. Llamo al director académico de la carrera y le pregunto si se volvió loco. Se ríe y me pregunta cuántos años hace que trabajo en este negocio.  Cuando se lo digo, dice que los profesores seniors que están dando charlas tienen en promedio dos años menos que yo en la actividad.&lt;br /&gt;Le pregunto qué clase de charla quieren.&lt;br /&gt;-Algo general, lo que se te ocurra. Podés contar cosas que te pasen en tu trabajo, o nuevas tendencias que estés viendo en la industria. O presentar casos de estudio. Mientras dure una hora y media, está bien.&lt;br /&gt;Me quedo pensando en los centenares de disertaciones a las que asistí cuando estudiaba. ¿Así se deciden?. “¿Hablá de lo que se te ocurra?”. Me quedo pensando en una presentación con power point, animaciones  y puntero láser. Mi pánico crece. Cuando tuve que hacerlo, lo hice, pero el proceso siempre se inició con un feroz ataque de pánico seguido de una absoluta tranquilidad mientras hablaba y una descarga de adrenalina en cuanto terminaba la presentación.&lt;br /&gt; Repaso mentalmente las claves de la Retórica de Aristóteles y las partes de un discurso que aprendí en Semiótica. No tengo ganas. Una vez más, no tengo ganas de ceder a la presión del sistema. Ni traje oscuro, ni carpeta con fotocopias para distribuir, ni power point, ni frases hechas que puedan ser anotadas en cuadernos.Me gustaría pararme en la tarima del frente, sacar un libro de Artaud y leerles sus poemas. Primero en francés y luego en castellano. Hacer pausas para observar cómo reaccionan. Supongo que habrá un ligero estremecimiento en esa masa de trajes Armani, un nervioso revoleo de miradas, que flamearán algunas corbatas Hermès de París, que alguno mirará de reojo su reloj Bulova. Y habrá una enorme incomodidad ante esas palabras que no entienden pero que intuyen. Tal vez alguno (uno, aunque sea uno solo) entienda un verso y salga del salón de conferencias un poco distinto de como entró. Ahí está el acto terrorista que no se le ocurrió a Bin Laden: sentar a doscientos yuppies y leerles poesía francesa.  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114921668990187302?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114921668990187302/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114921668990187302&amp;isPopup=true' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114921668990187302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114921668990187302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/06/beat-system-me-llega-una-invitacin.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114905241629050983</id><published>2006-05-31T02:12:00.000-03:00</published><updated>2006-05-31T23:21:40.346-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Bajo palabra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba en primer grado fui el primero de la clase en aprender a leer, pero hubo trampa porque yo ya leía un poco desde antes. Me gustaba tanto jugar con las palabras que con la maestra llegamos a un acuerdo insólito: yo iba a tener un cuaderno paralelo en el que ella iba a darme tareas para hacer y donde yo podría escribir, dibujar y pegotear todo lo que quisiera. A partir de cuarto grado, cada vez que hacíamos una redacción, mis cuadernos iban a la dirección, de donde volvían con una felicitación de la directora y un sellito azul de la escuela. A los diez años decidí que mi futuro estaba en las palabras y dije que iba a ser periodista. A los once, de la escuela citaron a mi madre para sugerirle que hiciera algo conmigo, porque bien estimulado podría llegar a algo importante (?).&lt;br /&gt;A los 12 años, como muestra de la confianza que mi familia empezaba a tener en mí, me dieron plata para que me comprara, a mi elección, varias cosas que necesitaba: desde material para la escuela hasta zapatos y ropa de abrigo. Exultante, me fui solo al centro y me gasté toda la plata en libros. Recuerdo que en la bolsa de libros que traje había una antología de cuentos de Borges y una edición en tapa dura de Rabelais. Por supuesto, pasó mucho tiempo hasta que volvieron a dejarme administrar plata.&lt;br /&gt;A los 17 años le recomendaba libros a la profesora de literatura de quinto, y cuando ella no los conseguía, se los prestaba. (Hubo uno que jamás me devolvió). A los 18 era crítico literario en un diario, que me parecía el trabajo soñado: me pagaban por leer y opinar sobre lo que había leído. A los veintipico, mientras hacía la Licenciatura en Comunicación, me di cuenta de que mi mundo era casi exclusivamente tipográfico y que ante un cuadro o una película era virtualmente ciego. Me fui a estudiar cine, hice seminarios de guión y empecé a ir al cine varias veces por mes. Cuando salía con M., que era profesora de piano con repertorio clásico, nos acostumbramos a ir al Colón casi todas las semanas.&lt;br /&gt;Unos años después vi que no diferenciaba un Picasso de un Miró, así que empecé a hacer una Licenciatura en Artes en la UBA. Un tiempo antes había empezado a hacer fotografía como hobby. Y un poco más tarde empecé a pintar, con un entusiasmo que me duró poco menos de un año.&lt;br /&gt;En una época en que tenía tiempo, podía leer un libro en un día. Hoy no voy a ningún lado sin llevar algo que leer, así que leo en subtes, taxis, salas de espera, ascensores, colas de banco y hasta por la calle, cuando me compro un libro que me interesa y voy leyendo las primeras páginas en cuanto salgo de la librería.&lt;br /&gt;Supongo que el arte me gusta desde siempre porque es, sobre todo, expresión. Siempre creí que para todo lo que había que decir existía la forma adecuada. Allí estaba Flaubert con “le mot juste”, o estaban Beethoven o Vivaldi, y sino era posible recurrir a Van Gogh o a Matisse, y todo, absolutamente todo, podía ser dicho.&lt;br /&gt;Estaba equivocado. Yo, que siempre encontré palabras para todo, leo el mail de P. que me acaba de llegar y sólo puedo encontrar un inmenso silencio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114905241629050983?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114905241629050983/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114905241629050983&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114905241629050983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114905241629050983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/bajo-palabra-cuando-estaba-en-primer.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114895623848474296</id><published>2006-05-29T23:28:00.000-03:00</published><updated>2006-05-29T23:30:38.496-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Hoy, debate: por qué consumir rubias&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La noticia de la tana disparó reacciones diversas entre los que me conocen. Están los que aplauden como si les hubiera hecho un gol a los ingleses (aclaro: de gol, todavía nada) y los que critican que ande otra vez atrás de una rubia que tiene todo lo que caracteriza a las rubias (no voy a extenderme en características intelectuales, morales y espirituales: todos ya saben de qué hablo).&lt;br /&gt;Yo explico que hago lo único que puedo hacer. La mina que amo con toda el alma se me fue de las manos y ya me lamenté bastante. Si la vida nos niega amor, exijámosle belleza.&lt;br /&gt;Cuando salía con Andrea (mi novia de los 21 años) solía quedarme observándola. Cuando dormía en su departamento de Juncal, me despertaba temprano a la mañana y me quedaba acodado en la cama viéndola dormir. Esa chica era un poema extendido sobre las sábanas. Su perfil, el brillo de su piel bronceada, las piernas largas y bellas, la delicada arquitectura de su cuerpo, todo eso no dejaba de maravillarme. Cuando se despertaba, Andrea perdía algo de hermosura: empezaba a quejarse porque se le hacía tarde para ir a retocarse el peinado y las manos a  Giordano.  Pero cuando estaba dormida era bellísima.&lt;br /&gt;Uno de mis amigos más inteligentes me critica diciendo que no entiende que alguien que ha leído a Hegel ande con semejantes idiotas. Qué puedo hacer: la inteligencia me fascina, la ternura me conmueve, pero sólo la belleza me estremece.&lt;br /&gt;Y, como decía Kundera, la belleza es el último consuelo de los que han perdido la esperanza.Los que la sepan disfrutar, que levanten la mano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114895623848474296?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114895623848474296/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114895623848474296&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114895623848474296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114895623848474296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/hoy-debate-por-qu-consumir-rubias-la.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114884160434968233</id><published>2006-05-28T15:37:00.001-03:00</published><updated>2006-05-28T17:08:38.680-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Forza, Italia&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El evento es una de esas ocasiones pedorras en las que una marca de ropa muy cool decide invitar a periodistas a su local de avenida Alvear a un cóctel para presentar una nueva línea de productos. Suele haber periodistas de revistas fashion, cronistas de sociales, modelos, algún que otro gato y muchas, muchas señoras gordas (gordas en cuerpo, en alma, o en ambas cosas) que pertenecen al listado VIP de la firma.&lt;br /&gt;Voy sin ganas pero con expectativas. Hubiera preferido irme a caminar por el puerto (es un atardecer hermoso, cálido y con el cielo lleno de colores increíbles), pero estoy acá, quiero creer que por una buena razón. Al rato de entrar -mientras saludo a alguna gente y simulo no ver a otra-, alguien desde atrás me agarra del brazo y me dice en el oído:&lt;br /&gt;-No me llamaste, &lt;em&gt;mascalzone&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Me doy vuelta y veo, en todo su esplendor, a la tana. Me sonríe y yo me pongo de todos colores. Apenas puedo tartamudear:&lt;br /&gt;-Perdí tu número…&lt;br /&gt;-Ah, pero mirá que sos &lt;em&gt;scemi&lt;/em&gt;, eh. Vení para acá.&lt;br /&gt;Me agarra del saco y me lleva a un pasillo lateral. Súbitamente recuerdo que P. me tironeaba así del saco y siento una oleada de nostalgia. Entre palmeras de interior y luces halógenas, nos paramos a charlar en un rincón. A nuestro lado pasan los mozos con las bandejas y dos o tres modistos de la casa, corriendo con los brazos llenos de perchas vacías.&lt;br /&gt;Vuelvo a mirarla deslumbrado, como si la viera por primera vez. Carla tiene un escote alucinante, pero no quiero quedar muy baboso mirándola por debajo de la línea del cuello. Compruebo que su escote exalta los sentidos, pero además -y aquí empiezan mis problemas- tiene una sonrisa de esas que enamoran. Conversamos atropelladamente, superponiéndonos, tratando de no alzar la voz porque el evento ha comenzado.&lt;br /&gt;Me entero de que tiene 26 años, detalle que ignoraba. No me gusta tener nada con minas que tengan más de 25, pero mientras la observo, le extiendo mentalmente un certificado de excepción. Al final de nuestra charla, me dice:&lt;br /&gt;-Venite el sábado, que se hace un torneo de tenis intercountries. Mi novio juega y yo voy a tener que estar ahí.&lt;br /&gt;Debo haber puesto expresión de asombro, porque en seguida agrega:&lt;br /&gt;-Vos vení. No te preocupes por nada.&lt;br /&gt;No es novia del hijo del empresario que mi amigo había dicho, sino de uno de sus socios. Me dice que no le pregunte por eso y yo le prometo que es la última pregunta que le hago. Busca un papelito para anotarme los datos del country. Va hasta un perchero, verifica que nadie la ve y arranca una etiqueta de un traje. Vuelve riéndose y me escribe las indicaciones al dorso de la tarjeta. Agrega su número de celular.&lt;br /&gt;Dice que tiene que irse porque está ayudando en el evento. Nos damos un beso en la mejilla y, antes de irse, me dice:&lt;br /&gt;-¿Sabés cómo se despiden en Italia los amigos?&lt;br /&gt;Me veo venir el pico, así que sonrío y respondo:&lt;br /&gt;-Mostrame.&lt;br /&gt;Se acerca y me da un beso en la punta de la nariz. Luego se va, sonriendo con malicia.&lt;br /&gt;Diez minutos después, me rajo del evento, feliz por haber ido. Yo tenía el dato de que ella hacía un año había trabajado para esa firma y era probable que estuviera. Por esta vez, la suerte me acompañó.&lt;br /&gt;Me alejo caminando hacia el Bajo. Sé que esta mina me va a embocar, pero en este momento no me importa. Sé que nunca va a funcionar: yo tan San Telmo, ella tan Palermo Chico. Yo tan fanático de las sonatas de Schumann, las sinfonías de Beethoven y los clásicos inoxidables del rock; ella con sus horrendos CD´s de tecno dance. Yo tan cronopio, ella tan fama. Esta historia me va a fascinar al principio y me va a costar caro después. Lo sé y no me importa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo un poema de Whitman que decía que el fulgor de una estrella es más convincente que cualquier razonamiento. Una vez más, elijo no pensar y avanzar a tientas, mientras me alejo por Alvear con las manos en los bolsillos, mirando las estrellas que empiezan a salir sobre el puerto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114884160434968233?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114884160434968233/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114884160434968233&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114884160434968233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114884160434968233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/forza-italia-el-evento-es-una-de-esas_28.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114861293523504843</id><published>2006-05-26T00:06:00.000-03:00</published><updated>2006-05-26T00:08:55.250-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Mi última drunk night (II)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;(Continúa del post anterior)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Mientras bajaba la escalera noté con espanto que me resultaba difícil calcular la distancia de los escalones. Esto me llevaba de la categoría etílica b) a la c). Pensaba en los vasos de vodka que aún tenía por delante y tomé la decisión más dolorosa de la noche: al llegar al primer piso, en vez de enfilar para el salón donde se hacía la fiesta seguí de largo hacia la calle. Por esa noche, ya había sido suficiente.&lt;br /&gt;Caminé con paso inseguro hasta la esquina y tomé un taxi. Estaba convencido de que mi ingreso al vehículo había sido de una dignidad irreprochable, pero el chofer me desengañó muy rápidamente. En cuanto me senté, me miró fijo por el espejo retrovisor y dijo:&lt;br /&gt;-Te pido una sola cosa: no vomites en el auto.&lt;br /&gt;Ni siquiera le respondí. Dije dónde quería bajarme y bajé la ventanilla  para recibir el viento en la cara. Cuando el taxi se detuvo en la esquina, pagué y me bajé. Recién entonces me di cuenta que había dado la dirección de mi oficina en vez de la de mi casa. Por entonces, mi oficina quedaba a cuatro cuadras de mi departamento, de manera que hice la caminata insultándome en arameo.  Dentro de esa noche deplorable, la única decisión sensata había sido volverme a casa. Desde entonces -hace tres años y medio-, no volví a tomar ni una gota de alcohol.  A la chica Cosmo me la volví a cruzar casi un año después, en un evento al que había ido con C, de manera que no me pude acercar a hablarle. Sólo nos sonreímos de lejos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114861293523504843?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114861293523504843/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114861293523504843&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114861293523504843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114861293523504843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/mi-ltima-drunk-night-ii-contina-del.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114844562287275989</id><published>2006-05-24T01:38:00.000-03:00</published><updated>2006-05-24T09:38:42.163-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Mi última drunk night&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La fiesta de fin de año de revista Cosmopolitan puede ser un gran plomazo o una oportunidad de oro. Si uno anda buscando alguna chica Cosmo para amenizar sus días, es más lo segundo que lo primero. Hace tres años, ésa era mi situación y decidí darme un baño de glamour en la fiesta, a la que me invitó una amiga que trabaja en la agencia de prensa que colabora con la editorial.&lt;br /&gt;En cuanto entré me ofrecieron un Rutini añejo y junto a la primera copa se acercó un tipo a conversar. Era un periodista de un canal rosarino y -por su charla, que no tardó en marearme- parecía ser el especialista en agro del noticiero. Habló de cultivos y cosechas hasta que comencé a sentir que me empezaban a crecer plantas de soja en las orejas. No podía escapar de su conversación torrencial y, para ir aligerando la parrafada de mi acompañante, me puse a probar todo lo que había en las bandejas que cruzaban enfrente mío. A medida que iban pasando los vasos,  entendía menos lo que me decía mi interlocutor, pero no me preocupaba: hacía rato que le estaba dando la razón en todo.&lt;br /&gt;Poco después la chica Cosmo apareció, y me lancé tras ella. Después de conversar trivialidades durante algunos minutos, convinimos que yo buscaría algún lugar tranquilo donde sentarnos a charlar y ella conseguiría más bebidas en la barra.&lt;br /&gt;Subiendo escaleras, llegué a la terraza del petit hotel donde se hacía la fiesta y me perdí. Enredado en cables de teléfono, noté por primera vez que había bebido demasiado. Traté de hacerme el auto test etílico, sumamente recomendable cuando uno ha tomado de más en ocasiones sociales. Según los resultados que uno observa en sí mismo, las categorías del test son: a) gracioso y encantador, b) ligeramente achispado, c) empinó de más el codo, d) quédese a vivir en el ridículo, porque de ahí ya no vuelve, e) categoría Horacio Guarany, es decir borracho perdido.&lt;br /&gt;Calculé que estaría en categoría b). Una señal de alarma se me encendió en el cerebro: la chica que estaba conmigo me esperaba con vodka. Eso me haría saltear todas las escalas y aterrizar directamente en el nivel Premium: ya me veía entonando zambas en medio de la fiesta.&lt;br /&gt;El contexto Cosmo no ayudaba, pero intenté pensar. Invocando al espíritu de Hegel traté de razonar la situación: estaba a un paso de pasarme de rosca con una mina que me invitaba a seguir bebiendo. La situación era riesgosa y tentadora. Aspiré profundamente el aire de la noche, tomé una decisión y bajé las escaleras.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Continúa en el post de mañana)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114844562287275989?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114844562287275989/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114844562287275989&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114844562287275989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114844562287275989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/mi-ltima-drunk-night-la-fiesta-de-fin.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114835101573676893</id><published>2006-05-22T23:21:00.000-03:00</published><updated>2006-05-23T10:14:10.463-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Feedback&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El teléfono suena mientras estoy dormido y el timbre me taladra la cabeza. Puteo porque ese aparato, que en mi casa siempre está desconectado (desenchufado del cable, sin contestador ni nada así nadie joroba), ahora está arrancándome de un profundo sueño. A los manotazos busco el tubo y respondo.&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;-¡Levantátela, boludo!&lt;br /&gt;-¿Eh?&lt;br /&gt;-¡Bajale la caña! ¡Y de paso decile que traiga una amiga!&lt;br /&gt;Reconozco la voz de mi amigo Julián pero no se de qué hostias me está hablando. Le pregunto si es él y, luego, de qué me habla.&lt;br /&gt;-De la tana, gil. Lo pusiste en el blog. La del sábado.&lt;br /&gt;Hace como dos meses que no hablo con Julián, pero ha leído acá que el sábado conocí a una italiana y no tiene mejor idea que llamarme a las ocho de la mañana para decirme que me la enganche y de paso que consiga una amiga para él.&lt;br /&gt;Le explico entre bostezos que la mina tiene novio, que el flaco es millonario y que no pasó nada. Sostiene que si me dio el teléfono hay esperanza. Y ya que está, se pone a elogiar la performance sexual de las italianas. “¡Que traiga otra tana y salimos los cuatro!”, grita.&lt;br /&gt;Me lo saco de encima como puedo y le digo que ya le voy a avisar si pasa algo. Se despide entre recomendaciones: “No dejes de trabajar en ese tema, eh, no me vayas a abandonar ese proyecto porque te mato”, dice. En su léxico, una mina suele ser un proyecto, un emprendimiento o un trabajito.&lt;br /&gt;Me quedo en la cama, mirando el techo. No me imagino trampeando con esa mina. El novio debe tener hasta guardaespaldas: ya veo que aparezco flotando en el Riachuelo. Y veo la noticia en Crónica TV: “Encuentran cuerpo degollado y con los genitales puestos de bufanda”. Esta historia tiene destino de placa roja. Más vale no apurar el asunto y que el tiempo deje decantar las cosas. Por otro lado pienso (fuck: es inevitable) que P. con sus 91-60-90 podría competir exitosamente con el lomo de la tana.&lt;br /&gt;Mientras desayuno, chequeo los mails de mi casilla personal. Hay uno que viene firmado por mi amigo Andi y que sobresale por su título: “Winnerrrr!!!!”.&lt;br /&gt;Esto del blog está llegando demasiado lejos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114835101573676893?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114835101573676893/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114835101573676893&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114835101573676893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114835101573676893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/feedback-el-telfono-suena-mientras.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114826068369061153</id><published>2006-05-21T22:14:00.000-03:00</published><updated>2006-05-22T00:51:47.990-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Saturday night&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo Guille ya no sabe cómo hacer para obligarme a salir de casa. Me cuesta hacerle entender que en vez de asistir a una reunión aburrida con gente ídem, prefiero quedarme leyendo a Faulkner. No te cambio un párrafo de Faulkner por una charla con alguna de tus amigas de Recoleta, argumento. Eso está bien, dice, pero mis amigas tienen buenas lolas y Faulkner no. La alusión glandular echa por tierra mi resistencia y acepto ir a la fiesta de una amiga suya a la que vi un par de veces.&lt;br /&gt;El sábado llego tarde y malhumorado a la fiesta. Guille me agarra de un brazo y me va presentando gente. Mi malhumor va en franco aumento. Me quedo conversando con una morocha de bronceado impecable que no es de cama solar (¿cómo hará?). Para ir testeando el terreno le pregunto qué música le gusta. Pone los ojos en blanco y sonríe beatíficamente. Por la expresión imagino que me va a nombrar a Schumann, como mínimo, pero dice:&lt;br /&gt;-Me flashea Arjona.&lt;br /&gt;Descartada.&lt;br /&gt;Al rato hablo con otra, que es amiga de una amiga. Sorprendentemente, parece tener alguna referencia mía y me nombra un artículo que escribí el año pasado. Me apoya la mano en el antebrazo y dice:&lt;br /&gt;-Ay, escribís precioso.&lt;br /&gt;Descartada.&lt;br /&gt;Escucho fragmentos de conversaciones intrascendentes mientras tomo agua mineral. No quiero ponerme mordaz. Si dejo escapar comentarios ácidos sobre lo que oigo, la fiesta termina en trifulca y no es la idea.&lt;br /&gt;Rescato entre el montón a una rubia que habla con acento italiano. Me acerco y me entero de que es una modelo que vino de Italia hace dos años para hacer unas gráficas de un shampoo y se quedó a vivir acá. Compruebo que, efectivamente, es una chica estilo L´Oreal.&lt;br /&gt;Hace unos años atrás yo andaba correteando a una italiana y me había parecido divertido aprenderme algunos poemas de Borges en ese idioma para decírselos. A la mina no me la pude enganchar pero los poemas me quedaron en la cabeza. La tana de ahora se llama Carla y es simpática. Admira a Pavese y ése es un buen punto de partida. Por la ventana se ve la noche fría y arriba la luna, indiferente. Se la señalo y le digo “C´é tanta solitudine in quell´ oro. La luna delle notti no é la luna…”.&lt;br /&gt;Carla se sorprende y sonríe. Nos sentamos a conversar en unos sillones apartados. Nos levantamos casi dos horas después. Me duele la cabeza y quiero irme a casa. Ella me anota su celular en una servilleta. Conversamos cordialmente y -creo- nos caímos mutuamente bien. Nada más.&lt;br /&gt;Le aviso a Guille que me voy. Sale conmigo al pasillo. Mientras hablaba con la tana, lo vi observarme. Me pregunta:&lt;br /&gt;-¿Sabés de quién es novia esa mina?&lt;br /&gt;-Ni idea.&lt;br /&gt;-De HG. -nombra al hijo de un empresario que sale en las revistas y de quien se dice que es dueño o accionista de una agencia de modelos. Cagué, pienso.&lt;br /&gt;-Ah, bueno. Gracias por el dato.&lt;br /&gt;-Te lo digo para que sepas y no pierdas el tiempo. Mientras vos le hablás de literatura el otro la lleva a pasear en su yate de dos millones de dólares.&lt;br /&gt;-Entendí.&lt;br /&gt;Al irme, dejo atrás con alivio la música de la fiesta. Tengo la servilleta con el teléfono en el bolsillo y me pregunto si llamarla en unos días. Mientras camino hacia Las Heras buscando un taxi, recuerdo una frase de Borges que me hace sonreír: las únicas causas en las que se enrola un gentleman son las causas perdidas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114826068369061153?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114826068369061153/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114826068369061153&amp;isPopup=true' title='20 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114826068369061153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114826068369061153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/saturday-night-mi-amigo-guille-ya-no.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114804090981049852</id><published>2006-05-19T09:12:00.000-03:00</published><updated>2006-07-31T09:21:19.683-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Mundo blog&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Mañana este blog cumple 15 días de vida. Lo inicié dos sábados atrás, en una tarde en la que estaba deprimido y me había puesto a leer textos online. El 1-2-3 de Blogger logró que en diez minutos tuviera mi blog funcionando. Al día siguiente ya tenía mensajes en los comments, y al cuarto día, cuando instalé el counter, comprobé con asombro que había un promedio diario de 120 a 140 visitas, que se mantiene desde entonces.&lt;br /&gt;Ahí surgió una costumbre nueva: escribir todos los días, antes de irme a dormir, un breve párrafo que a veces eran cosas que había pensado durante el día o pequeñas historias cotidianas que había vivido. Subir el texto al blog antes de irme a dormir fue una costumbre que, junto al cepillado de dientes y a la organización de los papeles del día siguiente, se hicieron hábito. Y a veces, es una sorpresa ingresar a la página a las 7 de la mañana y encontrar uno o dos comments.&lt;br /&gt;También me acostumbré a la lectura de los “blogs amigos”. Cada mañana, hay que leer Clarín, Nación, Página, y cuatro o cinco blogs de gente a la que uno aprendió a conocer. En algunos casos, he leído sus posts de hasta tres años atrás, y es posible saber de sus parejas anteriores, de sus mudanzas, sus cambios de empleo, sus fobias y sus aspiraciones. A veces uno sabe cómo preparan su desayuno, cuáles son sus pesadillas recurrentes o cómo ordenan su placard. ¿A cuántos amigos de la “vida real” conozco de esta manera?. Creo que a ninguno.&lt;br /&gt;Escribí en el blog sobre lo mal que me sentía por mis problemas con Patricia. Increíblemente, hubo gente que me contó historias parecidas, me dio ánimo, me envió poemas propios o me dio consejos. Es más de lo que nunca hubiera imaginado.&lt;br /&gt;A veces miro la lista de ingresos al sitio. Me sorprende que todos los días desde Osaka, Japón, alguien lee el blog. También alguien desde Canadá, y de New York, Italia, Chile y Uruguay. Leo detenidamente los blogs más interesantes, y me sorprende la cantidad de talento y creatividad que encuentro. Leo a gente que escribe brillantemente y podría estar publicando sus textos si alguien los animara a hacerlo. O si algún editor supiera ver que en muchos de esos blogueros hay buenos escritores en germen. Y al recorrer blogs me encuentro una y otra vez con las mismas personas: he visto en blogs literarios de la otra punta del mundo a los mismos visitantes que me escriben comments acá.&lt;br /&gt;Supongo que un blog es la manera posmoderna de lanzar una botella al mar. A fin de cuentas, todo se reduce a mandar un mensaje y ver si del otro lado hay alguien que lo escuche. Y a veces, a contramano de lo que uno espera, descubre que del otro lado hay alguien que escucha y responde.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114804090981049852?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114804090981049852/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114804090981049852&amp;isPopup=true' title='23 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114804090981049852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114804090981049852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/mundo-blog-maana-este-blog-cumple-15_19.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114795519899293705</id><published>2006-05-18T09:23:00.000-03:00</published><updated>2006-05-18T09:26:39.003-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ouch!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi desorganización sigue siendo motivo de comentarios maliciosos en la oficina.  Anoto cuidadosamente todos los compromisos del día en mi agenda para no olvidar nada, y al rato olvido dónde había dejado la agenda. Guardo el planner del día en un archivo en la computadora, y rápidamente olvido en qué carpeta lo grabé.&lt;br /&gt;Recurro al Post-It, y pego papelitos en  el monitor, el teléfono, el vidrio de la ventana y hasta en mi taza, así cada vez que voy a tomar un sorbo de té recuerdo que a las 16 tengo que salir para una reunión. Hace unos años, mi asistente, Valeria, había optado por escribir los compromisos importantes en un Post-It, ingresar a mi oficina y pegármelo en la frente.&lt;br /&gt;De a poco, mi agenda ha sido reemplazada por docenas de papelitos de todo tipo y tamaño, donde conviven desde las cobranzas que hay que hacer hasta el nombre del bactericida que me recomendaron para la palmera que tengo en el comedor y que se está infestando. Ese caos de papeles es mi verdadera agenda; en la Citanova tengo frases sueltas de Picasso y dibujitos surrealistas.&lt;br /&gt;Hoy, al ingresar, abro la ventana de la oficina y se vuelan los papelitos sueltos que hay sobre mi escritorio. Facturas para rehacer, pagos por reclamar, llamados de suscriptores, presupuestos para completar y recortes de diario se alejan en un feliz remolino. Junto con las manos el papelerío, hago un bollo y lo amontono en un rincón.   Hoy voy a olvidarme de la mitad de las cosas, pero tengo la excusa de que tuve un problema de agenda.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114795519899293705?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114795519899293705/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114795519899293705&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114795519899293705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114795519899293705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/ouchmi-desorganizacin-sigue-siendo.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114783517909218058</id><published>2006-05-17T00:03:00.000-03:00</published><updated>2006-05-17T00:06:19.100-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;10 AM&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me siento frente a la computadora sin ganas de hacer nada. A lo lejos, tras el vidrio de la ventana, el río y los veleros son un poderoso atractivo visual.  Me quedo  mirando la lejanía y dejo correr los minutos. Dos veleros, un Buquebús y un barco carguero se mueven lentamente mientras los miro. Estaría bueno que chocaran, aunque sea para ponerle un  poco de emoción a la mañana. &lt;br /&gt;No tengo ganas de escribir ni de editar. Hay que titular la nota de tapa de la próxima edición y no quiero pensar. Sé que algún día voy a titular con una gran puteada que  abarque toda la tapa de la revista. Ése será mi último día como editor, y no me va a importar (pero quién sabe, tal vez a los lectores les encante y hasta me gane un Premio Pulitzer of Journalism). Tengo el Pagemaker abierto y miles de correcciones sin terminar. Me niego a seguir, así que pongo save changes y close. Chan, dice la máquina. Debo haber guardado algo mal pero no voy a permitir que me preocupe.&lt;br /&gt;Me recuesto en la silla y pienso. Recuerdo a un amigo de la facultad. La novia lo había dejado en medio de una ruptura traumática y el pibe se puso a escribir poemas. Tantos, que hizo un libro completo sobre  su separación. Lo tituló “Los ritos del abandono”, lo hizo imprimir y salió a venderlo por bares, pubs y plazas. Era una edición bastante digna y vendía a cinco pesos cada libro. En un par de meses agotó la tirada de mil ejemplares. Con sus recorridas por bares alternativos, pubs bluseros y cafés universitarios creo que hasta consiguió novia.&lt;br /&gt;Se viene el poemario, pienso. Luego el merchandising. Corazoncitos rotos de estética kitsch que se venderían bien en Todo Moda.&lt;br /&gt;Vuelvo a la computadora, abro el Pagemaker y me pongo a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114783517909218058?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114783517909218058/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114783517909218058&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114783517909218058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114783517909218058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/10-am-me-siento-frente-la-computadora.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114775272287412547</id><published>2006-05-16T01:07:00.000-03:00</published><updated>2006-05-16T12:30:20.483-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/rembrandt.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/rembrandt.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Visitando a Mr. Rembrandt&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La reunión había terminado antes de lo previsto y yo tenía tiempo libre antes de encontrarme con una persona en el Hard Rock de Recoleta. Tenía casi una hora y pensé en sentarme en una plaza a tomar sol y leer un libro de Beckett que llevaba en el portafolio. De pronto recordé que estaba a pasos del Museo Nacional de Bellas Artes y decidí entrar a hacerle una breve visita a Rembrandt.&lt;br /&gt;Hacía casi un año que no veía esos cuadros de la planta baja y era imperioso volver a mirar esa  superficie tersa, con el polvo acumulado de cuatro siglos y aún así con su belleza intacta. El rumor lejano de ciertas clases de mi Licenciatura en Artes me vino a la cabeza cuando estuve frente al cuadro: Rembrandt, el que pintaba sombras y lograba cuadros increíblemente luminosos, el anciano extravagante y genial, el que veía más allá de las formas, el de los cuadros metafísicos, el solitario, el indescriptible. El Rembrandt de la sensibilidad exquisita, el que desnudaba un alma con sólo dibujar un rostro, el de los pincelazos como puñaladas, el que usaba los colores hasta hacer que los cuadros tuvieran voz propia y fueran un grito colgado en la pared.&lt;br /&gt;Hay que mirar un cuadro de frente y en silencio. Si sentís que el cuadro te está mirando a vos, estás ante una gran pintura. Lo decía mi admirado profesor de Plástica Contemporánea en Filo. Siento que Rembrandt mira mi traje oscuro, mi corbata y mi portafolio lleno de presupuestos, financial plannings y estimaciones de resultados. Supongo que desaprueba lo que ve. En la sala vacía y silenciosa, la voz de mi conciencia se pone a gritar. Me obliga a completar la licenciatura en Artes que hace un año interrumpí por falta de tiempo para cursar. Sé que está mal visto que un periodista que escribe sobre business &amp;amp; corporate haga una licenciatura con especialización en Plástica, pero en mi vida ya hice muchas cosas mal vistas, y ninguna me hizo tan feliz como esta.&lt;br /&gt;Está bien, maestro Rembrandt, lo prometo. Pronto nos reencontraremos, usted y yo, en las aulas de Puán.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114775272287412547?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114775272287412547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114775272287412547&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114775272287412547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114775272287412547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/visitando-mr.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114765875980097762</id><published>2006-05-14T23:03:00.000-03:00</published><updated>2006-05-14T23:05:59.810-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ah, la femme&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La mente femenina es inescrutable. Tal vez porque en estos días estuve pensando en el tema, recuerdo algo que me pasó hace un par de años. Yo había salido con C. casi tres años, y había llegado al punto desolador en que uno descubre que no puede esperar nada de esa persona ni de esa relación. Para  mi desgracia, C. parecía no haber llegado a la misma conclusión.&lt;br /&gt;Con toda la ternura de que fui capaz le expliqué que no le veía futuro a la relación y que sería una decisión madura separarnos para ser, tal vez, amigos. Lo tomó con una serenidad que me asombró. Nos despedimos bien, diciendo que al día siguiente nos llamábamos temprano. Pero ella se fue a su departamento y se cortó las venas. En cuanto lo hizo, llamó por teléfono a su psicólogo, que vivía cerca y estuvo allí en diez minutos. Un gran gesto wagneriano. De más está decir que sin consecuencias.&lt;br /&gt;Sin embargo, su psicólogo, su hermana, sus padres y hasta su gato me miraban con odio. Yo me sentí horriblemente mal y traté de acompañarla. Poco tiempo después, la separación pudo hacerse definitiva sin mayores contratiempos: apenas una crisis de llanto en la puerta de mi edificio y poco después el mal momento que le hizo pasar al portero, al que encontró casualmente en la calle y se le acercó para preguntarle por mí y sobre todo averiguar si yo llevaba chicas a mi departamento. Segunda crisis de llanto (en la vía pública, encima), que el buen hombre aplacó como pudo.&lt;br /&gt;Le había dejado claro a C. que podía contar conmigo para lo que fuera necesario, y que siempre iba a estar cuando me necesitara. Lo dije sinceramente, además. Pero no tuve más  noticias de ella y me imaginé que estaría en alguna otra historia, contenida y acompañada, y eso me alegró.&lt;br /&gt;Hasta que un año y medio después recibí un furibundo mail suyo. No habíamos tenido ningún contacto, de manera que mi estupor fue absoluto. Me decía las peores cosas, combinando los insultos más soeces con términos tomados de la novelística decimonónica.&lt;br /&gt;Lo peor de salir con una mina que estudia Letras es que, cuando te insulta, te tira el diccionario de la Real Academia por la cabeza. Esta chica combinaba alta y baja cultura, lo popular y lo académico, en un párrafo que hubiera hecho las delicias de Umberto Eco. Incluso era posible rastrear la raíz balzaquiana de algunos de sus improperios.&lt;br /&gt;Recuerdo que entre otras atrocidades me acusaba de no haber leído a Pynchon ni a DeLillo  (!).  Por entonces yo estaba leyendo a Jonathan Franzen (mi descubrimiento narrativo del momento), de manera que había dejado muy atrás a esos autores. &lt;br /&gt;Recurriendo a toda la paciencia y la ternura que encontré, le respondí con un mail calmado y sinceramente apenado por reencontrármela así. Mi estúpido deseo de ayudar salió a flote otra vez y le dije que si estaba pasando un mal momento contara conmigo.&lt;br /&gt;Grave error. Horas después recibí otro mail, completamente desaforado. Aquí el desborde era evidente, y ya caía en serios errores estilísticos. Hasta de sintaxis. Ahí sí decidí ignorarla.  Bloqueé su mail en el filtro de mi casilla, de manera de no tener más noticias suyas. Ya era demasiado. Si me van a insultar, que al menos lo hagan con estilo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114765875980097762?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114765875980097762/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114765875980097762&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114765875980097762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114765875980097762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/ah-la-femme-la-mente-femenina-es.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114748877153683269</id><published>2006-05-12T23:48:00.000-03:00</published><updated>2006-05-12T23:52:51.543-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Hello, Robinson&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Los fines de semana me agarra el síndrome Crusoe. El sábado bien temprano a la mañana voy al super y compro víveres para varios días. Mi yogur, mis cereales, mis frutas y verduras, mis milanesas de soja, mis medallones congelados de merluza y espinaca, toda la basura naturista que como habitualmente. Además (para compensar), chocolates, barras familiares de Mantecol marmolado, alfajores artesanales de fruta, un par de quesos y mucho pan de cereal. Al volver paso por el kiosco y compro la Ñ (me he enterado que la intelectualidad cool, encabezada por Guillermo Piro, la rebautizó “Ñoña”), y a veces Le Monde o la Rolling Stone. Vuelvo a casa y me aíslo. Para profundizar los resultados, desconecto el teléfono (así ni siquiera permito que me dejen mensajes) y me niego a bajar mails de las tres casillas que uso.&lt;br /&gt;A partir de entonces, tengo 48 horas para dedicarme a escuchar a Beethoven, releer a Tolstoi o a Henry James, tomar sol leyendo junto al ventanal, leer revistas literarias francesas en internet y mirar el río desde la ventana. A veces hago desde allí fotos del crepúsculo, si el cielo tiene colores interesantes. También miro muchas películas viejas: sobre todo de la nouvelle vague y las películas italianas de los años 50 y 60. Los sábados al atardecer salía a hacer mi tour cultural por las librerías de Corrientes, recorriendo la avenida de punta a punta, y volviendo a casa con cuatro o cinco bolsas de diferentes librerías. Un par de años atrás iba al teatro San Martín, que los sábados a la tarde tenía programación de música clásica con orquestas de cámara. Ultimamente no hago nada de esto.&lt;br /&gt;Una vez le preguntaron a Bioy Casares dónde le gustaría que lo encontrara el fin del mundo. Respondió que cuando ese momento llegara le gustaría estar en la oscuridad de un cine, disfrutando una película. Supongo que es lo que estoy intentando hacer en estos días. Elijo leer, ver cine, escuchar música y dejar que el mundo, afuera, se caiga a pedazos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114748877153683269?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114748877153683269/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114748877153683269&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114748877153683269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114748877153683269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/hello-robinson-los-fines-de-semana-me.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114731622413000038</id><published>2006-05-10T23:52:00.000-03:00</published><updated>2006-07-29T12:19:12.030-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Dogville&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;En la cuadra que atravieso para ir todos los días a mi oficina hay un perro que pertenece a un garage y siempre está en la vereda. Es un perro joven, oscuro, de aspecto ordinario. Siempre está tirado en la vereda, dormitando al sol. Cada vez que paso a su lado lo saludo.&lt;br /&gt;Durante un mes el perro me ignoró. Siempre lo encontraba con la vista entrecerrada, abandonado al placer de tomar sol en una cuadra tranquila de San Telmo. Es un perro meditabundo, de mirada introspectiva. Casi me siento culpable por interrumpir sus reflexiones con mis saludos. Estoy seguro de que ese perro nos engaña a todos y de que cuando nadie lo ve, lee a Thomas Mann.&lt;br /&gt;Hoy a la mañana me vio venir desde lejos y se incorporó. Cuando pasé a su lado me saludó moviendo la cola. Estos días son tan grises, que esa mínima alegría me puso contento. Luego pensé que tal vez el perro también estaría pasando una mala época. Quizá su novia perruna se le fue. Tal vez ella consiguió una beca para estudiar en el exterior algo como, pongamos, Técnicas de Ladrido, y se las tomó. Pobre perro. Cualquier día me voy de copas con él.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;em&gt;A los amigos que leen esto&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#666666;"&gt;Este es un blog muy nuevo. De hecho, lo puse online el sábado pasado, de manera que tiene apenas cinco días de vida. Pero he visto con sorpresa que mucha gente se acercó a leerlo, y que varios de ustedes me dejaron mensajes muy generosos. Me emociona ver que gente que no conozco me diga esas cosas, o que me mande poemas, o que me cuente por mail cosas muy personales. Para mí, que trabajo como periodista y editor, pero que en mi trabajo estoy obligado a escribir sobre economía, negocios y empresas, este blog es un espacio de libertad donde doy rienda suelta a mi amor por la literatura, y es una ventanita por donde ingresa aire fresco a mi vida. Gracias a todos los que vienen, mil gracias a los que dejan mensajes, y a todos quiero proponerles hacer intercambio de links, así ustedes tienen mi sitio linkeado y yo tengo el suyo, y esta ventana por donde corre aire libre se hace cada vez más grande. A Lolamaar e Ignacio Molina, los primeros en hacerlo, muchas gracias. Y a todos los que desde ahora quieran prenderse, les agradezco y avísenme cuando pongan el link de Sur Interior, así vamos linkeando nuestros sitios. Un saludo a todos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114731622413000038?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114731622413000038/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114731622413000038&amp;isPopup=true' title='18 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114731622413000038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114731622413000038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/dogville-en-la-cuadra-que-atravieso.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114710400743484564</id><published>2006-05-08T12:55:00.000-03:00</published><updated>2006-05-08T13:49:48.770-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Post mañanero&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;A las seis de la mañana todavía es de noche. Me levanto rápido para no darme tiempo a arrepentirme: hoy es un día de aquellos y más vale empezar rápido. Una ducha breve, un té cargado, y preparo la carpeta con los papeles, chequeo la agenda con la lista de indispensables del día y meto en la mochila lo que voy a necesitar. Mi oficina queda a una cuadra y media de mi casa: tengo unos 180 pasos entre una y otra, y eso es lo mejor de mi trabajo. A las siete y pico, cuando los primeros chicos de la escuela que hay a la vuelta pasan con sus guardapolvos blancos, yo estoy entrando a la oficina.&lt;br /&gt;Hoy he leído en el diario que murió Alejandra Boero, la gran actriz que dedicó casi 60 años de su vida al teatro. No significa mucho para mí como actriz, pero su nombre me trae resonancias: ella fue una de las primeras entrevistas que hice en mi vida.&lt;br /&gt;Hace más de 10 años, cuando tenía 18 y empezaba a publicar artículos en el suplemento cultural del diario, me mandaron a hacer una nota sobre escuelas de teatro y ahí la conocí. La recuerdo sonriente, de cara empolvada, de rostro arrugado pero con una sonrisa luminosa que le quitaba 30 años de encima. Me recibió en una sala donde había un cartel con un párrafo de Sábato copiado a mano. Fue cordial, incluso tierna. No me intimidó ni su edad, ni su prestigio, ni sus citas de Chéjov, y supongo que pudo haberlo hecho.&lt;br /&gt;Yendo en el subte hacia mi primer compromiso, se para al lado mío un tipo de campera astrosa, barba de tres días, pelo cortado al rape y jeans rodilludos. Tiene toda la pinta de la gente que hace trabajos manuales, que repara cosas de la casa, como calefones o cañerías. No sé por qué lo imagino electricista. Hasta que el tipo saca de uno de los gigantescos bolsillos de su campera (que yo imaginaba llenos de destornilladores y cables) un libro de Mishima. Si hubiera sacado un misil antiaéreo, mi sorpresa no habría sido mayor. Un libro de un autor tan sofisticado me obliga a repensar todo lo que he visto del sujeto. En vez de ser un electricista debe ser un intelectual de élite, vestido con una campera anti-sistema y una pilcha que expresa su rebeldía contra el consumismo. Bien por él.&lt;br /&gt;A dos metros hay una chica de unos 22 años. Camperita muy patio Bullrich, zapatos al tono, gran bolsa de cartón que dice Vitamina, jeans de buen corte y ajustadísimos. Está bien de donde se la mire, aunque en su cara tiene un gesto amargo. De la bolsa Vitamina saca un libro: “Rebecca” (así, con doble C, como para darle un toque de mayor exotismo). La novela tiene un subtítulo: “Un amor imposible, una pasión incontrolable”. Tiene toda la pinta de las novelitas rosas donde las protagonistas se llaman Jennifer o Catherine y se enamoran de tipos musculosos que siempre las desnudan en una playa donde hay palmeras. La flaquita se me cayó del Patio Bullrich a un outlet de Morón.&lt;br /&gt;Durante la mañana tengo que dar unas vueltas por Palermo Hollywood. El barrio está ligado a mi vida cotidiana de hace 10 años, cuando no era ni Hollywood ni Soho ni nada, donde se podía tomar cerveza con maní en el bar Crónico hasta que amanecía (y siempre había buena música), donde era posible ir solo para volver acompañado, y también había un barcito que tenía fotos de Cortázar y un tablado flamenco, que servía unas hamburguesas completas que devorábamos con Maisa cuando llegábamos muertos de hambre después de una maratón erótica en su departamento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paso por la esquina donde había un bar donde una vez nos agarramos de las manos y conversamos toda la noche sin soltarnos, mirándonos a los ojos y sintiendo que, pasara lo que pasara, esa noche iba a ocupar un lugar en nuestras vidas. Hoy en ese lugar hay una casa de decoración. Paso por la plaza donde una madrugada de verano lo hicimos sobre el césped y después nos quedamos tirados panza arriba esperando que amaneciera. Ahora la plaza está llena de rejas. El barrio está cambiado: se ven demasiadas casas recicladas, demasiados autos caros, demasiado traperío de marca. ¿Dónde habrán ido a parar los chicos y chicas que hace 10 años iban a la placita con sólo diez pesos en el bolsillo y una sonrisa en la cara, y eso alcanzaba para conocer a alguien y vivir una noche memorable?. Tal vez algunos se habrán refugiado en San Telmo, en los pocos pubs sin pretensiones que van quedando. O tal vez ya nadie sale un sábado a la noche confiando en su buena suerte y en unas pocas monedas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114710400743484564?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114710400743484564/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114710400743484564&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114710400743484564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114710400743484564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/post-maanero-las-seis-de-la-maana.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114693018962743889</id><published>2006-05-06T12:41:00.000-03:00</published><updated>2006-05-06T20:11:28.370-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/Playboy%20party.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/Playboy%20party.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Cómo ser un playboy por una noche (Crónica de glamour porteño)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La rubia que está a mi izquierda intentó convencerme miles de veces desde la tele de que compre Actimel. A la morocha que está a su lado la tengo vista de una publicidad de Pepsi. En la barra de enfrente, la negrita preciosa que hace un par de meses salía en el comercial de Isenbeck está aferrada con entusiasmo a una botellita de Quilmes. Así de irreal es esta noche en la fiesta de revista Playboy.&lt;br /&gt;Puerto Madero, noche cálida, restaurant modernoso y caro, seudoestrellas del jet set local, gente que aspira a ser famosa, gente que aspira a llevarse un souvenir esta noche, gente que va al baño y simplemente aspira…todos estamos acá, juntos, revueltos y acalorados. Pero es la Playboy Party y esta mañana le confirmé a Valeria, la chica de prensa, que iba a venir. Dejé atrás mi bajón anímico y mis planteos existenciales para asomar la nariz en este mundo de brillantina, siliconas, colágeno y tinturas flúo.&lt;br /&gt;Está Lito Vitale, porque su hija Emme es la chica de tapa en esta edición de Playboy. Lo vi parado a dos metros de mí, pero no me dio para preguntarle qué se siente con tener una hija con tan poco talento pero con tan buen culo. Hay pocos famosos grosos, pero mucho notero de TV, muchos fotógrafos, modelos, chicas fáciles, gatos con tarifario inaccesible, jovatas vestidas en Kenzo, y sobre todo mucho yuppie cool con la cabeza rapada, trajes de Armani y celulares que parecen naves espaciales en miniatura.&lt;br /&gt;En el amontonamiento veo a una mina con la que hace tres años tuvimos un roce furtivo. La veo, me ve, y hacemos como si no nos conociéramos. Voy a la barra a pedir agua mineral: no hay Perrier ni Evian. Me ofrecen una simple Villavicencio con gas y la acepto. De la cocina surgen bandejas con saladitos fragantes y al rato aparecen unas pizzetas que despiertan fervor en la multitud. Pregunto si hay algo con harina de salvado y me dicen que no. Una moza simpática dice que va a buscarme algo con harina integral. Al rato vuelve diciendo que no hay nada de eso pero me deja una bandeja de mini-pizzas al lado. Mordisqueo un par y pido una Pepsi Light. Veo al notero de Duro de Domar. Nos ponemos a charlar: en persona tiene menos cara de loco que en la tele y es simpático. Le pregunto quién es Edgar, el personaje enmascarado de su programa. “Los primeros días lo hacía Gvirtz, ahora pusieron un extra”, dice. Nos quedamos un rato hablando: por el aliento, el pibe se bajó no menos de quince cervezas. Mientras habla está atento a ver si aparece alguna celebridad a la que entrevistar. Poco después pasa el notero de CQC, el pelado, agarrándose los pantalones y preguntando dónde hay un baño.&lt;br /&gt;Hay un pequeño revuelo de cámaras y micrófonos cuando llega Emme, la chica de la noche, cuya tapa estará desde mañana en todos los kioscos. Menudita, inquieta, sonriente, mira para todos lados tratando de que las cámaras la tomen bien desde todos los ángulos. Es muy linda de cara.&lt;br /&gt;A mi lado hay tres aspirantes a famosas que se han tirado el placard encima y buscan algún tipo famoso (o al menos con guita) que las saque de esa fiesta y, tal vez, del anonimato. La música me está matando: no sólo el menú es flojo, sino que además nos están agrediendo con toda la discografía de Jennifer lopez, J-Lo o como se llame ese subproducto del marketing latino. Salgo afuera, a tomar aire al río y encuentro un yuppie cuarentón que organiza una partuza a los gritos desde su celular. Pide para esa misma noche “el lugar de siempre y dos chicas”. Cinco años atrás, hubiera buscado la manera de sumarme a la fiesta. Hoy sólo busco la manera de volver a casa sin demasiados contratiempos.&lt;br /&gt;Gaby Alvarez anda paseando su look por toda la fiesta. Me maravilla lo que logra hacer con su vestuario: combina ropa carísima para terminar vestido como un cartonero, con jeans deshilachados, remeras encimadas y puloveres que se dejaron de usar hace 30 años.&lt;br /&gt;Encuentro un montón de caras que tengo vistas en algún lado, pero que no puedo identificar. Supongo que serán modelos de ropa, bebidas, golosinas, autos y electrodomésticos, y que habré visto sus caras en revistas, publicidades de TV y carteles de vía pública. Veo que muchas de esas diosas etéreas, vistas de cerca, cobran una humanidad menos glamorosa. La mayoría de esas chicas son casi lindas (tanto plástico encima les juega en contra), gran parte de ellas son casi famosas, y definitivamente son todas algo menos que humanas.&lt;br /&gt;La noche no da para más. Valeria está de pie en la puerta, saludando a las seudo celebridades que van llegando. Mi touch (que sigue estando muy linda) ha desaparecido por ahí. Cuando me voy, en la puerta me dan ejemplares de la revista: es una oportunidad para llevarme la colección completa, ya que nunca la compré. Salgo a la noche con las revistas bajo el brazo, preguntándome si tirarlas en un cesto de basura. Decido llevármelas. Después de todo, algunos artículos parecen interesantes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114693018962743889?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114693018962743889/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114693018962743889&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114693018962743889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114693018962743889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/cmo-ser-un-playboy-por-una-noche.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114692851521565379</id><published>2006-05-06T11:59:00.000-03:00</published><updated>2006-05-07T11:13:39.466-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/foto%20recital%20stones.2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/foto%20recital%20stones.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#000000;"&gt;Not only rock and roll &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Escrito el 24/2/06)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;Anoche fui otra vez a ver el recital de los Stones. Es la quinta vez que los veo en vivo: los vi una vez en su gira de 1995, dos en 1998, y esta vez fui a los dos conciertos que hicieron en Buenos Aires. Natalia no me acompañó, y estuve feliz de ir solo en vez de pasarme la noche explicándole por qué la banda revolucionó la música de los 60 recurriendo a la base más profunda del blues. Como beneficio adicional, pude canjear mis dos invitaciones de prensa -que eran ambas para la misma fecha- por dos pases para conciertos diferentes.&lt;br /&gt;El ingreso al estadio fue un show aparte, condimentado con el sabor del peligro: en el primer recital, pude ver cómo unos pibes parados en la cola a dos metros de mí saqueaban bolsillos ajenos con una maestría que nunca he visto. Más adelante, justo antes de entrar, la cola que empujaba para pasar por los molinetes repentinamente invirtió su dinámica y empezó a correr alejándose en estampida de las puertas de ingreso. Por lo visto, un malón de chicos intentó colarse recurriendo a una técnica rugbier, todos encadenados por los brazos y embistiendo contra los patovicas del control de entradas, que los repelieron a patadas. En el medio quedábamos los que, entrada en mano, esperábamos que terminara la gresca para ingresar. Pronto se vio que tener la entrada en la mano era altamente riesgoso: a varios de la cola les pegaron un par de piñas y les arrebataron el ticket. Vi un par de casos de histeria atribuibles a este incidente.&lt;br /&gt;Adentro todo era expectativa, nerviosismo y colados. Era gracioso ver a chicas muy Barrio Norte, de pie con sus camperas Armani y observando el escenario a través de sus anteojos Cartier, y a centímetros de ellas a muchachos con aspecto de no haberse bañado en dos años que las miraban (a ellas, pero también a sus carteras) con codicia apenas disimulada.&lt;br /&gt;Al día siguiente me enteré de que se habían colado 5.000 personas. Había mucho &lt;em&gt;fierita&lt;/em&gt; suelto, dispuesto a agarrarse a piñas con cualquiera que se le cruzara. Enfrente mío, uno de estos acorraló a un heladero al que intimidó para que le regalara un par de helados. Rápido de reflejos, el heladero entregó lo que le pedían y se esfumó hacia zonas menos riesgosas. El fierita mordisqueó un poco los helados y luego se los tiró, casi intactos, a la cabeza de los que estaban más adelante.&lt;br /&gt;El show tuvo muy buenas críticas, publicadas en todos los medios, y no voy a agregar nada. Sólo puedo decir algo que en las columnas de espectáculos suena mal: que en los instantes en que el espectáculo comienza es indescriptible el vacío en el estómago y la forma como se erizan los vellos de la nuca. Esa boca con la lengua más famosa del mundo se abre ante nosotros, dispuesta a tragarnos y, una vez que estamos adentro, formamos parte de un mito que ya es patrimonio de la humanidad.&lt;br /&gt;Personalmente, disfruté más el show del jueves que el del martes, pese a que en el segundo recital no paró de llover un segundo (estuve, creo que por primera vez en la vida, cuatro horas bajo la lluvia). Otra vez hubo violencia, robos, empujones, arrebato de entradas y piedrazos dirigidos a la policía que de vez en cuando le acertaban a alguno de los que intentábamos ingresar. También hubo colados. Hasta Jagger, con ese cinismo que le queda muy bien, al saludar a la gente desde el escenario preguntó en su español britpop: “¿Se colaron muchos?”.&lt;br /&gt;Con más rock y más potencia que el show anterior, el recital bajo la lluvia fue una lección magistral de música: conmueve ver la guitarra de Richards chorreando agua a la vez que de allí nacen, como un aluvión, los chorros de notas precisas, afiladas, conmovedoras, de sus mejores canciones.&lt;br /&gt;Toda la banda se empapó, menos Watts, que tenía un pequeño techo de acrílico sobre su batería. Jagger, fiel a su coquetería de metrosexual avant-la-lettre, salió a escena con un impermeable rojo shocking que parecía la capa de un zar. La lluvia incomodó, pero poco: el buen Mick supo sacarle partido a su capa, a la que hizo flamear de punta a punta del escenario, sólo se le cayó el transistor del micrófono una vez (y al instante un asistente apareció de la nada y se lo volvió a colocar en el cinturón), y esta vez no hizo su set de canciones al piano, supongo que para no exponerlo a la lluvia. Apenas hubo una contrariedad: el riel que lleva el escenario hacia delante se trabó, y repentinamente una nube de &lt;em&gt;stage members&lt;/em&gt; se abalanzó a arreglarla. El asunto se demoró más de lo planeado, las canciones avanzaban y hubo algún atisbo de histeria entre esos hombres de remera negra y credencial en el pecho. Mick, de pie un par de metros encima de ellos, apenas dejó traslucir su contrariedad: ¿hubo un gesto de fastidio en su cara de dinosaurio de alta estirpe?. Juraría que sí.&lt;br /&gt;El recital fue memorable, y no sólo por el impermeable rojo de Jagger. Salí del estadio a reencontrarme con la noche de Buenos Aires, a la que encontré más deslucida, más pobre y menos ruidosa que nunca. Traía demasiadas luces en la retina y demasiada música en los oídos, y el contraste era devastador.&lt;br /&gt;Fue imposible conseguir un taxi cerca del estadio, así que tuve que caminar -ahora bajo una lluvia más piadosa- varias cuadras hasta encontrar uno. Mientras caminaba sentía lo más parecido que existe a la desolación post coito. Hasta en eso sentí agradecimiento por la ausencia de Natalia: semejante bajón anímico con ella al lado hubiera perjudicado irreversiblemente nuestra relación. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114692851521565379?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114692851521565379/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114692851521565379&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114692851521565379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114692851521565379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/not-only-rock-and-roll-escrito-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-114692748258014904</id><published>2006-05-06T11:49:00.000-03:00</published><updated>2006-05-06T11:58:02.583-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/1600/montevideo.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5082/2915/320/montevideo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Montevideo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(Escrito el 12/2/06)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Hacía años que no iba a Montevideo. Aproveché las largas tardes de verano para vagar, con mi mochila y mi cámara de fotos al hombro, por los lugares donde pasé casi todos los veranos de mi adolescencia. Heráclito me resonaba en los oídos, y trataba de pensar que no sólo la ciudad era otra: también yo había dejado de ser aquel pibe de pelo rebelde y piernas flacas que en el crepúsculo recorría la ciudad entera luego de haber tomado sol hasta la incineración en la playa.&lt;br /&gt;El extrañamiento era doble, pero la ciudad y yo nos reencontrábamos como dos extraños con un pasado en común. Recorrí librerías de punta a punta en avenida 18 de Julio, sólo para encontrar allá los mismos libros que hay en Buenos Aires, un 15% más caros.&lt;br /&gt;Lo esencial de Montevideo sigue intacto: la amabilidad de la gente todavía hace que uno pregunte una dirección y, si es preciso, junto a las indicaciones le dibujen un mapa para llegar. Averiguando por unos asuntos de distribución, fui a un par de editoriales a consultar. En una de ellas me atendió una rubia simpática y jovencísima con la que charlamos más de una hora. En la otra me atendió su director, que me llenó de folletos promocionales, tarjetas personales y consejos amistosos. Las librerías son similares: entré a una a preguntar algo y su dueño dedicó media hora a contarme vida, obra y milagros de los best sellers uruguayos.&lt;br /&gt;La ciudad tiene edificios hermosos y bajos, los taxis avanzan lentamente, los colectivos (grandes, uniformemente grises, de recorridos laberínticos) van aún más lento, pero a nadie parece preocuparle.&lt;br /&gt;Las chicas son un capítulo aparte. Las rubias de Carrasco son una raza excepcional, en la que se une la belleza de esos cuerpos esbeltos (el gym, los pilates y la genética han hecho su trabajo) a la simpatía y la sencillez propia del lugar. Son chicas que pueden vivir en una casa de 2 millones de dólares, pero aún así se sientan en el patio a tomar mate o andan conversando con desconocidos por la calle, sobre todo si son extranjeros desorientados. Dios las bendiga.&lt;br /&gt;Llegar a la playa por primera vez es un punto culminante en todo viaje veraniego. Me saco las zapatillas y camino descalzo sobre la arena tibia, un placer que luego de un año de caminar sobre zapatos y zapatillas me resulta indescriptible. Llego a una duna tranquila y me saco el jean para quedar con la bermuda que traigo debajo. En ese instante recuerdo que Natalia, viéndome armar el bolso días atrás, preguntó si pensaba recurrir a la bermuda Paco Rabanne para causar estragos entre las cuarentonas de la playa. Sonrío recordándolo, pero no hay cuarentonas a la vista, y se agradece. En cambio, a unos quince metros hay algunas veinteañeras de bikinis casi virtuales, que muestran al mundo lo generosa que ha sido la naturaleza con ellas.&lt;br /&gt;Montevideo es una ciudad para recorrerla a pie y sin mapa (perderse es una aventura, no un contratiempo), con una cámara de fotos colgada al hombro, con zapatillas cómodas y ropa liviana, con poca plata en el bolsillo y con una sonrisa en el corazón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-114692748258014904?l=surinterior.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/114692748258014904/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=114692748258014904&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114692748258014904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/114692748258014904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/05/montevideo-escrito-el-12206-haca-aos.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
