<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262</id><updated>2009-05-16T20:19:12.393-03:00</updated><title type='text'>Sur Interior</title><subtitle type='html'>UN BLOG SUBJETIVO, CONTEMPORÁNEO, ARTIFICIOSO Y, A VECES, TAMBIÉN CULTURAL</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>91</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-1084887636025050817</id><published>2007-05-19T10:36:00.000-03:00</published><updated>2007-05-19T10:39:01.937-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Casi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Centenares de páginas leídas en diagonal. Docenas de páginas escritas a la sombra de la urgencia y el descuido. Rallies cotidianos por el microcentro y alguna maratón por zona oeste. Seminarios de asistencia obligatoria y un libro de Beckett escondido en el interior de la carpeta llena de cifras.  En medio de la vorágine, en subtes, taxis, filas de banco y salas de espera, breves oasis de música. Bowie (el eterno, el inoxidable, el deslumbrante Bowie) y las sonatas de Schumann. O Jefferson Airplane y la voz de Grace Slick, mi último enamoramiento repentino. Noches gélidas -por razones ajenas al clima-, mañanas de  mal humor y agenda recargada, tardes de introspección y caminatas bajo las arboledas de Núñez. Unos ojos verdes que perseguí y se me escaparon, tal vez ignorando cuánto hubiera estado dispuesto a dar por ellos.  En fin, casi nada digno de contar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-1084887636025050817?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/1084887636025050817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=1084887636025050817&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/1084887636025050817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/1084887636025050817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/05/casi-centenares-de-pginas-ledas-en.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-9000832803217444503</id><published>2007-04-03T09:47:00.000-03:00</published><updated>2007-04-03T09:57:46.880-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;span lang="ES-AR"  style="font-family:'Apple Garamond Light';"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;2 de abril, 1982&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-AR"&gt;De todas las historias referidas a la guerra, pocas me parecieron más demostrativas que ésta del costo humano que significó aquel delirio.&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;El relato -que circuló años después- dice que un joven soldado que regresaba de las Malvinas al término de la guerra llamó a su madre desde su regimiento en Palermo y le pidió permiso para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en el interior. Se trataba -según dijo- de un conscripto de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra y que además estaba ciego. La madre, feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro: el supuesto compañero era él mismo, que se había valido de aquella historia para averiguar cuál sería el estado de ánimo de su madre al verlo llegar despedazado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-9000832803217444503?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/9000832803217444503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=9000832803217444503&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/9000832803217444503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/9000832803217444503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/04/2-de-abril-1982-de-todas-las-historias.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-3821168090057352076</id><published>2007-03-11T12:40:00.000-03:00</published><updated>2007-03-11T12:42:50.360-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Review&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los meses de enero y febrero casi no cuentan. El año empieza en marzo, y comienza cuando inauguro una nueva agenda de trabajo. Antes de guardar la anterior la releo un poco y repaso algunas de las cosas que pasaron. Durante mucho tiempo creí que empezar un nuevo ciclo significaba hacer un repaso de todas las cosas que había aprendido. Ahora no estoy tan seguro de ello, pero no puedo evitar pensar que en los 12 meses que pasaron vi cómo se cayeron algunas ilusiones y cómo dejé caer otras. Descubrí que tenía reservas de paciencia que desconocía. Me di cuenta de que era posible perder muchos miles de pesos en un mal negocio sin preocuparme por casi nada, o a lo sumo por tener que aflojar por algún tiempo con la compra compulsiva de libros. Vi que podía pasar cuatro años sin tomar una gota de alcohol, pero que en una mala noche podía asaltar la heladera y bajarme dos botellas de vino y una de champagne que estaban ahí desde hacía mucho. Me di cuenta de que no la quiero pero que me gusta más de lo que reconozco, y de que ella tampoco me quiere, pero insiste en verme porque la hago reír. Observé que alguna gente es capaz de cometer las peores bajezas con la mayor naturalidad del mundo, y que esa gente me da miedo. Noté una vez más que la generosidad suele venir de donde menos la esperamos. Comprobé que las mentiras me siguen poniendo violento. Descubrí un par de cosas nuevas en  música, y algunos libros que sé que voy a seguir releyendo siempre. Vi cómo era tener un blog y escribir públicamente cosas que no le contaría a nadie, y comprobar con asombro que la gente lee y comenta. Aprendí que la web está llena de gente que escribe mejor que yo, y que sin embargo esa gente tiene cosas más importantes para hacer que escribir. Miré con ojo crítico las miles de fotos que he sacado y descubrí que ninguna vale nada. Y recordé que al empezar este año pedí, como si fuera un regalo del cielo, un poco más de soledad y silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-3821168090057352076?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/3821168090057352076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=3821168090057352076&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/3821168090057352076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/3821168090057352076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/03/review-los-meses-de-enero-y-febrero.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-7618505806340803366</id><published>2007-03-07T12:00:00.000-02:00</published><updated>2007-03-07T18:13:38.144-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;News&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Hace años que soy adicto a los medios. Desde la compra compulsiva de diarios y revistas hasta saltar de CNN a BBC y de TN a Crónica, y de tener puesta AM América las 24 horas a tener centenares de links en la PC a los sitios del New York Times, el Washington Post, Le Figaro, El País de Madrid, el London Times y los sitios de Time y Newsweek. Cuando me suscribí al servicio online de un diario moscovita empecé a sospechar que estaba llegando demasiado lejos. ¿Para qué una suscripción a Moscow Times?. Si se desata una guerra mundial es una buena fuente alternativa, explicaba impávido.&lt;br /&gt;Hoy mientras trabajo hago cada media hora un chequeo general de noticias vía internet. Me entero de choques de trenes en Finlandia, robos a bancos en Escocia, tomas de rehenes en Pakistán, golpes de estado en Africa y estrenos de películas en Los Angeles. Sé que, en sí mismas, las noticias no me importan. Sólo son un medio para comprobar -desde una oficina donde suena interminablemente el sonido del teléfono y el tableteo del teclado- que, del otro lado de las ventanas, el mundo todavía puede ser un lugar emocionante.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-7618505806340803366?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/7618505806340803366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=7618505806340803366&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/7618505806340803366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/7618505806340803366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/03/news-hace-aos-que-soy-adicto-los-medios.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-117154293041475310</id><published>2007-02-15T10:33:00.000-02:00</published><updated>2007-02-18T20:45:39.950-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt; Volver&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Reabrieron el Británico. Luego de ocho meses de silencio y ausencia, el café volvió a abrir, y todos los que constituían su público -vecinos de cabello canoso y diario izquierdista bajo el brazo, bohemios, vagabundos sin ocupación ni domicilio fijo, caminantes nocturnos, suicidas en potencia y poetas en acto- nos asomamos en tropel a ver si ese Británico era “el” Británico. El ambiente interior sigue igual, aunque con una diferencia: lo que antes era la devastación del tiempo ahora tiene la prolija respetabilidad de lo antiguo. Lustraron mesas y sillas, arreglaron los baños, iluminaron mejor el salón y mantuvieron el esquinero de madera que separaba el reservado que discriminaba entre el “salón familiar” y los clientes furtivos, que se escondían ahí, al abrigo de las miradas ajenas, a mantener charlas indecentes con mujeres ajenas. En un invierno de hace algunos años, iba a ese rincón vacío a leer las novelas de Onetti, que era lo más obsceno que podía hacer por entonces.&lt;br /&gt;El nuevo dueño del bar tuvo la marketinera idea de invitar con un café gratis a todos los que fueran el día de la inauguración. Aunque no fui, al día siguiente me llegaron los comentarios: el hombre es un jubilado que juntó sus ahorros para jugárselos en este negocio, como una forma de preservar un rincón histórico de Buenos Aires. Me pregunto si esa historia también será parte de un operativo de marketing. Me comentan que Manolo, el gallego que manejó el bar durante más de 40 años, estuvo en la reinauguración.&lt;br /&gt;Pregunto qué pasó con el gato que en invierno se recostaba contra las piernas de los clientes. Una vez descubrí al gato mirando con atención el televisor donde pasaban un viejo video de Ray Charles: desde ese día conjeturé que le gustaba el gospel. Me dicen que al gato se lo llevó a su casa una vecina.&lt;br /&gt;Podría haber sido peor. A fin de cuentas, en esa esquina podrían haber puesto un McDonalds. Y quizás al gato, con un poco de suerte, en su nuevo hogar hasta le pongan buena música.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-117154293041475310?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/117154293041475310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=117154293041475310&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117154293041475310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117154293041475310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/02/volver-reabrieron-el-britnico.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-117009649313105141</id><published>2007-01-29T16:37:00.000-02:00</published><updated>2007-01-29T16:48:13.170-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Dixit&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tanto joder y al final lo habíamos logrado. Estábamos presos por pintar carteles y por cantar la marcha socialista. Cuando llegamos a la seccional el comisario no estaba y el sub no sabía qué hacer con nosotros. Nos pasaron a las celdas pero dejaron las puertas abiertas porque no había lugar para todos.  Allí estuvimos haraganeado y charlando hasta que nos empezó a dar hambre.  Juntamos lo que teníamos entre todos y un cana nos fue a comprar pan y matambre.  Comimos sentados en el piso y tratamos de esclarecer a dos pibes que estaban presos por pungas; pero no daban bola y dejamos el asunto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como a las seis entró a cuidarnos un cana jovencito. Mirá, me dice, mirá a ese suertudo, y señala con el mentón a un cana viejo que estaba en un rincón del patio donde todavía había sol, despatarrado en una silla. Ese sí que tiene suerte, le faltan pocos días para jubilarse, ¿te das cuenta?. Y a mí todavía me faltan treintaicinco años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eso dijo y yo me quedé como si me hubiera dado un palo en la cabeza. El pobre se dolía de su juventud y quería ser viejo, ahora mismo quería tener sesenta años con tal de jubilarse pronto. Quedé duro. Yo tenía dieciséis y era inmortal y tenía toda la eternidad de luchas y revoluciones por la causa sagrada del proletariado.   &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al rato llegó el comisario y después de algunas discusiones cómicas y algunas tomaduras de pelo, nos largó.  Pero el daño estaba hecho: yo había visto a un tipo que se lamentaba de ser joven.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(Adaptado de un texto de H. Yánover)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-117009649313105141?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/117009649313105141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=117009649313105141&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117009649313105141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/117009649313105141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/dixittanto-joder-y-al-final-lo-habamos.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116964613307437093</id><published>2007-01-24T11:40:00.000-02:00</published><updated>2007-01-24T11:42:13.096-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Cartesiano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"Se pasa la vida reivindicando la duda. Y lo hace con tal certeza que confunde".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(H. Yánover)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116964613307437093?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116964613307437093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116964613307437093&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116964613307437093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116964613307437093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/cartesiano-se-pasa-la-vida.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116886602457302247</id><published>2007-01-15T10:59:00.000-02:00</published><updated>2007-01-15T11:00:24.596-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;2007&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Un partner de la editorial que nos ha robado durante todo el año me envía una tarjeta diciendo que está muy feliz de trabajar con nosotros y que me desea lo mejor para el año que comienza. Las fiestas de fin de año han tenido un efecto devastador en mi ánimo, y he tenido que armar una lista de excusas verosímiles para zafar de las ocasiones que no son estrictamente indispensables.  Desde problemas de salud hasta viajes inexistentes, y desde cierres de edición hasta parientes enfermos, cuidando de no darle a la misma persona dos excusas demasiado parecidas en la misma semana.&lt;br /&gt;Paso el 24 y el 31 solo en casa, luego de una compleja arquitectura de mentiras que hace creer a todos que estoy festejando con otro grupo.  Como toda familia posmoderna, la mía está dividida en dos facciones: la facción A detesta a la B, y es suficiente hacerle creer a la primera que pasaré las fiestas con la segunda y viceversa.  Como las odio a ambas el trámite no me trae problemas de conciencia.  S. me invita a cenar con ella y sus padres, pero le digo que iré a una quinta, a un asado con mi amigo Guille y su grupo de vándalos ilustrados. A su vez, Guille cree que pasaré con M., que volvió esta semana de Chile.&lt;br /&gt; Con el teléfono desconectado, ceno en paz, miro películas, escucho a Pink Floyd y oigo que allá abajo la ciudad festeja. Desde la ventana se ve la costa de Colonia: unas pequeñas luces que estallan sobre la ciudad, como burbujas en una copa de champagne,  indican que también allí están tirando fuegos artificiales.&lt;br /&gt;Paso los días de calor leyendo vorazmente, hundido en un sopor donde se mezclan la sensación térmica y las páginas de Mann, Tolstoi, Steinbeck y Faulkner. Releo libros ya leídos, descubro novelas nuevas, subrayo frases, me dejo llevar por el texto, olvidando técnica y estilo. Bajo cantidades industriales de música por internet. Miro cine europeo hasta la madrugada. Le pido a S. que nos veamos sólo los sábados. No escribo en mi blog ni leo los de otros, con la excepción del de una redactora del New Yorker que me fascina y me repele a la vez.&lt;br /&gt;Tiro a la basura tres docenas de tarjetas de navidad, la mayoría sin abrir. Recuerdo algunas de las frases que me han enviado en estos días.  Año Nuevo, vida nueva, pienso. Como toda frase de sabiduría popular, una gran mentira.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116886602457302247?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116886602457302247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116886602457302247&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116886602457302247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116886602457302247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2007/01/2007-un-partner-de-la-editorial-que.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116652961396110461</id><published>2006-12-19T09:59:00.000-02:00</published><updated>2006-12-19T10:10:11.956-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Historias mínimas (II)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A dos cuadras de mi casa están los restos de lo que fue el centro de detención ilegal conocido como “Club Atlético”. Hace un par de años se descubrieron, bajo un terraplén, los cimientos y las paredes de ese campo de concentración, donde fueron torturadas y asesinadas decenas de personas. Cuando la noticia salió en el diario, una mujer se presentó en el lugar y se quedó parada en la vereda, mirando cómo avanzaban las excavaciones. Iba todos los días temprano a la mañana y se quedaba hasta la tarde de pie en la vereda, inmóvil y en silencio, mirando con anhelante interés cada carretilla de tierra que sacaban del lugar.&lt;br /&gt;El diario Clarín le hizo una nota. La mujer contó que su hija de 19 años había sido secuestrada en 1976, y que pocos días después ella pudo saber que estaba detenida ahí, donde funcionaba una dependencia de la policía. Fue a preguntar por la chica y le permitieron pasar a verla durante unos minutos. Relató que la había encontrado en unos cubículos oscuros, tirada en el suelo de cemento, dormida o desmayada. La tomó de un pie y la sacudió suavemente. La chica se despertó y antes de reconocer a su madre gritó que por favor no le pegaran más. La chica llevaba pocos días ahí adentro, pero su madre se aterró al ver las huellas del maltrato. Hablaron unos minutos antes de que a la mujer le ordenaran marcharse. Antes de irse preguntó en la guardia cuándo podría llevarse a su hija. Le dijeron que si “no tenía nada que ver” iba a tenerla de vuelta en su casa en una semana. Al día siguiente volvió a la dependencia con algo de ropa y comida, pero ya no la dejaron ingresar ni le permitieron dejar las cosas que había llevado. La próxima vez que volvió le negaron que la chica estuviera ahí y la echaron. Eran los comienzos de la dictadura y la magnitud del terror todavía era desconocido. Las madres aún eran crédulas cuando les decían que a sus hijos se los llevaban por averiguación de antecedentes, y aceptaban que les dijeran que en pocos días volverían. La mujer nunca volvió a ver a su hija.&lt;br /&gt;Cuando se inició la excavación, regresaba todos los días tratando de encontrar en las paredes alguna inscripción, algún mensaje, algo que la chica hubiera querido decirle antes de morir. “Estoy segura de que me dejó algo escrito: ella no puede haber muerto sin dejarme algunas palabras escritas en alguna parte”, le contó al periodista que la entrevistó. Por esos días, de las entrañas del horror brotaron restos de ropas y huesos humanos, y también se desenterraron las paredes de lo que habían sido las celdas. Por cansancio, por piedad, por aburrimiento, los obreros que trabajaban ahí dejaban pasar a la mujer a echar un vistazo en las ruinas que iban excavando.&lt;br /&gt;Leí la crónica con curiosidad al principio -pasaba caminando por el lugar casi todos los días- y luego con profundo dolor. Me sacudió pensar que cualquier tarde, cuando pasara a tomar el subte, iba a encontrarme con esa mujer parada en la vereda. Pensé si me acercaría a decirle algo, si le daría un abrazo en silencio, o si me limitaría a mirarla de lejos. Supe que ante el abismo de ese dolor, no hubiera podido hacer nada, ningún gesto de solidaridad ni de simpatía, ninguna palabra que me permitiera decirle que su historia me dolía a mí también. Estuve muchas semanas sin pasar por esa vereda, para evitar cruzarme de frente con tanta tragedia, porque la visión de esa mujer silenciosa y de pie en la vereda me hubiera dolido más de lo que hubiera podido soportar. Las excavaciones siguieron hasta terminar y nunca supe si la mujer encontró algún mensaje. Cada vez que paso por ahí -los trabajos han terminado hace mucho y veo un monolito de homenaje puesto por organizaciones de derechos humanos- deseo fervientemente que aquella mujer haya encontrado algo, alguna palabra que tanto tiempo después pueda pronunciar para evocar a su hija.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116652961396110461?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116652961396110461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116652961396110461&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116652961396110461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116652961396110461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/12/historias-mnimas-ii-dos-cuadras-de-mi.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116584339083463851</id><published>2006-12-11T11:21:00.000-02:00</published><updated>2006-12-11T11:23:10.883-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Revancha&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Luego de pasar un mes escribiendo artículos sobre balances corporativos, termino soñando con hileras de números y cuadros de resultados financieros.  No he visitado este blog en varias semanas, ni he salido a hacer fotos, ni he desperdiciado horas vagando por San Telmo. Apenas, de vez en cuando, sacaba el libro de relatos completos de Virginia Woolf de un cajón de mi escritorio y leía, entre dos informes, un cuento. Casi a escondidas, como un adicto que se esconde en el baño para darse un saque.&lt;br /&gt;Chequeo cifras de balances: números asépticos, ordenados, previsibles. Columnas de cifras desangeladas que son el esqueleto financiero de multinacionales  sin rostro.  Porcentuales límpidos, que hablan de posiciones teóricas en un mercado virtual. Las carpetas -de presentación severa, opaca, rigurosa, con profusión de azules y grises, encuadernadas en tapas costosas que huelen a tintas importadas- se apilan en mi oficina mientras pienso que en esos millares de páginas no hay nada remotamente humano. &lt;br /&gt;Casi a medianoche, luego de trabajar un día entero, releo los textos en pantalla y envío por mail las correcciones al equipo de diseño. Cierro los archivos, guardo la versión final de la nota y despejo el escritorio de papeles. Abro el anillado de la carpeta donde se encuentra el último balance que utilicé.  Quito las 600 páginas de números y me acerco a la ventana con ellas en la mano. Miro hacia abajo y verifico que por la calle no pasa nadie.  Arrojo las hojas al vacío. Me quedo observando cómo flotan en el aire, se dispersan y caen de a una, lentamente, alejándose en la brisa nocturna. Algunas caen en unos charcos de agua barrosa. Como una íntima venganza, me divierte imaginar que en sus páginas las cifras ya no se ven tan asépticas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116584339083463851?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116584339083463851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116584339083463851&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116584339083463851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116584339083463851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/12/revancha-luego-de-pasar-un-mes.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116359451144007171</id><published>2006-11-15T10:40:00.000-02:00</published><updated>2006-11-22T17:32:08.190-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Historias mínimas (I)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Paso por la esquina donde hasta el 2002 tuve mi oficina y veo que demolieron un viejo caserón que estaba junto al edificio donde trabajaba y desde donde veía unos patios llenos de plantas, un techo de tejas y un gato gris que se paseaba y me dirigía miradas desdeñosas desde abajo cuando yo le chistaba. En esa esquina ahora sólo hay un vallado publicitario y -sospecho- el foso para los cimientos de una próxima torre. Me pregunto qué habrá sido del gato.&lt;br /&gt;Había llegado a caerme bien, y eso que los gatos no son de mi predilección. A la tarde lo veía subir al tejado y quedarse inmóvil, mirando pasar la vida un par de metros más abajo, estratégicamente situado en un ángulo desde donde dominaba todo lo que ocurría en la casa y en la vereda, por donde circulaban los transeúntes sin saber que, por encima de su cabeza, la fría mirada de un gato los observaba.&lt;br /&gt;Lo veía desde mi despacho en la editorial. Con el tiempo me acostumbré a cerrar la puerta de mi oficina y asomarme a la ventana para llamar su atención. El gato apenas me dirigía alguna mirada. Pensé en tirarle algo de comer. Recordé que en un cajón de mi escritorio tenía, como siempre, un paquete de Oreos.&lt;br /&gt;La primera vez que le tiré una galletita se asustó. Se levantó y fue a continuar sus reflexiones unos metros más allá, desde donde me dirigía miradas cólericas. Al día siguiente, cuando volví a tirarle galletitas, se levantó y, desperezándose, se acercó a olerlas. Dignamente, sin dejar de mirarme de reojo, mordisqueó una. Un día después, cuando le arrojé las Oreos, me observó con calma y luego se levantó a comer las galletitas que le habían caído más cerca. Desde entonces, cada tarde a eso de las cuatro me asomaba. Él a esa hora ya estaba sentado en su rincón del tejado, mirando hacia arriba y esperando la hora del maná.&lt;br /&gt;En esa época siempre guardaba un paquete de Oreos en un cajón. Pensé en comprarle las Oreos bañadas en chocolate, pero imaginé que tendría, como todo gato, un espíritu conservador. Cada tarde cerraba la puerta de mi oficina a la misma hora, abría la ventana y me asomaba en su busca. La gente que trabajaba conmigo pensaría que me encerraba a controlar las finanzas de la editorial, a dormir una siesta, a conversar telefónicamente con mi novia o a visitar páginas porno en internet. Nunca se enteraron de que me encerraba a compartir mi paquete de Oreos con el gato del vecino. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116359451144007171?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116359451144007171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116359451144007171&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116359451144007171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116359451144007171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/11/historias-mnimas-i-paso-por-la-esquina.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116229939566120212</id><published>2006-10-31T10:54:00.000-02:00</published><updated>2006-11-01T13:22:05.510-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Ficcional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al despertar se queda mirando el techo y durante unos instantes intenta recordar en qué país está. Las sábanas de lino egipcio huelen débilmente a lavanda y ve sobre la cómoda de la suite dos botellas de champagne francés sin abrir y un gigantesco ramo de flores con una tarjeta enorme. Toma nota mentalmente: dio órdenes de que no le subieran regalos a la habitación del hotel, así que alguien deberá responder por el descuido.&lt;br /&gt;Empieza a incorporarse mientras recuerda algunos momentos de la noche anterior. La chica con la que durmió y a la que trató bastante mal, la top model de formas perfectas que eligió luego de ver su foto en bikini en la tapa de la edición francesa de Vogue. Mientras se viste recuerda la expresión taciturna de la chica cuando le dijo, a las 3 de la madrugada, que debía marcharse. Luego, el operativo habitual: llamar a seguridad, pedir un auto discreto, sacarla por la puerta trasera del hotel, esquivar a los paparazzi.&lt;br /&gt;Minutos antes había notado con frustración que ese cuerpo perfecto de 19 años se le ofrecía sin reservas y él apenas podía poseerlo. Había tomado las pastillas, seguía con el tratamiento de inyecciones, se hacía aplicar las ampollas de hormonas que le traían de Asia a 7.000 dólares por unidad. Y era una paradoja que mientras los cuerpos jóvenes y perfectos seguían viniendo a él, su propio cuerpo prefería un colchón mullido, sábanas de lino y una buena sesión de masajes antes que la belleza sobrenatural de una top model adolescente.&lt;br /&gt;Camina descalzo sobre la alfombra hasta el pequeño escritorio de la suite. Por los ventanales se ve la playa de Copacabana pero apenas la mira. Observa distraídamente los papeles sobre la mesa: informes de dos juicios contra la ex discográfica que manejan sus abogados desde Londres, una demanda por paternidad desde Suiza y la confirmación de que su contador asentó el último pago por regalías -16 millones y medio de dólares- que serán transferidos a su cuenta personal de Luxemburgo. Levanta el teléfono y marca el número que dice “personal assistant”. Con un gruñido informa que se levantó y corta antes de oír la respuesta. Sabe que su llamado pondrá en marcha una compleja maquinaria que se organiza en torno a sus deseos. En la cocina del hotel comenzarán a prepararle el té de Tailandia que toma desde hace 20 años, los encargados del room service separarán su ejemplar del Times londinense que llegó por vía aérea en la madrugada, su personal trainer tomará el ascensor para presentarse diez minutos después en su puerta, su secretario reunirá la correspondencia del día y los recortes de los diarios brasileños que hablen de la banda (incluyendo traducción de los artículos), en una carpeta le presentarán, impresos en papel celeste, los mails más importantes que recibió en las últimas horas.&lt;br /&gt;Va al baño y comprueba con fastidio que está ojeroso y tiene mal aliento. Es algo peor que eso: tiene aliento a viejo. Hace meses que le viene pidiendo a su equipo de médicos algo para solucionarlo. Le cobran fortunas para mejorar el color de su piel, para filtrarle una vez por año la sangre, para mejorar la elasticidad de los músculos y la fortaleza de sus huesos, y para prevenir la caída del pelo. Pero ese aliento a hombre viejo lo persigue. Piensa que las modelos adolescentes que le piden un beso de lengua perciben, antes que el contacto de sus labios, ese olor a viejo.&lt;br /&gt;Se sienta en un sofá frente a la ventana. Le duele la espalda y las articulaciones de las rodillas. Tiene en la cabeza la primera frase de una canción pero su suite no tiene piano: otro descuido que le hará pagar caro a alguien. Sobre la mesa ratona hay dos libros que está leyendo: la biografía de Mao y un estudio de las letras de Dylan. También, una agenda negra con teléfonos de dealers, actrices porno, prostitutas de lujo y proveedores de los caprichos más bizarros.&lt;br /&gt;Escucha ruidos en el pasillo. Gente que se apura, que habla en voz baja, oye órdenes que se pronuncian en un idioma que desconoce. Imagina su té, sus diarios, su agenda del día, su carpeta de prensa y sus mails privados. Es un día difícil: al anochecer van a dar un concierto para un millón de personas, le duelen las articulaciones, anoche no pudo tener sexo, su aliento agrio lo deprime y no tiene ninguna gana de hacer la teleconferencia prevista para el mediodía, con su equipo de abogados y contadores para organizar las finanzas de la gira.&lt;br /&gt;Golpean débilmente la puerta: dos toques que identifican a su asistente personal. Grita ”yeah”, se levanta del sillón con un suspiro e intenta darse ánimos pensando que esa noche un millón de gargantas van a gritarle “sos lo más grande del mundo, Mick”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Este domingo a las 21 hs. National Geographic emitirá un especial sobre el concierto de los Stones en Brasil, el mayor en la historia del grupo y uno de los más importantes en los registros del rock. Tal vez el gran Mick empezó así ese día histórico. Ojalá lo haya empezado mejor. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116229939566120212?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116229939566120212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116229939566120212&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116229939566120212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116229939566120212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/ficcional-al-despertar-se-queda.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116215850419953328</id><published>2006-10-29T19:47:00.000-02:00</published><updated>2006-10-29T19:48:24.203-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Apuntes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me quedo mirando hasta la madrugada un documental sobre el Guernica de Picasso y cuando me duermo los rostros distorsionados del cuadro ilustran una extraña pesadilla en la que intento sostener un libro de Lacan que se me deshace en las manos. ¿Por qué de Lacan y no de Faulkner, que es lo que estoy leyendo?.&lt;br /&gt;En la mesa de luz tengo un libro de 500 páginas titulado “Por qué Freud estaba equivocado”. Es cool descreer del psicoanálisis.  Pero también es cool tener una amante bisexual, afeitarse el pecho, usar cosmética masculina y tener al menos tres eventos por mes en el Yacht de Puerto Madero.&lt;br /&gt;Estos son días de mucho trabajo y de íntima inquietud. La parte diurna de mi vida ha caído bajo la dictadura de la razón. Por las noches tengo pesadillas monstruosas. Las considero la copia en negativo de lo que pienso durante el día. &lt;br /&gt;La veo a F. y hablamos de cine, de oportunidades perdidas, de discos viejos. Le cuento que estoy haciendo un seminario en la UCA y se ríe al saber que por las noches voy a un curso donde se cruzan filosofía, mística y teología. Estas noches salgo del seminario y camino por Puerto Madero recordando frases que escuché en clase. La palabra poética como hecho trascendente, la mística de lo sobrenatural, la poesía de Sor Juana y las búsquedas del cristianismo.  Una vez más compruebo que voy a un ámbito religioso en busca de belleza poética. Me incomodan los posters de Juan Pablo II en los pasillos, la turbia amabilidad del personal no docente, los severos trajes azules del profesorado.  No hay caso: soy un irremediable producto de la UBA que sólo se siente cómodo en las aulas desordenadas y vocingleras, con profesores melenudos y paredes llenas de consignas políticas.&lt;br /&gt;En el fondo del aula nos sentamos los descreídos, los escépticos, los huérfanos de toda creencia. Mirando alternativamente al pizarrón y a la ventana donde se ve el reflejo de la luna, tomando nota de nombres sueltos (Kierkegaard, Hölderlin, Santo Tomás), escuchamos hablar de las diferentes versiones del cielo y el infierno. Oigo hablar de budismo, cristianismo e hinduismo y tomo notas en mi cuaderno. Escribo una lista de libros para leer, averiguo por autores adicionales, pienso en nuevos cursos. Sin querer reconocerlo   busco, entre esos polvorientos libros religiosos, la belleza eterna de los relatos antiguos y quizá alguna certeza que me sirva para atravesar las tormentas.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116215850419953328?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116215850419953328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116215850419953328&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116215850419953328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116215850419953328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/apuntes-me-quedo-mirando-h_116215850419953328.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116186992528104224</id><published>2006-10-26T11:37:00.000-02:00</published><updated>2006-10-26T12:25:36.433-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Heart of stone&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Paso la tarde en la oficina mirando la lluvia por la ventana y bajando videos de recitales de los Rolling Stones en YouTube. Hay joyas increíbles; incluso algunas imágenes del trágico recital de Altamont en 1970, cuando el grupo toca una soberbia versión de “Sympathy for the devil” mientras los Hell´s Angels apuñalan a un espectador frente al escenario y a la vista de todos, incluso de la banda.&lt;br /&gt;Miro algunas canciones de un recital realizado en Estocolmo hace varios años. Reconozco el decorado del Vodoo Lounge Tour, el primero que vi de los Stones, en 1995. Luego de esa primera vez, los vería cuatro veces más en vivo. En esa oportunidad había ido con M. a verlos a River. Hacía poco que habíamos empezado a salir: yo la había dejado a A. luego de varios meses de noviazgo y M. abandonó a su novio a la semana de conocernos.&lt;br /&gt;Esa vez fuimos al estadio River al atardecer y entramos directamente al campo. En pleno recital, bailamos abrazados, tomamos cerveza, revoleamos las camperas y nos besamos interminablemente. Cuando Jagger cantó “Out of tears” la situación llegó al clímax. Ese tema significó un beso de tres minutos y medio, sus manos dentro de mi remera, su cuerpo sintiendo el ímpetu del mío, la semioscuridad, el calor, el perfume de dos cuerpos anhelantes, la piel encendida y las palabras dichas al oído, mezclándose con las estrofas de la canción.&lt;br /&gt;Escucho ese tema once años después y reconozco en la pantalla el decorado del escenario, recuerdo la voz y el piano, el vestuario de Jagger, esa letra que habla de amores contrariados, de ausencias, del paso del tiempo. Desde ese instante, la canción se convirtió en uno de nuestros recuerdos fundacionales, casi una clave secreta que atesoramos a partir de ese día.&lt;br /&gt;Me pregunto si M. sentirá lo mismo cada vez que la escucha. Sé de ella que está en pareja, que le va bien en su carrera (escucho su apellido con bastante frecuencia), que sigue siendo una chica simpática, inteligente y sensible, y que sigue tan linda como antes. La última vez que la vi (cuando nos cruzamos casualmente por la calle, cuando nos contamos qué era de nuestras vidas y luego acordamos no tratar de volver el tiempo atrás), me dijo que había algunos lugares a los que evitaba regresar porque le traían demasiados recuerdos, ciertos errores que se esforzaba por no repetir, algunas frases que todavía le resonaban. Me pregunto si además habrá una canción que prefiere no escuchar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116186992528104224?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116186992528104224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116186992528104224&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116186992528104224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116186992528104224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/heart-of-stone-paso-la-tarde-en-la.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116155148631962893</id><published>2006-10-22T19:10:00.000-02:00</published><updated>2006-10-22T19:11:26.346-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Surreal&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Leo a Cheever y siento que el mundo entero a mi alrededor se ha teñido del clima irreal de sus narraciones. En conversaciones casuales escucho historias sobre gente que esconde secretos terribles, que oculta hábitos excéntricos, que toma decisiones trágicas o patéticas, o que desaparece de su casa por varios días sin dar explicaciones.  &lt;br /&gt;Aprovecho el sol del domingo para ir con mi libro a tomar sol y leer a la costanera. En un banco cercano hay un hombre de unos cuarenta años sentado junto a un bidón de agua mineral de cinco litros. Mira el horizonte en silencio y de vez en cuando toma un trago de agua. Junto a él se sienta una mujer de unos sesenta años. Mientras leo, deseo fervientemente que no se pongan a conversar: quiero leer en silencio y desde donde estoy seguramente su conversación va a filtrarse entre las frases del libro. Como si me hubiera oído, el hombre saluda a la mujer y pronto están enredados en una charla anodina sobre la belleza del día.&lt;br /&gt;-Yo nací en un lugar así -dice el hombre, señalando la arboleda y el río-. Bah, algo parecido. Soy nacido en el Delta.&lt;br /&gt;Interrumpida mi lectura, pienso con fastidio que se trata de una comparación rebuscada y me detengo en la notoria falla de la frase “soy nacido en”.&lt;br /&gt;-¿Usted cómo se llama, señora? –pregunta el hombre.&lt;br /&gt;-Susana.&lt;br /&gt;-Acuérdese, Susana, de que ha conocido a un buen hombre.&lt;br /&gt;Dejo de leer y miro en detalle por primera vez al sujeto. Al hacerlo, me cruzo con la mirada de extrañeza y desconfianza de la mujer. Él no parece borracho, está correctamente vestido, pero es evidente que algo en él funciona mal. La mujer apenas responde y se levanta precipitadamente de su asiento.&lt;br /&gt;Que no se le ocurra hablar conmigo, pienso. Afortunadamente mi banco está lejos, aunque por las dudas preparo mi mochila para irme si se empeña en conversar.&lt;br /&gt;Escucho que el hombre hace un sonido extraño, parecido a un suspiro entrecortado. Levanto la vista y lo observo por segunda vez. Está llorando.  Saca el celular de su cintura y llama a un número. Habla atropelladamente y en voz baja. Oigo “no sirvo para nada” y “es demasiado tarde”. Corta y sigue llorando. Es una imagen extraña: un hombre robusto de unos cuarenta años, bien vestido y con un celular caro, sentado junto a un bidón de agua, con la cara enrojecida mientras las lágrimas corren por su rostro.&lt;br /&gt;Un grupo de gente (dos matrimonios de mediana edad) viene a sentarse cerca, sin mirarlo. El hombre deja de llorar y mira al piso. Los matrimonios hablan en voz fuerte a su lado: comentan anécdotas de bingo y se ríen.  El hombre permanece en silencio, hasta que poco después se sientan junto a él dos mujeres de unos sesenta años. Él las saluda y de inmediato empieza a conversar, una vez más, sobre lo lindo que está el día. Vuelve a decir que nació en el Delta. Cuenta que tiene once hermanos y, casi sin transición, dice que su mujer acaba de dejarlo y que vino ahí a matarse. El sobresalto de las dos viejas es perceptible. Hablan con él de Dios y le repiten varias veces que no piense cosas raras. Miran a su alrededor, como buscando apoyo para el caso de tener que enfrentar una situación difícil. Yo permanezco con la cara hundida en mi libro, simulando no haber oído nada. Leo con absorbente interés mi colección de historias de Cheever, como si no hubiera notado que justo al lado mío  está ocurriendo una de ellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116155148631962893?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116155148631962893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116155148631962893&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116155148631962893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116155148631962893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/surreal-leo-cheever-y-siento-que-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116122146536271147</id><published>2006-10-18T23:29:00.000-02:00</published><updated>2006-10-18T23:31:05.390-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Peligro de gol&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Detesto con toda el alma a las minas futboleras. Verlas con gorritos, vinchas y remeras de su club preferido mientras vociferan los insultos del más grueso calibre hacia los árbitros me parece una negación visceral de su femineidad. No entiendo cómo hay pibes que tienen novias futboleras. Se me ocurre que es algo  parecido a salir con un camionero: mismo vocabulario, mismo primitivismo intelectual, idénticas reacciones antediluvianas frente al televisor.&lt;br /&gt;Me pregunto si una chica aceptaría salir con un tipo que, por ejemplo, coleccionara Barbies.  Todo el mundo le diría que su novio, si no se la come, lleva los cubiertos en el bolsillo. Sin embargo, una mina capaz de dirigirle al equipo contrario puteadas que harían enrojecer a un estibador portuario, que amenaza al árbitro con arrancarle los testículos con los dientes, cocinarlos a la plancha y dárselos a comer al perro, que intenta prender fuego un estadio mundialista con miles de hinchas adentro, y que grita un gol hasta escupir los pulmones, es perfectamente tolerable. Para algunos.&lt;br /&gt;Yo salí con una sola mina a la que le gustaba el fútbol. Y salí con ella únicamente porque era el clon más perfecto de Pamela Anderson que se podía conseguir en el hemisferio sur. Además me limité a salir hasta que pudimos -digámoslo así-  concretar un par de goles y en cuanto el marcador estuvo a mi favor, quedó fuera de torneo. La rubia era de Boca, así que supongo que luego mi identikit habrá llegado a las manos de la Doce, que todavía me debe andar buscando.&lt;br /&gt;Recuerdo ese trámite con íntima felicidad. Y pienso si se justificará repetirlo, mientras una de mis veinteañeras favoritas me dice cuándo la acompaño a la cancha a ver a Independiente y yo me pregunto cómo se verá su abundante delantera mientras ella salta festejando un gol.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116122146536271147?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116122146536271147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116122146536271147&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116122146536271147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116122146536271147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/peligro-de-gol-detesto-con-toda-el.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116074415437265234</id><published>2006-10-13T10:54:00.000-02:00</published><updated>2006-10-13T10:55:54.403-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¿No pero Sí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Conversamos con mi amigo M. sobre las negativas de las mujeres. Él anda detrás de una que le ha dicho que no por tercera vez aunque sospecha (o desea) que en eso haya un sí encubierto. ¿Cómo saber cuándo una mina es literal y cuándo no lo es?. Sostengo que esa discusión me parece absurda:&lt;br /&gt;-O la mina es literal al decir no, y no vale la pena seguirla, o acostumbra decir no cuando piensa en un sí, y entonces es una histérica. Ninguno de los dos casos merece que la sigas.&lt;br /&gt;-Vos no entendés la psicología femenina.  Dicen que no para hacerse desear más, de manera que es apenas un recurso para reforzar su sí.&lt;br /&gt;Recuerdo que casi todos los casos de violencia hacia las mujeres empezaron con mujeres diciendo que no y tipos interpretando que sí. Y pienso en el caso inverso: cuando una mina piensa en un no pero accede -por cansancio, aburrimiento o simple cálculo- y te tira un sí, aunque todo su cuerpo es una enorme negativa.&lt;br /&gt;Recuerdo a una chica con la que salí un par de meses hace muchos años. Había elevado la “histeria estratégica” al nivel de arte.  Cada discusión terminaba con ella rompiendo la relación, decisión que  cancelaba un par de horas después mediante un llamado telefónico meloso y de alto voltaje erótico. Con ella, uno nunca sabía si tenía novia o había dejado de tenerla un par de horas antes, dados sus imprevisibles cambios de humor. Lo hizo un par de veces, hasta que decidí que no iba a dejarle pasar la próxima.&lt;br /&gt;Fue suficiente con una pequeña discusión para que ella terminara decretando la disolución de la historia.  Con entusiasmo mal disimulado le tomé la palabra. Cuando llamó para reconciliarse era tarde.  Se quedó pensando que la había abandonado por el tono de nuestra última pelea. Nunca supo que la había dejado por idiota.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116074415437265234?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116074415437265234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116074415437265234&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116074415437265234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116074415437265234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/no-pero-s-conversamos-con-mi-amigo-m.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116057730975744263</id><published>2006-10-11T12:33:00.000-02:00</published><updated>2006-10-11T12:35:09.800-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Dualidades&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Mientras voy a un reportaje leo una fantástica entrevista a John Irving. El remise avanza por avenidas arboladas hacia Vicente López y yo miro de reojo la tormenta que comienza a armarse en el horizonte.  Imperceptiblemente, voy metiéndome en la charla de Irving y sin darme cuenta termino leyéndolo entre sonrisas en el asiento trasero del auto. Sus novelas me gustan, pero no lo conocía como un conversador tan agudo y divertido.&lt;br /&gt;Debería estar leyendo los reportes de cifras de la empresa que voy a entrevistar, debería estar preparándome para hacerle un gran reportaje a un CEO que tiene dos títulos de Harvard y es famoso en el mercado por su habilidad.  Ni siquiera he chequeado mi lista de preguntas, así que posiblemente termine preguntando obviedades.&lt;br /&gt;A través de la ventanilla abierta entra el viento perfumado por las hileras de paraísos y de jazmines. El aire ingresa violentamente y se embolsa en la parte trasera del auto, alborotando los papeles de mi portafolios. Retengo algunas frases del libro. Luminosas, inteligentes, elegantes. &lt;br /&gt;Cuando el auto dobla en una esquina alcanzo a ver el río y poco después nos detenemos frente a un edificio de vidrio y metal.  Empiezan a caer las primeras gotas de lluvia cuando entro a la recepción. Me miro de reojo en el espejo del ascensor mientras subo: no me he mojado casi nada al entrar y el traje oscuro se ve impecable. Minutos más tarde, en una gran sala de reuniones con vista al río, estaré hablando de inversiones y tendencias de mercado. Abstraído en sus propias palabras, mi entrevistado jamás imaginará que mientras lo escucho en silencio tengo la vista fija en el horizonte que se oscurece a sus espaldas, y la cabeza llena de frases de un remoto novelista norteamericano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116057730975744263?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116057730975744263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116057730975744263&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116057730975744263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116057730975744263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/dualidades-mientras-voy-un-reportaje.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-116035720769107506</id><published>2006-10-08T23:24:00.000-02:00</published><updated>2006-10-08T23:26:47.730-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sábado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La consigna es elemental, pero este fin de semana está dedicado a recuperar un par de cosas simples. Consiste en recorrer con todo el tiempo del mundo las librerías de Corrientes y encontrar un libro bueno-bueno por diez pesos o menos. El atardecer veraniego es perfecto para el plan.&lt;br /&gt;Camino lentamente entre las mesas de libros, revuelvo las estanterías, me detengo a leer contratapas, voy desde Libertad hasta Callao, yendo por la vereda de los números pares, regresando por la vereda impar. Me quedo conversando con tres o cuatro libreros sobre los temas de siempre: qué se vende, cuál fue el chasco del mes, qué catálogos se están poniendo interesantes. Uno de ellos, que recibía mis libros, me pregunta cuándo vuelvo a editar.&lt;br /&gt;Miro la efervescencia cultural de Corrientes. La gente entra a los teatros, sale de los cines, recorre librerías, se sienta en un café a leer. Pregunto por una traducción de Joyce y un tipo que está haciendo cola para pagar se me cuelga a hablar sobre traductores. La noche está llena de minifaldas, de chicas bronceadas, de perfumes sutiles.&lt;br /&gt;Miro libros con la consigna en la cabeza para no caer en la tentación. Encuentro un libro de ensayos de Jonathan Franzen a $ 12, la biografía de Proust escrita por Maurois a $ 15, un Van Gogh editado por Taschen a $ 80. Sé que en la semana voy a volver para arrasar con todo eso, pero no me aparto de la idea original. Hasta que encuentro una edición de The Paris Review sobre la nueva novela norteamericana. Diez pesos. Bingo.&lt;br /&gt;Por la tarde hablé con A. y le propuse no vernos este sábado. Le digo que nada nos obliga a vernos todos los fines de semana. Luego del comentario se despide y corta abruptamente.  Vuelvo a casa feliz con mi libro y más feliz aún con la idea de que voy a encerrarme en soledad. Es bueno comprobar que algunas cosas siguen como antes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-116035720769107506?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/116035720769107506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=116035720769107506&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116035720769107506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/116035720769107506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/sbado-la-consigna-es-elemental-pero.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115996916595100097</id><published>2006-10-04T11:38:00.000-02:00</published><updated>2006-10-04T11:39:25.976-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Fuera de foco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los tacos te incomodan, el vestido ajustadísimo no te deja respirar y el escote que se ofrece al mundo entero como una promesa te avergüenza un poco. Estás ahí pero tu cabeza está en otra parte, y mirás para todos lados, no tanto buscando a quién saludar sino buscando una puerta por donde huir. A tu lado pasan Iván de Pineda, Suar, el notero de CQC y un tipo que lleva el logo de Telefé en la solapa. Pasan, miran, murmuran. Disimulás la incomodidad: a fin de cuentas estás para eso. La transacción que te asignaron es esa: proporcionarle algo de belleza a la fiesta y recibir con rostro agradecido los comentarios entre vulgares y agresivos de quienes te miran.&lt;br /&gt;Tu amiga, que es más desenvuelta y habla más, cuenta que te llamás Camila, estudiás Medicina y tenés 21. Vos sonreís y parecés de 17.  Conversás sin preguntarme dónde trabajo ni qué puesto ocupo.  Tampoco verificás que saco y camisa estén bien combinados ni me relojeás la marca del celular que (no) uso.  Decís que luego del evento te volvés a Flores y yo -luego de horas de oír hablar de Nordelta- súbitamente recuerdo que existen otros barrios y vive gente en ellos.  En las últimas horas, (cuando todo el mundo vive en Nordelta o está mudándose allí) había empezado a dudar de la existencia del tejido urbano.&lt;br /&gt; J. anda por ahí, correteando contactos útiles a los cuales sacarles el compromiso de un negocio y persiguiendo chicas a las cuales sacarles alguna transacción más efusiva.  En el escenario, los pibes tecno de BajoFondo  Tango Club masacran a Piazzolla. Algunas chicas, que no saben quién fue Piazzolla, pero que también ignoran qué es BajoFondo Tango Club los miran con veneración. &lt;br /&gt;Vos agarrás una copa de champagne y me decís que es la sexta. Preguntás si se te nota. Sin esperar respuesta señalás mi copa de agua y comentás que eso es lo que deberías estar tomando.  La noche va a terminar de manera surrealista: volviéndome a mi casa con cuatro botellas de champagne francés que me gané en un sorteo absurdo, buscando taxis para cinco colegas borrachos, abandonando en la barra por simple aburrimiento a la mina con la que había ido a la fiesta, tratando de encontrar en el amontonamiento a una rubia con aspiraciones de top model que me miró un par de veces (y sin poder hallarla), mirándole de reojo las lolas a Verónica Lozano, bajando las escaleras de mármol completamente sobrio pero mareado por la música y la charla, mirando el cielo húmedo y nuboso, preguntándome dónde estarías en ese momento, con tanto champagne encima y tanta soledad en la mirada, pensando que me estoy diluyendo entre caviar y botellitas de Evian,  caminando algunos metros por Libertador en la dirección equivocada y pensando con amargura que era de esperar, porque todo en esa noche ocurrió en la dirección equivocada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115996916595100097?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115996916595100097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115996916595100097&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115996916595100097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115996916595100097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/fuera-de-foco-los-tacos-te-incomodan.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115977298419162923</id><published>2006-10-02T05:04:00.000-02:00</published><updated>2006-10-02T08:47:04.110-02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Lunch&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Salimos del almuerzo de American Express con M. y D. Lugar muy cool de San Telmo, menú impecable, discurso plomizo del CEO. Ojalá algún día la oratoria de estas empresas esté a la altura de su catering, comentamos al salir. Como es temprano, decidimos irnos a tomar algo a Puerto Madero. Al llegar insisto en que nos sentemos en una mesita al sol. Nos ponemos al día en los chismes de la industria (los problemas financieros del diario Perfil, el próximo lanzamiento secreto de Clarín, la verdad sobre el gerente de Comunicaciones Corporativas que acaba de renunciar a su cargo en una multinacional), y pronto nos ponemos a hablar de minas. Las que circulan en el &lt;em&gt;mercado paralelo&lt;/em&gt;, aquellas casadas o comprometidas que son conocidas por su afición a la trampa. Como me mantengo fuera de ese mercado, escucho en silencio y me asombro de los nombres que oigo. Con aprehensión, temo escuchar en ese circuito el nombre de A., una chica que trabaja en una agencia de publicidad y que me tiene fascinado desde la primera vez que la vi. Por suerte, no aparece en la lista, aunque me aclaran que ésta no es exhaustiva ni mucho menos. Esto es el mercado de carne de Liniers -dice M.- mirás la mercadería en oferta, elegís y te la llevás.&lt;br /&gt;La charla me provoca cierta tristeza. Me quedo en silencio mirando los autos que pasan, el agua marrón del dique y los árboles a lo lejos. Cuando ya son las cuatro de la tarde nos despedimos y cada uno vuelve a su oficina. Yo tengo una reunión cerca de Corrientes, de modo que me voy caminando por Puerto Madero hacia el centro. Paso por el comedor de Castells. Están repartiendo algo, aunque hay poca gente. Al pasar junto a ellos los miro. Una chica de delantal blanco y guantes de nylon que me ve observarlos se me acerca con una canastita y me ofrece una torta frita. Sonríe.&lt;br /&gt;Dudo un instante, pero agarro una y le doy las gracias. Me voy comiéndola mientras camino, y pienso que tiene un sabor muy parecido a las que preparaba años atrás mi abuela. También pienso, con algo de culpa, que cuando la chica se me acercó creí que iba a insultarme. Repentinamente decido que si otro día vuelvo a pasar y la veo, la saludo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115977298419162923?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115977298419162923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115977298419162923&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115977298419162923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115977298419162923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/10/lunch-salimos-del-almuerzo-de-american.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115936052816204301</id><published>2006-09-27T09:34:00.000-03:00</published><updated>2006-09-27T09:36:33.923-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Instantánea &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Releo a Piglia y me siento ligeramente imbécil. Aunque &lt;em&gt;ligeramente&lt;/em&gt; es un eufemismo vago para lo que me provoca ese texto donde brillan, aisladas, algunas frases en un argumento desvaído que leí por primera vez hace nueve años, y que ahora releo salteado entre reuniones, viajes en subte y salas de espera.&lt;br /&gt;Mientras escucho un teórico deleznable en la facultad, anoto cosas que necesitaré recordar en la entrevista que tengo que hacer mañana. Repito mentalmente: ir con el tema conocido de antemano, hacer preguntas inteligentes (?), escuchar con educación y portarse con urbanidad aunque oiga las peores incoherencias. Y luego, escribir con precisión, rigor y elegancia. Puf.&lt;br /&gt;Al terminar la clase, miro a una veinteañera de cuerpo espectacular. De cara es bastante básica, pero no puedo creer el cuerpo. Lo veo y no lo creo: fascinado por las proporciones, el tono de piel, el volumen y las formas, me acerco y conversamos de trivialidades. Inevitablemente, mantengo el diálogo con sus lolas, no con ella. Me gustaría desnudarla y hacerle fotos. O no precisamente para hacerle fotos. (Aunque sí, también podría hacerle retratos en blanco y negro, con luz difusa y fondo blanco: tiene un tono de piel maravilloso y unas formas impresionantes que me hacen pensar en los desnudos de Tina Modotti).&lt;br /&gt;La mina me mira, pero (fuck!) yo no parezco provocar un efecto similar en ella. No importa: que me den media hora de charla y soy capaz de convencerla de que ella ha nacido para mí y que yo he vivido todos estos años esperándola a ella.&lt;br /&gt;Repaso mentalmente los compromisos de mañana. Se hace tarde y la mina no parece convencida de que ha nacido para mí. O si lo está, no va a dejarse ganar con sólo 15 minutos de charla sobre la bibliografía de la materia. Me caigo de sueño, es tarde y tendría que irme a dormir. Así que vuelvo a casa abrigando la tibia esperanza de volver a encontrármela la semana próxima, escribo un post desganado y lamento que al día siguiente voy a pasármela de reunión en reunión y sin tener entre mis recuerdos del día anterior un roce con una hermosa veinteañera que resultó más escéptica de lo deseable. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115936052816204301?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115936052816204301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115936052816204301&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115936052816204301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115936052816204301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/instantnea-releo-piglia-y-me-siento.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115892812845814845</id><published>2006-09-22T09:26:00.000-03:00</published><updated>2006-09-22T09:28:48.480-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;¿Perdón?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;“Hay que dejar las mujeres hermosas para los hombres sin imaginación”.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Marcel Proust)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115892812845814845?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115892812845814845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115892812845814845&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115892812845814845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115892812845814845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/perdn-hay-que-dejar-las-mujeres.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115880870886669045</id><published>2006-09-21T00:17:00.000-03:00</published><updated>2006-09-21T11:18:45.136-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Perradas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En la planta baja del edificio donde trabajo vive un viejo que tiene un perro simpatiquísimo, que viene a saludarme cada vez que me ve. (El perro, no el viejo). Cuando me inclino a acariciarlo, me quiere mordisquear la corbata. Y cuando le digo “hola, petiso” se para en dos patas, intentando ponerme las manos en las solapas. Aunque siempre ignoré al dueño del perro, la amistad que hicimos entre su mascota y yo lo obliga a saludarme de vez en cuando, aunque en general no nos damos mucha bola. La cosa es con el perro.&lt;br /&gt;Pero ayer cuando salía de la oficina veo que mi amigo viene acompañado por una hermosa veinteañera. Me pregunté si sería la hija del jovato mientras veía al perro tironear de la correa a lo largo del pasillo, venir hasta mí y saltarme encima. La chica se ríe cuando nos ve saludarnos. Le caés bien, dice. Juego un poco con él y entretanto intercambiamos algunas frases de circunstancia con la mina. Rápidamente nos despedimos y mientras me alejo, decido que voy a comprar alguna golosina para perros y voy a llevarla siempre en el bolsillo. Uno nunca sabe. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115880870886669045?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115880870886669045/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115880870886669045&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115880870886669045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115880870886669045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/perradas-en-la-planta-baja-del.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27641262.post-115874430900534688</id><published>2006-09-20T06:21:00.000-03:00</published><updated>2006-09-20T19:55:02.256-03:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Más de Eco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;"La superstición trae mala suerte".&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Umberto Eco)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27641262-115874430900534688?l=surinterior.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://surinterior.blogspot.com/feeds/115874430900534688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=27641262&amp;postID=115874430900534688&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115874430900534688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27641262/posts/default/115874430900534688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://surinterior.blogspot.com/2006/09/ms-de-eco-la-supersticin-trae-mala.html' title=''/><author><name>Daniel C.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10858067631015511930</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='16856036357938756410'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>6</thr:total></entry></feed>